jueves, 16 de marzo de 2017

LAS CTA PONEN FECHA EL 30 DE MARZO PARA EL PARO NACIONAL

En un plenario conjunto realizado el 14 de marzo, con la participación de más de 2 mil delegados y secretarios generales de todo el país, las dos CTA (la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores) definieron como fecha del paro nacional el 30 de marzo, tomando como referencia el histórico paro nacional del 30 de marzo de 1982, que fue el preludio de la caída de la dictadura militar.

A continuación, el discurso de los secretarios generales de ambas CTA, Hugo Yasky (CTA de los Trabajadores) y Pablo Miceli (CTA Autónoma)

 

columnas marchando en la movilización del 7 de marzo

 


Hugo Yasky

Primero expresarles la emoción que tenemos porque no es un plenario más. Esta fecha va a quedar en la historia de la clase trabajadora argentina y en la historia nuestra. Particularmente en la historia nuestra. Es el primer plenario unificado en esta apuesta que hemos hecho a volver a darles a la CTA, la Autónoma y la de los Trabajadores, a los trabajadores y trabajadoras, que nosotros representamos, y a muchos otros, que no están en la CTA, pero que hoy ven, en esto que representa nuestra construcción sindical, una expectativa, una alternativa, un camino, una voz legítima.
Decía es volver a darnos la oportunidad de la unidad. Y esto debemos defenderlo a muerte. Siempre hay en el camino de la unidad, aquéllos que van a tratar de poner palos en la rueda. Pero hay que hacer el esfuerzo. Hay que tener la perseverancia, la obstinación, de saber que en momentos en que sufrimos una agresión a escala nunca antes conocida, porque hoy, el gobierno de Macri, no es un gobierno más de la derecha de la Argentina. Hoy el gobierno de Macri es el gobierno de la clase dominante. Nunca como antes en la Argentina, por lo menos, desde que conocemos la democracia, nos había gobernado la clase dominante y los sectores vinculados a los intereses multinacionales de esa clase dominante.
Esto solo bastaría para explicar por qué hoy crece la desocupación. Por qué hoy en el medio de la apertura económica, que algunos festejan, son muy pocos, empiezan a desmoronarse las pequeñas y medianas empresas. Empiezan a desaparecer los que generan 8 de cada 10 puestos de trabajo. Esto explica también, por qué la obstinación, por qué esa especie de actitud pertinaz, que pretende bajar el costo salarial, como si eso fuese lo único que le va a garantizar a la Argentina esa competitividad de la que hablan los empresarios. Este es un gobierno que vino a llenarse los bolsillos y a llenar los bolsillos a los que tienen la sartén por el mango y viene a destruir el salario, las conquistas; viene a arremeter contra la democracia. Estos que se llenaban la boca hablando que había que dejar atrás la Argentina de la confrontación, que había que ir a una República transparente; a una República en la que se respetaran los derechos, hoy tienen a una presa política como Milagro Sala, hace más de un año y ninguno se hace cargo de eso.
Y va a ser así, la garantía de que para Milagro, en el final del camino, va a estar la libertad, es el pueblo luchando en la calle, y también el repudio popular para Morales, y esa garantía va a ser el pueblo luchando en la calle.
Estamos viviendo momentos históricos en la Argentina. Cuando nosotros hace más o menos 20 días, dijimos que marzo iba a quedar en la historia de las luchas populares, algunos periodistas se sonreían socarronamente y pensaban que se trataba simplemente de una frase echada al azar. Pero marzo está quedando en la historia de las luchas populares. No se van a olvidar las jornadas históricas de las movilizaciones, del paro de los docentes en defensa de la escuela pública, de las paritarias libre, porque hoy es un caso testigo el de los docentes.
Y va a quedar también en la historia ese acto multitudinario, la movilización más grande que se haya conocido desde que gobierna Macri. Ese acto, hecho en un lugar extraño, de difícil acceso, hecho por algunos que esperaban que con esa dificultad para entrar iban a desalentar la participación popular, pero lo cierto es que el pueblo dijo Basta, y fue con la CGT y fuimos con la CTA, y ahí reclamó el Paro General que el pueblo argentino vine pidiendo desde hace meses.
Nosotros, las dos CTA, fuimos a ese acto, convencidos de que hay que apuntalar la unidad en la acción; convencidos que hay que estar ahí, donde nuestro pueblo, en que jornadas que van a ser históricas, va a dirimir la pulseada contra este gobierno, que cuando empiece a perder lo poco que todavía le queda de adhesión popular, se va a replegar sobre si mismo y va a generar situaciones de represión. Pero cuando hay represión, solamente las manos en la espada con el pueblo en la calle, y por eso nosotros, el día 7 fuimos a la convocatoria de la CGT absolutamente conscientes de que por encima de las diferencias había que privilegiar la unidad en la acción.
Pero también está claro que la unidad en la acción, tiene un límite. No vamos a estar esperando indefinidamente que las vacilaciones, que las traiciones, y que las jugadas de algunos sectores de la CGT, que tratan de alargar la luna de miel con el presidente Mauricio Macri, nos lleven atrás de convocatorias que finalmente nunca se corporizan. Por eso nosotros, junto a los compañeros de la CTA Autónoma, junto con Pablo Micheli decidimos convocar a este plenario, para decir con todas las letras: Vamos con la unidad en la acción y esa unidad en la acción, si no tiene la convocatoria que se espera desde la CGT, esa unidad en la acción, si no tiene la convocatoria que se espera desde la CGT, esa unidad en la acción tiene que tener la unidad en la acción de las dos CTA, para demostrar que el tiempo de la resistencia contra Macri no admite más demoras.
Por eso hicimos los plenarios en todo el país. Por eso hoy ustedes vienen acá con un mandato muy claro: ponerle fecha al paro general.
Y tenemos que llegar al paro general, como venimos transitando estos meses y estos días. Tenemos que llegar al paro general en la calle, acompañando la lucha de los compañeros docentes. Entre el 20 y el 22 de marzo una Marcha Federal Educativa, que va a conmover al país; que va a arrancar de cada provincia; que va a recorrer, no las calles de la Argentina. Va a recorrer el alma y el corazón de nuestro pueblo, por lo va a poner de pie. Ahí tenemos que estar todos todos los CTA; todos los movimientos sociales, porque ésta es nuestra lucha. No es sólo el paro docente. Es unir la lucha de la clase trabajadora contra ellos.
Tenemos que llegar al paro movilizándonos multitudinariamente el 24 de Marzo para decirle a Macri: vos, que querías hacer movible el 24 de Marzo; vos que descendés de aquéllos que fueron cómplices de la dictadura genocida, mirá el pueblo en la calle y entendé, que la Memoria, la Verdad y la Justicia no se negocian.
Y en esa consecuencia, y con esa convicción, reivindicamos, como fecha del Paro Nacional, el 30 de Marzo.
Hay una línea histórica, una línea de coherencia, entre nosotros y los que tenemos de la vereda de enfrente. Para la clase dominante argentina hay una línea que nos une con aquéllos que fueron parte de la dictadura cívico-militar. Fue una dictadura de clase. Y para nosotros, de este lado, también hay una línea histórica, y hay lazos de sangre, con José Benedicto Ortiz el compañero asesinado en Mendoza; con Dalmiro Flores, el compañero asesinado el 30 de marzo por marchar en la calle, contra la dictadura militar, en el año 1982.
Sé que hoy tenemos la oportunidad de que esta historia de unidad de las dos CTA, no sea el producto de un acuerdo en un salón a puertas cerradas.
Esta unidad tiene que ver con la lucha. Esta unidad tiene que ver con el compromiso de clase. Esta unidad tiene que ver con la decisión de sostener con autonomía, en confrontación contra el propio Macri, contra los ajustadores, contra el imperialismo yankee, reivindicar los movimientos populares y democráticos de América Latina, los gobiernos de izquierda y decirle al mundo: La clase trabajadora argentina, el pueblo argentino, no se entregan.
Gracias compañeros, por esta oportunidad que nos estamos dando.

Pablo Micheli

Muy impactado por este plenario. No es que no hayamos estado reunidos con los compañeros de la mesa en otros plenarios. Miles de plenarios durante nuestra militancia, dentro de la CTA, nuestro sindicato, pero éste era un desafío. Más allá que Hugo, yo, algunos dirigentes de las dos CTA nos pudiéramos sentar a discutir la posibilidad de construir un camino que fuera un poco más allá de lo que fue el año pasado, que no fue menor, fue muy importante. Que le dimos una pelea muy fuerte a la entrega del macrismo y a la complicidad sindical. Esa complicidad sindical que se sigue mostrando todavía, como ocurrió el 7 en el palco que montaron ahí, en ese lugar. En esa encerrona trágica, donde pensaban que no iba a ir gente, que apuraron los discursos vacíos de contenido. Esa complicidad de esos dirigentes sindicales que son oficialistas de todos los gobiernos. Los compañeros de ATE los conocen bien. Siempre están. El problema es de los gobiernos que los aceptan, pero ellos son oficialistas de todos los gobiernos que pasen. Ustedes saben bien a qué me refiero. Y como están esos dirigentes estatales, también están los dirigentes del sector privado que siempre han actuado con complicidad, inclusive durante la dictadura militar en nuestro país.
Por eso siempre surgieron en nuestra Argentina, alternativas que la clase trabajadora se fue dando. Hombres y mujeres que fueron peleando para cambiar lo que estaba establecido e instituido. Para decir, acá no es lo único y por eso estuvo la CGT de los Argentinos, el Programa de Huerta Grande, y tantos ejemplos de resistencia y lucha con Tosco, con todos aquellos luchadores que se pusieron la camiseta del pueblo para salir a la calle. Como Germán, en su momento, enfrentando la entrega del menemismo, como los compañeros desaparecidos, como el compañero Arancibia, y tantos otros compañeros que dieron la vida para cambiar esta historia.
Pero lamentablemente en nuestro país, ocurre, parece que es un estigma que tenemos los militantes populares. Un estigma que tenemos quienes estamos en los sindicatos, en las organizaciones sociales, en los partidos del campo popular. Pareciera que aquéllos que traicionan el mandato del pueblo, rápidamente se vuelven a reciclar y aparecen nuevamente en escena.
Cada vez que hay dirigentes que han sido cómplices de la entrega de nuestro país, pasa un tiempito, se esconden y vuelven a aparecer.
Comienza a agotarse ese tiempo, porque no sólo somos los dirigentes y los cuadros, los que empezamos a criticar ese tipo de conducción política, social y sindical, comienza la gente en general, también a hacerlo. Y la expresión del palco del otro día, no fue un orga preparada. Fue la reacción de muchos compañeros y compañeras delegados de base que están podridos que les digan no. Que le muevan el arco todos los días, sin decir cuándo va a ser el paro, y no lo hacen nunca. ¿Por qué? Porque los seduce la mesa de negociaciones. Los seducen las prebendas del gobierno y esto es lo que hay que transformar. Por eso este plenario adquiere una importancia superior, porque se hace en diversidad. Porque no todos los que estamos acá pensamos igual, pero sí hay algo que nos une. Somos de la misma clase. Somos trabajadoras y trabajadores y queremos transformar la realidad. No queremos quedarnos con esta porquería que nos ofrecen. Queremos un país para todos. Un país donde no haya pibes con hambre. Un país en el que haya trabajo digno y un país donde no nos roben y nos esquilmen como lo hace Macri.
Compañeras y compañeros, hay esa complicidad porque no puede haber reforma laboral para flexibilizar en la Argentina, sin complicidad sindical. Pero también hay otra complicidad sindical, que en nombre de que son los más combativos, los más puros, los más inmaculados, terminan haciéndole el juego al enemigo. Siempre terminan rompiendo y siempre terminan buscando irse, paralelamente a la marcha que hacemos. Siempre terminan diciendo que no hay que juntarse. Que la unidad de la base es un negocio del kirchnerismo, o que no hay que estar juntos porque somos dos cosas distintas. Y la verdad que los trabajadores y las trabajadoras piden a gritos en todas partes unidad para derrotar el ajuste. No hay destino sino hay unidad. Poca grandeza tendríamos los dirigentes si no escuchamos el clamor de nuestro pueblo.
Y no necesitamos que nos vengan a decir nada. Recorremos. Estamos en todos los sectores donde hay conflicto y todos los compañeros y compañeras reclaman ese camino.
Compañeras y compañeros, como dice Hugo, no estamos construyendo la unidad en base a un papelito. Estamos construyendo la unidad al calor de la lucha, y al calor de la lucha con autonomía e independencia. También, no sólo de los partidos y los gobiernos. También autonomía de los que nos quieren llevar de las narices; también autonomía de ese triunvirato que no se pone al frente de la lucha. Y la CTA dice: muy bien señores. Si no lo hacen ustedes, lo hacemos nosotros, porque tenemos decisión, tenemos coraje, para ir a pelear. Tenemos lo que hay que tener, porque sabemos que el camino es la unidad, pero la unidad sin lucha es algo amorfo. La unidad sin lucha es un amontonamiento, una mentira.
No se puede hablar de unidad sentado en un café. Hay que hablar de unidad en cualquier lugar, pero fundamentalmente hay que hablar de unidad cuando van a la calle juntos, defendiéndonos y yendo al frente para derrotar esta política de ajuste. Y ése es el valor de este plenario, que lo anunciamos a principios de este año con Hugo y otros compañeros. Que nos animamos en un contexto de contradicción. No lo vamos a negar ni esconder, que este camino de la unidad no es sencillo. No vamos a esconder que todavía hay cosas que tenemos que saldar entre nosotros. Pero nunca esas cosas nos pueden tapar el bosque. Nunca ese árbol de las diferencias puede estar por encima de lo más importante, que es ver la necesidad de construir poder popular en nuestro país. No se puede construir poder popular si esta CTA no tiene la fortaleza de volver a ser aquella CTA clasista, antiimperialista, como decía Hugo si no tiene la fortaleza de plantarse frente a los gobiernos, sin negar la posibilidad de dialogar. Nosotros tampoco hemos sido inconscientes como para no dar el diálogo. Pero no vamos al diálogo a firmar lo que quiere el gobierno. Si vamos al diálogo va a ser para plantear los temas que están acuciando a la clase trabajadora, a los jubilados, a los movimientos sociales, para ir a plantear que la gente no aguanta más; que acá hay que resolver cuatro o cinco puntos de manera inmediata y fundamentalmente, modificar el rumbo económico. Y el gobierno no quiere hacer eso. No va a hacer eso. ¿La CGT cree que el gobierno va a cambiar y va a modificar? La única forma para que cambie, será porque lo obliguemos y la única forma de obligarlos es con paro nacional, con mucha lucha, que no se agota el 30 de marzo.
Esta no es una batalla de un día, compañeras y compañeros. La derecha llegó al gobierno con el voto de la gente. Llegó con una mayoría, mínima, pero llegó. Y ése es un problema. No es lo mismo que el gobierno de este dictador de Brasil, Temer, que llegó al gobierno con un golpe de estado a Dilma. No es lo mismo que le pasó a Lugo en Paraguay. Lamentablemente, acá tenemos a este tipo que se está poniendo como líder de la derecha de toda la región y de gran parte del mundo. No se lo puede combatir solamente con consignas. Hay que debatir ideas y hay que discutir mucho con los compañeros que siendo combativos están dispuestos a luchar, pero siguen agarrados de sus viejas estructuras. Siguen creyendo que no pueden. Entonces mañana la CGT toca pito y se olvidaron de lo que pasó el 7 de marzo y se olvidaron de la historia. No hay que olvidarse de la historia. Nosotros tenemos que ir para adelante, pero con los espejos retrovisores puestos, sin olvidar que hubo mucha traición a los trabajadores y al pueblo. Sin olvidar, pero teniendo en cuenta que nunca hay que romper los puentes con los que quieren luchar.
Por eso, compañeras y compañeros, no me voy a extender. Queremos escuchar a varios compañeros que se han anotado. Queremos escuchar la opinión de los compañeros camino al paro. Queremos escuchar qué va a pasar de aquí en más.
Estoy totalmente de acuerdo que el 30 de marzo, por estas motivaciones que Hugo acaba de explicar, por lo que significa en la memoria colectiva, por Dalmiro Flores; por las luchas que se dieron en aquel tiempo, en el año 82, con la dictadura, el 30 de marzo tiene que ser la fecha del paro nacional. Debemos mantenernos firmes, pero tiene que ser un paro nacional, no quedándonos en la casa. Paro nacional con movilización a la Plaza de Mayo. Paro nacional con movilización en todas las ciudades importantes de la Argentina.
Paro nacional activo, aunque la CGT le ponga otro día. Después discutiremos a ver si unificamos o no. Pero en principio, este plenario tiene que salir con la firmeza de que esta unidad de las CTA no es para hablar al pedo. Es para poner fecha a la lucha, acompañar a todos los que luchan a lo largo y a lo ancho de Argentina.
Fuerza, compañeras y compañeros. Vamos a definir con toda la fuerza que nos da este camino de la unidad.

jueves, 16 de febrero de 2017

EL GOLPE DE ESTADO ANTI-FLYNN DEL "ESTADO PROFUNDO", EXPLICÁNDOLO DE LA MANERA MÁS CLARA POSIBLE

por The Saker, en The Vineyard of The Saker. Traducción de Leonardo Del Grosso, en Comunidad Saker Latinoamérica


Bueno, mi sensación es que un gran número de comentaristas están malinterpretando la naturaleza de lo que está pasando. Por lo tanto, esta vez, en lugar de escribir un análisis, lo voy a explicar con un estilo simplificador y, con suerte, hacer un mejor trabajo sobre lo que queremos esclarecer. Así que, aquí vamos.
1- ESTO NO ES SOBRE FLYNN. Permítanme repetirlo una vez más. ¡ESTO NO ES SOBRE FLYNN!!! Por favor, no vengan a decirme que Flynn estaba equivocado en Irán, en el Islam o en China. Estoy de acuerdo. Pero, == >> ¡ESTO NO ES SOBRE FLYNN!!! << ==
2- ESTO ES SOBRE EL PODER. Como por ejemplo ¿quién es el jefe? ¿Quién es el número uno? ¿Quién es el perro alfa? ¿El presidente o el “estado profundo”? De eso es de lo que se trata – demostrar a todos quién está a cargo.
3- FLYNN ERA UN SÍMBOLO. Él era el símbolo de la idea completa de drenar el pantano de Washington, que es sobre todo las agencias de 3 letras + el Pentágono, de todos modos. Flynn era el tipo que se atrevía a desafiar a la policía de pensamiento y ser amable con los rusos. Flynn era el hombre que quería llevar a la CIA y JCS (Joint Chiefs of Staff: Estado Mayor Conjunto) de nuevo bajo el control de la Casa Blanca. Y Flynn era el tipo con contactos con SOCOM (U.S. Special Operations COMmand: Comando de Operaciones Especiales) y JSOC (Joint Special Operations Command: Mando Conjunto de Operaciones Especiales). Flynn tuvo que ser derribado.
4- FLYNN ERA TAMBIÉN UNA PIEDRA ANGULAR. Para bien o para mal, es absolutamente evidente que Flynn fue el cerebro detrás de toda la política exterior de Trump. En algunas cosas Flynn era genial (Rusia), en algunas cosas estaba bien (terrorismo Takfiri), en algunas cosas era ridículo (China) y en algunas cosas era terrible (Irán). Pero eso no es lo que importa aquí. Escuche a Kucinich quien claramente dice que no se trata de Trump o Flynn, sino de un golpe de Estado contra la Presidencia por parte del “estado profundo” de los Estados Unidos. Ahora que Flynn ha sido derribado, no queda “política exterior de Trump”.
5- FLYNN ES TAMBIÉN UN DOMINÓ. Ok, esto es crucial, presta atención ahora. A menudo, Putin ha sido criticado por proteger a sus amigos, incluso cuando estos amigos son culpables de malas acciones. Ahora déjeme hacerle una pregunta simple: ¿Usted preferiría arriesgar su pellejo para Trump o para Putin? Exactamente. Si Trump era un tipo de persona leal, podría haber llamado a Pence y a Flynn a la Oficina Oval, pedirle a Flynn que se disculpara y decirle a Pence que se callara. Pero no hizo nada de eso. Al aceptar la “renuncia” de Flynn, Trump mostró que no protege a los que luchan por él. Definitivamente ahora habrá un efecto de dominó en quienes ahora han entendido lo importante: Trump es débil, los neocons lo sacaron de las pelotas, y Trump te dejará colgando cuando la mierda golpee al ventilador.
6- AL FINAL DEL DÍA, ESTO ES SOBRE EL CARÁCTER DE TRUMP. Eso era la gran incógnita, ¿verdad? Nadie realmente podía anticipar qué clase de presidente sería Trump. Todos, incluyendo precisamente Ud., disfrutaban especulando sobre su ego, su falta de experiencia política, el hecho de que no le debía nada a nadie, que era un negociador, un pragmático de sentido común. Bueno, todavía no sabemos qué tipo de presidente será Trump, pero me temo que ahora sabemos qué tipo de Presidente NO será: NO va a drenar el pantano, NO va a cambiar la subordinación de los intereses nacionales de EE.UU. al Imperio anglo-sionista, NO forjará una histórica asociación con Rusia y NO enviará a los neoconservadores al sótano desde el que reptaron hace 24 años. Si Trump carece de cerebros, espalda o huevos es algo que puede suponerse, pero ahora es dolorosamente claro que entonces tiene mucho más en común con Yanukovich que con Putin.
Como he dicho, se acabó. No por las opiniones de Flynn sobre Irán o el Islam. Sino debido a que Trump ha cedido, se ha quebrado y ahora todo lo que queda es una dolorosa agonía de 4 años. Eso suponiendo que los neoconservadores no lo procesen sólo para disfrutar de su arrogancia y sentido de supremacía.
Francamente, mi corazón le habla a todos aquellos que sinceramente esperaban que Trump fuera el hombre para liberar a los Estados Unidos de los neoconservadores y restaurar el poder de la “cesta de deplorables” sobre las muchas minorías y los intereses especiales. Algunos ahora se complacen en un montón de “te lo dije”, pero estarán equivocados. Esperar lo mejor era lo correcto. Aquellos que votaron por Trump hicieron lo único en su poder para impedir que Hillary ocupara la Casa Blanca. Esa fue la decisión correcta, hicieron lo correcto, tanto moralmente como pragmáticamente.
Pero ahora también tenemos que reunir nuestro coraje y aceptar la realidad de lo que ha ocurrido. Minimizar las implicancias de este profundo golpe de estado no tiene sentido alguno, ni moralmente ni pragmáticamente. Y la realidad es esta:
A los neoconservadores y al estado profundo norteamericano les llevó menos de un mes revertir los resultados de las elecciones presidenciales.
Trump ahora declara que “espera que Rusia devuelva a Crimea“.
Es por sobre el pueblo  – bienvenido (de nuevo) a la guerra entre Rusia y el Imperio.

The Saker

PD: una cosa más. Trump siempre fue, por supuesto, el candidato de una parte del “estado profundo de Estados Unidos”. Trump no apareció ex nihilo, y tampoco Flynn. Está ocurriendo que una facción del estado profundo está luchando contra otra facción del estado profundo. Ahora las élites estadounidenses se han dividido por un tiempo. Pero desde que ahora Trump tiene autoridad legal y los que intentan una revolución de color no lo logran, hablo del estado profundo contra la Presidencia.

martes, 14 de febrero de 2017

ESTADOS UNIDOS VS. IRÁN: UNA GUERRA DE MANZANAS VS. NARANJAS

por The Saker, para The Unz Review, en The Saker. Traducción de Leonardo Del Grosso, para Comunidad Saker Latinoamérica

 

Ayatolá Saiid Alí Jamenei, líder supremo de la Rep. Islámica de Irán

Una de las tareas más frustrantes es tratar de desacreditar los mitos de Hollywood impresos en la mente de los estadounidenses sobre la guerra en general y sobre las fuerzas especiales y la tecnología en particular. Cuando la semana pasada escribí mi columna sobre las primeras SNAFUs de la Presidencia de Trump, casi esperaba que algunos de los puntos que destaqué caerían en oídos sordos y eso efectivamente ocurrió. Lo que me propongo hoy es intentar, una vez más, explicar la enorme diferencia entre lo que yo llamaría “el estilo de guerra estadounidense”, tal como se ve en las películas de propaganda, y la realidad de la guerra.
Comencemos por la cuestión del uso de fuerzas de operaciones especiales e inmediatamente digamos lo que no son: fuerzas de operaciones especiales no son SWAT o fuerzas antiterroristas. La máquina de propaganda estadounidense ha impreso en la mente de la gente en Occidente que si una fuerza es “elite” y se ve “tacti-cool” es algún tipo de fuerza especial. Según ese criterio, incluso algunas policías antidisturbios podrían considerarse como “fuerzas especiales”. Este es, por cierto, no sólo un pecado americano. Los rusos han bajado por el exacto mismo camino ridículo y ahora tienen fuerzas “spetsnaz” en toda Rusia -incluso el equivalente ruso del departamento penitenciario de EE.UU. ahora tiene fuerzas “spetsnaz” para hacer frente a los motines en las cárceles! Del mismo modo, la famosa unidad antiterrorista “A” (erróneamente llamada “Alfa” en oposición al “Delta” estadounidense) es exactamente eso: una unidad antiterrorista y no una fuerza militar especial. ¿Entonces cuáles son, stricto sensu, fuerzas especiales? Son una fuerza militar que participa en el esfuerzo general de guerra pero de manera autónoma y no en apoyo directo de la fuerza de combate principal/convencional. Dependiendo del país y el servicio, las fuerzas especiales pueden ocuparse de una variedad de tareas que van desde proporcionar “asesores” a lo que los estadounidenses llaman operación de acción directa, como el reciente y desafortunado ataque contra el complejo al-Qaeda en Yemen. Al igual que las fuerzas aerotransportadas, las fuerzas especiales han sido mal utilizadas, especialmente cuando no se podía contar con las fuerzas convencionales, pero eso no significa que las fuerzas SWAT y antiterroristas deban ser consideradas como “fuerzas especiales”. Las fuerzas especiales son siempre fuerzas militares y operan en apoyo de operaciones militares.
[Nota al pie: algunos lectores norteamericanos que se sintieron ofendidos por mis afirmaciones sobre que las fuerzas especiales estadounidenses tienen un terrible historial de la vida real, han tratado de contrarrestarme con un argumento lógicamente falaz: ¿qué hay de las fuerzas especiales rusas, ¿son mejores? Los ejemplos que dan son Beslan, Nord-Ost y Budennovsk. Hay dos problemas con este argumento: uno, ninguno de estos acontecimientos puede considerarse como “operaciones especiales” y, dos, incluso si las fuerzas especiales rusas tienen un registro terrible, esto ni siquiera significa que el récord de las fuerzas especiales de EE.UU. es bueno o, aún menos, mejor. Además, estas tres tragedias son totalmente diferentes. La crisis de los rehenes en el hospital de Budennovsk fue, de hecho, un desastre total que tuvo lugar en el contexto de otro desastre total, la primera guerra de Chechenia, y que resultó en 130 civiles muertos de un total de alrededor de 2000. Ese es un 93,5% de rehenes que sobrevivió. Teniendo en cuenta que las autoridades políticas civiles eran, sin duda, las peores de la historia de Rusia y teniendo en cuenta que los secuestradores eran más de 100 endurecidos terroristas chechenos, creo que este no es el “desastre” que a los civiles les gusta imaginar. A continuación, echemos un vistazo a Beslan. Aquí tenemos más de 1000 rehenes con 385 muertes -mucho más que un “desastre”, de hecho. Pero recordemos lo que ocurrió ese día: una bomba, aparentemente una de las más grandes, que se colocó en el pabellón deportivo, explotó, lo que provocó que los civiles locales (padres) asaltaran espontáneamente la escuela. En este punto, las fuerzas antiterroristas simplemente se unieron para salvar a tantas personas como sea posible y muchos de ellos murieron protegiendo a los niños con sus propios cuerpos. Simplemente no hay manera de que se pueda culpar por Beslan a las fuerzas antiterroristas rusas. En cuanto a Nord-Ost, esta es una de las operaciones de rescate de rehenes más exitosas de la historia: alrededor de 900 secuestrados son tomados por unos 45 terroristas. Como resultado de la operación, todos los civiles son liberados, todos los terroristas son asesinados y todas las tropas antiterroristas sobrevivieron. Ni una sola bomba fue detonada. Sin embargo, la tragedia sucedió después de la operación cuando los servicios médicos simplemente no tenían suficiente personal para revivir a los rehenes liberados, algunos de los cuales incluso murieron en autobuses en el camino a la atención médica. En teoría, cada uno de estos rehenes había sufrido una anestesia completa (sin ser intubado) y cada uno de ellos necesitaba ser revivido por un equipo médico. En sus peores pesadillas las fuerzas antiterroristas rusas nunca habían esperado lidiar con un número tan grande de civiles que necesitaban atención médica especializada inmediata. Las unidades civiles de respuesta médica de emergencia estaban completamente abrumadas y ni siquiera sabían qué gas había sido utilizado. Como resultado, 130 rehenes murieron, o alrededor del 15% de los rehenes. Si los rusos no hubieran decidido usar gas, la cifra  más probable de víctimas habría sido más de 500, si no más. Eso no es lo que yo llamaría un fracaso de toda la operación, incluido el apoyo civil. En términos de pura operación antiterrorista es probablemente la operación de liberación de rehenes más exitosa de la historia. Permítanme terminar esta nota al pie con una simple pregunta: ¿cuándo fue la última vez que una fuerza antiterrorista en Occidente tuvo que lidiar con una situación que involucró a más de 1000 rehenes tomados por un gran número de despiadados terroristas militarmente entrenados?]
Si uno está absolutamente decidido a evaluar el registro ruso sobre operaciones especiales, señalaría la captura del Aeropuerto Internacional de Ruzyne, en Praga, en 1968, la toma del Palacio Tajbeg en Afganistán, en 1979 y, por supuesto, la operación rusa para reincorporar a Crimea, en 2014. Pero, una vez más, no hay necesidad lógica de demostrar que los rusos pueden hacerlo bien/mejor para afirmar que los estadounidenses no pueden.
Ahora pasemos al asunto de una posible guerra entre Irán y los Estados Unidos.
El razonamiento más tonto posible para evaluar los posibles resultados de un ataque estadounidense contra Irán sería comparar todas las tecnologías disponibles para ambos países y llegar a algún tipo de conclusión. Para un ejemplo sobre ese tipo de tonterías, eche un vistazo a este artículo típico. En general, la obsesión con la tecnología es una típica patología norteamericana que es un resultado directo de la intervención en guerras en el extranjero contra enemigos ampliamente abatidos. Yo lo llamo la visión del ingeniero de la guerra, en contraposición a la visión del soldado. Eso no quiere decir que la tecnología no importa, sí, pero las tácticas, las operaciones y la estrategia son mucho más importantes. Por ejemplo, mientras es cierto que un moderno M1A2 Abrams es muy superior a un antiguo T-55 soviético, hay circunstancias (altas montañas, bosques) donde el T-55, utilizado apropiadamente, podría ser un tanque mucho mejor. Del mismo modo, las aparentemente anticuadas armas antitanque WWII se pueden utilizar con efecto devastador contra modernos APC (Armoured Personnel Carrier: en español está definido como transporte blindado de infantería) de la misma manera como armas anticuadas de defensa anti-aérea se pueden convertir en vehículos de respaldo de fuego de asalto absolutamente aterradores.
En el caso del ataque estadounidense contra Irán, sólo un completo ignorante podría suponer que tan pronto como los iraníes detecten el ataque de los Estados Unidos pelearán con su fuerza aérea, en su mayor parte anticuada, para intentar lograr superioridad aérea o que esperarán detener el ataque estadounidense usando sus defensas anti-aéreas. Permítanme recordarles a todos que Hezbollah hizo exactamente cero uso de sus defensas anti-aéreas (sólo MANPADS -MAN-Portable Air-Defense System- de todos modos) durante el ataque israelí contra el Líbano en 2006 y eso no impidió que Hezbollah infligiera a las Fuerzas de Defensa Israelí la derrota más aplastante de su historia. ¿Por qué?
Porque generalmente el modo de guerra estadounidense no funciona realmente. ¿Qué quiero decir con “American way of war”? El uso de ataques aéreos y ataques con misiles para degradar las capacidades del enemigo a tal grado que le obliga a rendirse. Esto fue aplicado contra el ejército serbio en Kosovo y resultó en un abyecto fracaso: las fuerzas serbias sobrevivieron completamente ilesas los 78 días de bombardeos masivos de la OTAN (unos pocos MBT -Main Battle Tank- y APC se perdieron, eso es todo). Cuando ese fracaso se hizo evidente para los comandantes de la OTAN, ellos hicieron lo que el ejército estadounidense siempre hace y se volvieron en contra de la población civil serbia en represalia (lo mismo que los israelíes en Líbano, por supuesto) mientras ofrecían un trato a Milosevic: tú te rindes y nosotros te dejamos en el poder. Él aceptó y ordenó a los militares serbios que salgan de Kosovo. Este fue un éxito político espectacular para la OTAN, pero en términos puramente militares fue un desastre (bien ocultado de la opinión pública occidental por cortesía de la mejor máquina de propaganda de la historia).
En un caso, sólo una vez, el “American way of war” funcionó realmente como se propagandizó: durante la primera Guerra del Golfo. Y hay una buena razón para eso.
Durante la Guerra Fría, los planificadores y estrategas militares estadounidenses habían desarrollado una serie de conceptos para prepararse para una guerra en Europa contra la Unión Soviética. Tales conceptos incluían la doctrina de la Batalla de Aire-Tierra (AirLand Battle) o el Ataque a las Fuerzas Subsiguientes (FOFA: Follow-on-Forces Attack) que no discutiré detalladamente aquí, sino que todo puso un pesado énfasis en los sistemas de reconocimiento-ataque de largo alcance y el uso de las fuerzas aéreas para derrotar una supuesta superioridad convencional soviética, especialmente en blindaje. Creo que estas son doctrinas fundamentalmente firmes que podrían haberse utilizado con eficacia en el teatro europeo. Cuando Irak invadió Kuwait, los Estados Unidos habían afilado estos conceptos hasta la casi perfección y las fuerzas armadas de los Estados Unidos estaban bien capacitadas para aplicarlos. Saddam Hussein cometió entonces una serie de errores imperdonables, el peor de los cuales fue dar a los Estados Unidos muchos meses para desplegarse en el Reino de Arabia Saudita (esto contradice descaradamente la doctrina militar soviética, lo que me dice que Sadam Husein no escuchó a estos capacitados generales soviéticos o que estos generales tenían miedo de opinar).
Al parecer, Saddam Hussein creía que, después de haber luchado contra los iraníes durante la guerra entre Irak e Irán (1980-1988), estaba listo para enfrentarse a Estados Unidos. Bueno, no lo estaba. De hecho, la forma en que los iraquíes se prepararon para un ataque estadounidense fue un sueño hecho realidad para los planificadores y analistas militares estadounidenses porque Saddam les dio el objetivo absolutamente *perfecto*: grandes formaciones blindadas desplegadas en un desierto sin cobertura aérea. Los Estados Unidos, que durante años se habían preparado para combatir a un ejército convencional soviético mucho más sofisticado en el complejo terreno del centro de Europa (bosques “Mischgelende” {por Michael Ende, autor alemán de literatura fantástica. Nota del traductor}, muchos pueblos y poblados, torrentes rápidos, empinadas colinas y riberas, etc.) simplemente no podían creer tanta suerte: los iraquíes se desplegaron de la peor manera posible convirtiéndose en un blanco ideal, mucho más fácil de hecho que lo que se practicaba en los entrenamientos en el desierto de los Estados Unidos. El resultado era predecible, los EE.UU. simplemente aplastaron a los iraquíes y casi no sufrieron bajas.
¿Adivine quién observó eso con atención desde el otro lado de la frontera?
Los iraníes, por supuesto.
Si alguien cree seriamente que los iraníes se prepararán para un ataque estadounidense de la misma manera como los inmigrantes fastidian a los estadounidenses, tengo algunos buzones para venderles.
Si alguien cree seriamente que los iraníes se prepararán para un ataque estadounidense de la manera en que los inmigrantes fastidian a los estadounidenses, tengo algunos buzones para venderles.
Lo que los iraníes y Hezbolá entendieron perfectamente es que la clave para prevalecer contra los Estados Unidos es negarles el estilo de guerra estadounidense e imponerles un tipo de guerra que aborrecen totalmente. Podemos llamar a eso el modo de guerra iraní. Éstos son algunos de sus componentes clave:
1) Supongamos que los estadounidenses establecerán la supremacía aérea en 24 horas o menos y les negarán cualquier objetivo lucrativo. Suena simple, pero no lo es. Esto requiere una serie de pasos que pueden tardar años en implementarse, incluyendo, pero sin limitarse a, ocultar, endurecer y enterrar profundamente los activos civiles y militares más valiosos, crear una red altamente redundante de comunicación y prepararse para operaciones semiautónomas cuando las comunicaciones fallan, creando un sistema de cooperación civil-militar local para la supervivencia de los servicios esenciales del gobierno, incluyendo la ley y el orden, con procedimientos para compensar la interrupción de la distribución de energía y la destrucción de nodos clave de transporte, etc. Aquí puede estar hablando mi formación suiza, pero supongo que en los últimos 30 años los iraníes han cavado miles de kilómetros de túneles subterráneos y puestos de mando que permiten al país literalmente “ir por debajo” durante todo el tiempo que sea necesario.
2) Desarrollar una serie de tecnologías avanzadas claves como falsificación de GPS, penetración e interrupción de la red informática, guerra de contra-medidas electrónicas, guerra de minado avanzada, operaciones con pequeñas embarcaciones y, por supuesto, los ataques con misiles, no para negar a las fuerzas estadounidenses el territorio iraní, sino para aumentar dramáticamente los riesgos y costos de las operaciones estadounidenses. Esto es un número limitado de avanzados sistemas de defensa anti-aérea que pueden hacer una diferencia crítica, especialmente si son ocultados con éxito.
3) Participar en la “escalada horizontal”: en lugar de desperdiciar esfuerzos para intentar derribar aviones estadounidenses, usar ataques con misiles para destruir los aeródromos (y puertos) estadounidenses en la región. Eso es, por cierto, la doctrina oficial iraní. O atacar a las fuerzas estadounidenses en Irak o Afganistán. Atacar Israel o, mejor aún, el régimen saudita. Forzar a la Armada de los Estados Unidos a participar también en aguas marrones o, a lo sumo, en operaciones de aguas verdes (aquí los submarinos rusos de clase Kilo sobresaldrán) u obligarlos a retroceder y cerrar el Estrecho de Ormuz, (la Marina estadounidense huye de las operaciones de agua marrón y verde, y por una buena razón, la USN es una marina de agua azul por excelencia) y los estadounidenses son extremadamente conscientes de lo que le sucedió a la corbeta israelí, de fabricación estadounidense, Sa’ar clase 5 cuando fue alcanzada por Hezbolá con un misil C-802 de fabricación china.
4) Jugar la carta de tiempo: el tiempo siempre está en contra de los militares de EE.UU. porque la expectativa es una corta, fácil guerra, con tan pocas bajas como sea posible y luego un rápido “fuera”. Los israelíes se quedaron sin gas en 33 días, la OTAN en 78 -por lo que planifiquemos por lo menos un conflicto de 12 meses de duración. Las fuerzas occidentales no tienen poder de permanencia, dejemos que esperen un “quickie” (algo cortito, muy breve. Nota del traductor) y luego veamos cómo reaccionan cuando eso no sucede.
5) Utilizar el tradicional complejo de superioridad y condescendencia tipo la “negrada de arena” (los “negros” del desierto, es decir, de Medio Oriente y África del Norte y/o árabes y musulmanes. Nota del traductor) o “hajis” (fiel del Islam que realizó la peregrinación a La Meca; en boca de los militares yankis es peyorativo. Nota de traductor) y no se moleste en intentar intimidarlos. En su lugar, trate de usar esa mentalidad racista para hacerlos cometer cruciales errores estratégicos, como hizo Irán cuando utilizó falsos iraquíes “desertores” que difundieron la desinformación sobre las armas de destrucción masiva iraquíes no existentes para convencer a los neoconservadores de Estados Unidos para que ataquen a Irak para proteger a Israel. Encuentro en la noción de usar neoconservadores estadounidenses para hacer que Estados Unidos se deshaga de Saddam Hussein y básicamente entregue Irak a Irán nada menos que genio puro. Esto es la razón, por supuesto, de por qué nunca se menciona en las fuentes occidentales.
6) Forzar a los estadounidenses a presentarle más blancos: cuanto más fuerzas de EE.UU. se despliegan cerca de Irán, más objetivos ofrecen a los contraataques iraníes y más se atascan políticamente (como lo demuestra la reciente amenaza iraquí de revocar las visas para los militares estadounidenses en Irak en respuesta a la prohibición temporal de visado de Trump; es una amenaza vacía, pero claramente nadie en la Casa Blanca o “Foggy Bottom” {barrio de Washington DC donde están las oficinas del Departamento de Estado. Nota del traductor} alguna vez consideró tal opción). Básicamente, estando en todas partes las fuerzas de CENTCOM son aborrecidas en todas partes.
Lo anterior son sólo algunos ejemplos de una larga lista de cosas que los iraníes pueden hacer para responder a un ataque estadounidense contra Irán. Podemos esperar que los iraníes presenten una lista mucho más larga y mucho más creativa. Por cierto, no hay nada nuevo ni original en la lista que he hecho arriba, y los estadounidenses son muy conscientes de ello. Hay una razón por la cual aunque los Estados Unidos han llegado tan cerca como estar a horas de golpear a Irán, siempre retrocedieron en el último segundo. Así que tenemos esta interminable tensión de la guerra: los políticos estadounidenses (que creen en su propia propaganda) quieren atacar a Irán, mientras que los especialistas militares estadounidenses (que saben más que creer en su propia propaganda) tratan constantemente de evitar ese ataque. Quiero mencionar aquí al almirante William Fallon, un auténtico héroe y patriota, que declaró sin rodeos acerca de un posible ataque contra Irán “que no estaba de guardia” en desafío directo a sus superiores políticos. Espero que algún día su servicio a su país en una situación muy difícil sea finalmente reconocido.
Una cosa más: Israel y las otras potencias regionales. Son básicamente el equivalente de las verduras que se sirven en un restaurant-parrilla: la decoración. Así como la OTAN es una fuerza fingida, también lo son las FDI (Fuerzas de “Defensa” de Israel) y todo el resto de los lugareños, incluidos los saudíes, al menos en comparación con Irán y Hezbollah. Sí, claro, gastan mucho dinero, compran sistemas costosos, pero si se desencadena una guerra, los estadounidenses llevarán más del 90% de la carga de la guerra real, en contraste con la formación de coaliciones políticamente correctas. Irán es un país muy grande con una geografía compleja, y los únicos que tienen un tipo de capacidad de proyección de poder para atacar a Irán más que simbólicamente son los estadounidenses. Por supuesto, estoy absolutamente seguro de que si hay ataque estadounidense en Irán los israelíes se sentirán obligados a atacar algún supuesto objetivo nuclear, regresar a su país y declarar la victoria del “invencible Tsahal”. Pero en la medida en que Irán sufrirá un daño significativo será por Estados Unidos, no por Israel.
¿Significa eso que Irán saldría ileso de un ataque estadounidense? Absolutamente no. Lo que espero que los estadounidenses hagan es lo que siempre han hecho: participar en el asesinato masivo de civiles en venganza por sus fracasos militares. Sé que esto, una vez más, ofenderá a algunos súper-patriotas pero masacrar a los civiles es una tradición estadunidense que data de la misma fundación de los Estados Unidos. Quien tenga alguna duda debería leer el magnífico libro de John Grenier (oficial en retiro de la USAF, United State Air Force) titulado “El Primer Camino de la Guerra 1607-1814: La Guerra Norteamericana en la Frontera”, que explica con exquisito detalle cómo la doctrina anti-civil de operaciones terroristas fue desarrollada a lo largo de los siglos. Esto es, por supuesto, lo que los anglos hicieron durante la Segunda Guerra Mundial cuando participaron en bombardeos masivos de ciudades alemanas para “romper su espíritu de resistencia”. Y esto es lo que hicieron en Irak y Serbia y lo que los israelíes hicieron en el Líbano. Y esto es exactamente lo que deberíamos esperar que ocurra en Irán. Al menos, este es el peor escenario. Hay realmente dos opciones básicas para un ataque de Estados Unidos contra Irán y las describí en mi artículo de 2007 sobre las opciones de respuesta asimétrica iraní:
En términos generales, vemos que el Imperio Neocon tiene dos opciones en un ataque contra Irán:
1- Un ataque corto y limitado a algunas instalaciones nucleares y gubernamentales iraníes. Los objetivos de ese tipo de ataque serían únicamente políticos: parecer que “hicieron algo”, dar a los desanimados estadounidenses e israelíes algunas banderas para agitar, “mostrar resolución” y “enviar un mensaje firme” -el tipo de disparates del Departamento de Estado. Si tienen suerte, podrían esperar matar a algunos líderes iraníes (aunque lo que exactamente lograría es la aprobación de nadie). Por último, castigaría a los iraníes por su “mal comportamiento”.
2- Un ataque militar más significativo, que no podría limitarse a una campaña aérea y que debería incluir al menos alguna inserción de fuerzas terrestres. Eso sería similar a la estrategia esbozada en mi artículo “cómo podrían hacerlo”. El objetivo de esta opción sería radicalmente diferente del primero: “castigar al pueblo iraní por su apoyo a los ‘mollahs'” (tal la expresión que se usa en los Estados Unidos) a través de las urnas. Esta es exactamente la misma lógica que llevó a los israelíes a golpear todo el Líbano con bombas, misiles y minas -la misma lógica con la que mataron a más de 500 personas en Gaza- la misma lógica con la que Estados Unidos bombardeó toda Serbia y Montenegro y la misma lógica que explica el embargo bizarro de Cuba. El mensaje aquí es: “si apoyas a los malos, lo pagarás”.
La opción que he discutido hoy es la segunda, porque ésta es la que redundaría en más personas asesinadas. Pero no se equivoquen, desde el momento en que ninguna de estas opciones daría lugar a nada que se asemejara remotamente a una victoria (ésta es un concepto político que define un objetivo político alcanzado) uno tendría que concluir que ambas opciones resultarían en fracaso y derrota. Tal ataque también sellaría el fin del papel político de Estados Unidos en el Medio Oriente a menos que, por supuesto, ser un despreciado elefante en un bazar se considere un “papel”. Pero no se equivoquen, incluso si las cifras de víctimas iraníes van desde los cientos a los miles, o incluso a más de un millón como en Irak, los iraníes no se rendirán y prevalecerán. Por un lado, aterrorizar a los civiles nunca ha funcionado. El genocidio puede ser una opción mucho más viable, pero hay demasiados iraníes para hacer eso y están demasiado bien atrincherados en su país para contemplar tal opción (lo siento, israelíes, incluso el bombardeo nuclear de Irán no dará lugar a ninguna “victoria” de ningún tipo). Los iraníes han estado en su tierra durante, qué decir, 3000-9000 años (dependiendo de cómo usted haga la cuenta) y no serán rebajados, sometidos o derrotados con estados de 200 o 70 años de antigüedad o por un imperio anglosionista en declive terminal.
Sospecho que por ahora bastantes lectores estarán completamente irritados conmigo. Entonces, ¿qué mejor manera hay para que yo termine esta discusión que agregando religión a la mezcla? ¡Si, hagamos eso!
La mayoría de los iraníes son chiítas, eso es bien conocido. Pero lo que es menos conocido es uno de los principios clave de los chiíes que, creo, expresa maravillosamente una de las características clave del ethos chiíta, el que es: “cada día es Ashura y cada tierra es Karbala”. Puede encontrar una explicación de esta frase aquí. Básicamente expresa la voluntad de morir por la verdad en cualquier momento y en cualquier lugar. Millones de iraníes, incluso aquellos que no necesariamente son muy piadosos, se han levantado con esta determinación para luchar y resistir, a cualquier costo. Y ahora piensa en Donald Trump o el General “perro rabioso” Mattis y trata de imaginar lo hueco y grotesco que ellos y sus amenazas resultan para sus contrapartes iraníes.
¿Debo escribir un análisis de las opciones de respuesta de China a un ataque estadounidense? Nah -digamos que si los Estados Unidos no tienen lo que se necesita para prevalecer sobre Irán, un ataque a China sería simplemente suicida.
La próxima semana, por desgracia, probablemente tendré que volver a los dramáticos acontecimientos en Ucrania.

miércoles, 8 de febrero de 2017

UN BALANCE DE OBAMA, EL GRAN DEMAGOGO DEL 1%

Comparto lo que dice el economista Michel Hudson: “La razón por la que es mucho peor que el presidente Bush o incluso el presidente Clinton es que el 2008 fue un punto de inflexión potencial. Cuando uno mira quiénes son los grandes presidentes de la historia, uno piensa efectivamente en quién fue presidente durante una gran guerra u otro punto de inflexión. Obama prometió esperanza y cambio. Pero eso era toda demagogia. No produjo ninguna esperanza ni cambio. O mejor dicho, la esperanza era para Wall Street. Entregó a su electorado a sus patrocinadores de Wall Street. En lugar de hacer un cambio, cambió la economía en beneficio de Wall Street. Entregó el tesoro a Robert Rubin y a su pandilla de Wall Street que había apoyado a Bill Clinton. Rubin se había apoderado del banco más corrupto del país, Citigroup. Sheila Bair en la F.D.I.C. (Federal Deposit Insurance Corporation) quería cerrarlo y convertirlo en una entidad pública. Pero Obama entregó el Departamento de Justicia a factótums de Wall Street como Eric Holder, quien se negó a mandar a la cárcel a ninguno de los banqueros corruptos. Así que, básicamente, Obama hizo que parezca como si estuviera representando a la misma gente a la que hundió y aplastó. Justamente lo mismo que cuando él se abalanzó sobre ellos en su trabajo en Chicago, cuando gentrificó el barrio negro de la ciudad, haciendo miles de millones de dólares en ganancias de bienes raíces para las familias Pritzker y Crown. Él fue capaz de entregar a su electorado a sus patrocinantes ricos, usando falsas promesas y una ‘lengua de oro’.”
Es exactamente así. Barack Obama fue la gran estafa al pueblo norteamericano y al mundo. En 2008, las condiciones de gran crisis estaban dadas para que pudiera ocurrir un cambio, así sea en el sentido reformista, tal como lo hizo Roosevelt luego de la Gran Depresión. Pero no: Obama fue justamente el placebo que el imperio anglosionista ofreció para que la crisis no significara ninguna ruptura del régimen imperial sino su peor continuidad. Ni siquiera fue el cambiar algo para que nada cambie. Obama fue sólo una imagen de cambio: algunas iniciativas enanas, sólo cosméticas, como para aparentar y demostrar buenas intenciones mientras lo fundamental para el establishment estaba a salvo de cualquier cambio importante. La “lengua de oro” pudo así ejercer su engañoso encantamiento, tranformando la esperanza y el optimismo en una hipnosis paralizante y estúpida para anular y esterilizar la resistencia.
Siendo Obama absolutamente orgánico de la plutocracia globalista, todas sus cualidades personales, sean éstas sus características empáticas, su capacidad de elaboración, su piel morena, su capacidad retórica, lo que sea, en definitiva son armas al servicio del régimen plutocrático. Las buenas intenciones no sólo son el empedrado del camino al infierno sino, peor aún, son los cantos de sirena que desvían del camino a quienes esperaban un cambio. Obama no fue leal al pueblo, sino al capital financiero y al imperialismo militarista que promueve guerras en todo el mundo. Un recorrido por el desempeño de este presidente del Partido Demócrata así lo demuestra de manera incontrastable.
Lo que sigue es una recapitulación de sus presidencias, abordando los diferentes elementos para poder concluir en un balance más o menos objetivo de ellas.

-Salvamento de los bancos y del 1%, en contra del pueblo y de los trabajadores de los Estados Unidos:
Cuando Obama asumió, en Enero de 2009, ya se había producido el crack financiero de la implosión de los créditos sub-prime, con quebrantos y pérdidas colosales. Lehman Brothers, Merryll Lynch, Bear Stearns, Citigroup, Indy Mac, Freddie Mac, Fanny Mae, la compañía de seguros AIG, el banco American Home Mortgage, la Washington Mutual (la mayor caja de ahorros de los EEUU), fueron algunas de las más importanes instituciones financieras y bancarias que sufrieron enormes desbalances. El Estado gastó, durante la segunda mitad de 2008, unos 900.000 millones de dólares para nacionalizar o sostener entidades quebradas. Apenas asumió Obama se aprobaron otros 800.000 millones de dólares para ser transferidos al sistema financiero. Y a lo largo de sus dos mandatos, esta línea de respaldo a Wall Street continuó invariable.

-Aumento de la deuda nacional:
Durante Obama el festival de emisión de dólares y títulos de deuda continuó. Según los datos correspondientes al año 2015 la deuda del Estado de los Estados Unidos corresponde al 105,15 % del Producto Interno Bruto, siendo además el segundo país del mundo por su deuda per cápita, después de Japón, país más endeudado del mundo que, a su vez, a noviembre de 2016, es el país principal tenedor de bonos del Tesoro de los Estados Unidos, o sea, el principal acreedor externo (la mayoría de los títulos de deuda del Tesoro la poseen tenedores domésticos, de Estados Unidos), aún antes que China, que es el segundo acreedor internacional del Tesoro yanki.

-Deslocalización de los medios de producción industrial:
Durante Obama, continuó el proceso de deslocalización de medios de producción industrial hacia los lugares con más bajo valor de la fuerza de trabajo, lo que provocó un incremento sensible de la desocupación dentro de los EEUU y el deterioro de la base económica real de la economía nacional. La infraestructura se fue desgastando y las industrias se fueron al exterior. Ganaron las corporaciones, pero se erosionó la nación estadounidense.

-Tratados de Libre Comercio Transatlántico, Transpacífico y Tratados TISA (Trade in Services Agreement) y ACTA (Anti-Counterfeiting Trade Agreement):
Durante las presidencias de Obama el gobierno de Estados Unidos promovió una serie de acuerdos de libre comercio intentando configurar todo un espacio donde las corporaciones y la plutocracia anglosionista tuvieran más poder que cualquier estado nacional, de forma tal de que la fuerza de trabajo, los recursos naturales y los mercados estuvieran totalmente a disposición de su explotación y aprovechamiento por el capital financiero anglosionista, con sus corporaciones de toda naturaleza. El despliegue de esta arquitectura sencillamente toma a Estados Unidos como centro (por ser el activo más poderoso de este imperio) y, geográficamente, extiende el poderío corporativo hacia ambos lados: hacia el Atlántico y hacia el Pacífico, sumándole a ello el Tratado de Comercio de Servicios (TISA) y el Acuerdo Comercial Antifalsificación (ACTA), que no tienen referencia geográfica.
Es directamente la consagración del poder de esa plutocracia mucho más allá de las fronteras de los Estados Unidos y de los propios intereses nacionales de Estados Unidos. Para los países vasallos y para los pueblos significa el rediseño total hacia sociedades tecnocráticas sin ningún tipo de límite en cuanto a la defensa del medio ambiente y de las condiciones de vida de los pueblos. Es el poder abusando de la tecnología, y la tecnología retroalimentando y potenciando el abuso. Es la desregulación económica total por parte de los Estados en beneficio de las corporaciones y del capital financiero anglosionista, al mismo tiempo que la constitución de un totalitarismo transnacional a través del control de la información y de la acción de inteligencia casi absoluta sobre el individuo. Es el proyecto de la globalización del imperio anglosionista.
Afortunadamente, estas iniciativas cuyo tratamiento intentó mantenerse en el más absoluto secreto, no pudieron concretarse tal como fueron ideadas. Los tratados de libre comercio no pudieron consumarse, y los acuerdos por derechos de propiedad intelectual y de comercio de servicios tampoco. Hoy, con el ascenso de Trump, esa arquitectura deja de ser plausible.

-Continuidad del sobredimensionamiento del aparato militar/de seguridad donde se mantuvieron o aumentaron, en términos relativos, los colosales presupuestos militares:
En promedio, a precios constantes, los gastos militares en relación al PBI en el período de Bush (2001-2008) estuvieron en el orden del 3,6 %, mientras que el promedio entre 2009 y 2015 estuvo en 4,1 %. Con Obama, el gasto militar de los Estados Unidos se mantuvo, lejos, en el primer lugar, con el 36 % del gasto militar total del planeta (SIPRI, 2015), aunque en sus últimos años éste tuvo tendencia a bajar.

-Mantenimiento de la prisión militar en Guantánamo:
Contradiciendo sus explícitas promesas electorales, Obama no cerró la prisión de Guantánamo ni liberó a todos los detenidos allí, personas que fueron privadas absolutamente de todos sus derechos, desaparecidos en vida en el agujero negro de ese macabro campo de experimentación con humanos. Aún quedan 41 detenidos allí.
Antes de abandonar su cargo, Obama envió una carta al Congreso pidiendo el cierre de Guantánamo y criticando a los legisladores. Estas imploraciones sólo salvan las apariencias. En los hechos, Obama no tuvo la determinación necesaria para cumplir ésta y tantas otras promesas de campaña.

-Impunidad y encubrimiento sobre los atentados contra las Torres Gemelas:
Como es sabido, en contra de la opinión pública de los EEUU, donde está bastante consolidado el descrédito sobre la versión oficial de los atentados, el gobierno de Barack Obama fue un activo encubridor de los criminales que llevaron adelante esta masacre, que fue una operación de falsa bandera del Estado profundo anglosionista para conmocionar al pueblo y comprometerlo en nuevas guerras. Obama destituyó funcionarios, realizó maniobras para impedir que la Verdad se oficializara, vetó la “ley de justicia contra los patrocinadores del terrorismo” (JASTA, por sus siglas en inglés, es una ley impulsada por los familiares de las víctimas de la masacre del 11 de Septiembre de 2001 que permite demandar a otros Estados, como Arabia Saudita o Israel, por su responsabilidad en esos atentados), etc., etc., impidiendo así que los verdaderos culpables fueran juzgados y castigados por sus crímenes.

-Asesinatos mediante bombardeos con drones:
Durante las presidencias de Obama, principalmente durante la primera, se consolidó un macabro ritual: diariamente, evaluar y analizar, dentro de una “kill list” (que era actualizada una vez por semana en una teleconferencia de cerca de 100 analistas), cuáles serían las personas a ser asesinadas por Estados Unidos en Pakistán, Afganistán, Yemen, Somalía, mediante drones teledirigidos que lanzan bombas en las viviendas o lugares donde la CIA señalara como el lugar donde habrían de estar los sujetos a ser abatidos. Por supuesto que, además de la ilegalidad e inmoralidad de estos asesinatos, la precisión, en estos casos, no es algo que le preocupe algo al gobierno yanki. De esta manera, además de la persona señalada como objetivo siempre mueren muchos más, y no sólo “combatientes” (si los hubiera), sino mujeres, niños, ancianos, cualquiera que esté cerca de o en lugar de las explosiones.

-Golpes de Honduras, Paraguay, Ecuador, Bolivia, Brasil, y etc., etc.:
Bajo la presidencia de Obama los planes intervencionistas de los Estados Unidos en América Latina no sólo tuvieron continuidad sino que se profundizaron. Concretamente, a sólo seis meses de haber asumido su presidencia Obama ejecuta con éxito el golpe en Honduras, contra el presidente Manuel Zelaya, que poco tiempo antes había incorporado a su país a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América. En 2010 se produce el golpe, fallido, en Ecuador, donde el presidente Rafael Correa corrió serio riesgo de ser asesinado por un motín policial cuyo objetivo era, justamente, voltear al presidente. Más tarde ocurriría el golpe en Paraguay, logrando la destitución del presidente Fernando Lugo, y conspiraciones policiales similares a las ocurridas en Ecuador ocurrieron en Bolivia pero fueron abortadas oportunamente por Evo Morales. En realidad se trata de un accionar constante de desestabilización contra los gobiernos que, aún sin plantear una animadversión con los Estados Unidos, tengan la pretensión de gobernar con cierta independencia y soberanía nacional. Venezuela es el país más asediado con varias operaciones golpistas fallidas por parte de Estados Unidos y sus aliados, siendo una de las más importantes la “Operación Jericó”, donde se planeaba bombardear Caracas y asesinar a varios líderes chavistas. El golpe más importante, como culminación de la política de Obama hacia América Latina, es el que se produce en Brasil, donde destituyeron a la presidenta Dilma Rousseff.

-Iniciativa Mérida y deportaciones masivas desde EEUU:
El gobierno de Obama continuó la Iniciativa Mérida, o Plan Mérida, que es el plan que iniciaron George W. Bush y Felipe Calderón, presidente de México entre 2006 y 2012, a través del cual los Estados Unidos sometieron totalmente a México, poniendo al Ejército y las policías directamente bajo mando norteamericano y al Estado mexicano penetrado totalmente por el capital financiero anglosionista. Este plan es similar al Plan Colombia, aplicado por EEUU en el país homónimo.
Este plan consiste en “ayudas” de millones de dólares que EEUU le da a México para dirigir, organizar, entrenar y armar a las fuerzas militares-policiales de México para que combatan a los carteles del “narcotráfico”. Es un plan de total colonización y destrucción de México. Al mismo tiempo que los EEUU pasan a tener el comando directo de las fuerzas militares mexicanas, los yankis incentivan la formación de los carteles narcos y les proveen armamento a través de operaciones como “rápido y furioso”, donde EEUU, por supuesto que de manera encubierta, proveyó a esos carteles de México de miles de fusiles y carabinas. Hay una complementación entre los carteles norteamericanos de distribución de droga en el principal mercado del mundo y los carteles mexicanos que hacen llegar la droga al país “number one”. El poder financiero anglosionista también provee a todas estas redes narcos los mecanismos de lavado del dinero negro. Los medios prostitutos, por otra parte, construyen el “enemigo narco”. En síntesis: los anglosionistas controlan todas las fases de un proceso, el narcotráfico, que es un fenómeno característico de este imperio a lo largo de su historia (recordemos la “guerra del opio” en China).
Así, se construye la operación de sometimiento de México a través de la militarización imperial del país y la ejecución del terrorismo estatal y paraestatal (ejecutado por los escuadrones de la muerte) contra el pueblo. Resultado: decenas de miles de muertos y desaparecidos, masacres, extensión del narcotráfico como una de las principales actividades económicas y políticas (en tanto sistema imperialista de dominio territorial y social), sometimiento dictatorial del pueblo mexicano, convirtiéndolo en fuerza de trabajo barata asalariada en los dos lados de la frontera y, directamente, en esclavos objeto de todo tipo de trata.
De esta manera EEUU pudo avanzar también en todos los demás campos de la soberanía mexicana, principalmente sobre los riquezas de hicrocarburos a través de la privatización abierta o encubierta de PEMEX. Además pretende avanzar también con la agricultura trasngénica, que si se impone causará un gran daño a los agricultores y a la biodiversidad de uno de los países más dotados en este sentido. La resistencia del pueblo mexicano ha podido frenar hasta el momento que las grandes corporaciones de transgénicos estilo Mosanto hayan podido implantar plenamente sus sistemas de depredación agrícola.
El fenómeno de la emigración desde el sur del río Bravo hacia los Estados Unidos está totalmente relacionado con la dominación imperial sobre los países latinoamericanos. La consecuencia de esta dominación es miseria, pauperización, criminalidad, tráfico y adicción a las drogas, desintegración social, desesperación. Todos elementos que empujan a los marginados a intentar encontrar mejor suerte cruzando la frontera con EEUU. De esta manera, por un lado, EEUU promueve una política que genera las condiciones para que haya millones de personas que quieran emigrar de sus países de origen, y por otro el mismo EEUU tiene toda una maquinaria fronteriza que abusa escandalosamente de ellos y se constituye en reguladora de un tráfico humano que tiene la misma naturaleza que el que ocurría cuando los europeos (España, Francia, Holanda, Portugal, Reino Unido, Dinamarca) llevaban africanos para esclavizarlos en ultramar, entre los siglos XVI y XIX.
A pesar de que Obama pretendió legalizar a una parte importante de los inmigrantes, fue impedido finalmente por el Congreso y por la Corte Suprema y terminó su mandato habiendo sido el presidente que más inmigrantes deportó: casi 3 millones.

-Decreto contra Venezuela:
En Marzo de 2015 Obama decretó una orden ejecutiva que declaró a Venezuela como "amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad nacional y política exterior estadounidenses", estableciendo la suspensión de visas y la congelación de activos en territorio estadounidense de siete funcionarios militares y policiales venezolanos. Por supuesto que esto es parte de la escalada agresiva que Estados Unidos viene desplegando contra Venezuela con fin de derrocar la Revolución Bolivariana y al actual sucesor de Hugo Chávez, Nicolás Maduro.
En este sentido, la importancia de este decreto radica no sólo en la propaganda que el anglosionismo hace para criminalizar a Venezuela Bolivariana, sino en que habilita legalmente al Poder Ejecutivo yanki a involucrarse de manera más directa en la desestabilización político-militar de este país Sudamericano.

-Golpe en Ucrania y guerra contra las regiones de Nuevarrusia, Dónetsk y Lúgansk:
Tal como lo reconoció Victoria Nuland, Subsecretaria de Estado para Asuntos Europeos y Eurasiáticos, la funcionaria de Obama a cargo de la desestabilización de Ucrania, Estados Unidos invirtió en ese país eslavo 5.000 millones de dólares preparando el golpe de Estado que destituyó al presidente constitucional, Víktor Yanukóvich, y puso en el gobierno al magnate Petró Poroshenko, el que encabeza la camarilla de la estrecha alianza entre neonazis y sionistas fanáticos (¿cómo? ¿los nazis no son antijudíos, y los judíos, antinazis?) que todavía hoy está en el poder.
El Euromaidan, tal uno de los nombres del movimiento de desestabilización nazi-sionista de Ucrania, en perfecta sintonía con la manera como accedió al poder, inmediatamente se constituyó en una tiranía anti-rusa, cometiendo todo tipo de crímenes, de masacres contra la población civil pro-rusa, desatando una guerra contra las regiones del Este que no reconocen al nuevo gobierno surgido del golpe, guerra que aún hoy continúa.

-Invasión de Libia:
En 2011, Estados Unidos decidió destruir Libia, el país más avanzado de África, que bajo el gobierno de Muammar al-Gaddafi había logrado tener el índice de desarrollo humano más alto de ese continente y más alto que muchos países “emergentes” promocionados por la prensa prostituta. La forma de destruir este país no fue como había hecho Bush hijo en Afganistán e Irak, con una invasión franca y masiva de tropas norteamericanas, sino mediante una guerra híbrida y con la intervención mucho más protagónica de los vasallos de EEUU. Aquí Obama combinó el establecimiento de la exclusión aérea con bombardeos masivos de la OTAN y de otros países que no integran esa alianza. Los países directamente comprometidos en el dispositivo militar conjunto fueron EEUU, Francia, Italia, Reino Unido, España, Suecia, Bélgica, Países Bajos, Dinamarca, Canadá, Noruega, Grecia, Rumania, Bulgaria, Turquía, Qatar y Emiratos Árabes Unidos. De esta manera, cazas y bombarderos de numerosas naciones bajo el mando norteamericano participaron de miles de misiones que lanzaron toneladas de bombas. Además de los bombardeos, en el terreno el dispositivo consistió en la utilización de mercenarios terroristas, en su mayoría árabes, bajo el mando de comandos de la OTAN, una gran parte europeos. Todo esto combinado con una infernal campaña de propaganda no sólo para justificar esta agresión injustificable (según Occidente, la OTAN lo hizo por la “responsabilidad de proteger” a los civiles del “sanguinario” Gaddafi) sino también para desorientar la resistencia armada de los patriotas libios, al punto de haber realizado, en instalaciones cinematográficas en Qatar, un montaje estilo Hollywood que simuló la Plaza Verde de Trípoli siendo tomada por los enemigos de Gaddafi, montaje transmitido hacia Libia y el mundo para hacer creer a su pueblo y al mundo que Gaddafi estaba siendo derrotado.
La destrucción de Libia, en sólo 9 meses, representó el punto culminante de la estrategia de “las revoluciones de colores”, y el punto culminante de su versión en clave árabe, denominada “primavera árabe”. El “divide y vencerás”, el desastre que los imperialistas denominan de manera elegante como “caos constructor” o también como “caos controlado”, tuvo en Libia su expresión más acabada: hoy Libia es un país desintegrado, en guerra constante entre diferentes bandas armadas, y la armonía que Gaddafi había logrado entre las diferentes tribus gracias a su programa patriótico y de democracia directa, es cosa del pasado. Todo un éxito para la política anglosionista. La secretaria de Estado Hillary Clinton, sin el más mínimo decoro, entre groseras risotadas, espetó con soberbia: “vine, vi y murió”, parafraseando la frase cesárea para burlarse del martirio del líder africano Muammar al-Gaddafi (todo esto nunca fue ni criminal ni soberbio para las perfumadas estrellas de Hollywood estilo Meryl Streep).




-Invasión de Siria:
Contrariamente a lo que dicen los pervertidores del lenguaje, en Siria nunca hubo una “guerra civil”, sino una invasión encubierta, una operación similar a la realizada sobre Libia, e iniciada al mismo tiempo, a comienzos del 2011. Las “revoluciones de colores” son una doctrina imperialista de acción desestabilizadora empleada por el imperio anglosionista contra todo país que pretenda ser independiente. La emplearon contra China entre abril y junio de 1989, en la fracasada revolución de color que Occidente propagandiza como “masacre de Tiananmen”, y la emplearon después en muchos otros países. A través de la manipulación y exacerbación de expresiones de descontento civil, sobredimensionar esa situación y hacerla plataforma simbólica para el desarrollo de operaciones militares encubiertas con el fin de derrocar el gobierno no cipayo. El fin no es estrictamente conquistar el territorio en el sentido tradicional, sino destruir la nación, destruir la resistencia, lograr los mismos “éxitos” que lograron en Libia, en Irak, Afganistán y, en síntesis, en todos los países que el anglosionismo avasalla. Esta doctrina fue empleada en Libia y, además de Siria, en otros países de Medio Oriente, con el nombre de “primaveras árabes”. Los pervertidores del lenguaje le llaman “guerra civil” para encubrir así las operaciones intervencionistas del imperio y hacer parecer como que todo se trata de un problema interno, con una “oposición” armada que tiene legitimidad a partir de una supuesta insatisfacción generalizada con el gobierno, cuando en realidad el anglosionismo ha estado infiltrando su personal y sus mercenarios durante años para luego hacerlos operar en la sedición llegado el momento.
La intervención de Rusia fue frustrando sucesivamente los planes de los Estados Unidos e Israel, por lo que Bachar al-Assad seguirá en el gobierno y Siria no podrá ser fracturada.

-Creación del Estado Islámico:
En alianza con Francia, el Reino Unido de Gran Bretaña, Israel, Arabia Saudita, Qatar, Turquía, entre otros, los Estados Unidos son los creadores del Estado Islámico para Irak y el Levante, a secas, Estado Islámico. Es bajo el gobierno de Obama que la operación “Estado Islámico” se concreta. El EI y todos los demás grupos terroristas takfiríes que enarbolan una ideología supremacista, actúan bajo las órdenes del anglosionismo, son parte del anglosionismo. El anglosionismo les da preparación militar, armamento, inteligencia, apoyo aéreo, y atención médica a sus combatientes. La común ideología supremacista los une, más allá de las diferentes etiquetas, en un mismo sectarismo mesiánico opresor, y es el diferente poder de cada quien lo que ubica a cada uno en un determinado lugar de la pirámide jerárquica del imperialismo anglosionista.
Estados Unidos, una y otra vez, ha traicionado todos los acuerdos de paz que se llevaron adelante en Siria, y cuando se han hecho campañas militares contra el Estado Islámico Estados Unidos las saboteó y, por debajo de la mesa, colaboró con los terroristas.

-Continuidad de la presencia de tropas de los EEUU en Irak y Agfanistán:
Con su habitual grandilocuencia, Obama anunció que retiraría todos los efectivos militares de EEUU en Irak, y que reduciría, con la perspectiva también de retirarlos completamente en el futuro, los efectivos militares en Afganistán. No cumplió ninguna de las dos promesas. Indudablemente que redujo la presencia franca de tropas regulares estadounidenses en esos dos países invadidos, pero no terminó de retirarse de Irak, donde según las fuentes habría aproximadamente 5.000 efectivos, y siguió seriamente comprometido no sólo en Afganistán, sino también en Pakistán, que es uno de los países que más sufre los bombardeos con drones. También hay que notar que en Afganistán es muy fuerte la presencia de las tropas multinacionales de la OTAN, que hacen menos necesario para el imperio anglosionista el destacamento masivo de tropas estadounidenses.

-Militarización de las fronteras con Rusia:
A fines de la década del ‘80 y principios de la del ‘90 del siglo pasado, en las vísperas de la desintegración de la Unión Soviética, en el contexto de los avances en las conversaciones y tratados de reducción de armas nucleares y convencionales, existió un compromiso de la OTAN, como contrapartida al desmantelamiento del Pacto de Varsovia y en correspondencia con la desmilitarización recíproca sobre la cual giraban las negociaciones, de no incorporar más países hacia el Este, los países que, justamente, dejarían de ser parte del Pacto de Varsovia. Este acuerdo, como tantos otros realizados por Occidente a lo largo de su historia, no se cumplió. La Unión Soviética cumplió su parte, pero los Estados Unidos traicionaron el compromiso. Durante las presidencias de Obama la OTAN profundizó los avances hacia el Este que ya habían concretado los presidentes que lo antecedieron. Es así como, además de la incorporación constante de nuevos países, y más allá de la formalidad de institucionalizar o no esta incorporación (concretamente la Ucrania neonazi ha solicitado su ingreso a la OTAN, cosa que no se ha concretado pero, en la práctica, la Ucrania neonazi funciona hoy como otra de las plataformas donde los EE.UU. aumentan de manera constante los destacamentos militares de la OTAN, establecen bases, arman y entrenan a ejércitos hostiles a Rusia), la OTAN sigue profundizando el despliegue y ejercicio de sus fuerzas sobre la frontera de Rusia, de manera constante. A principios de año, poco antes de la asunción de Trump, el último acto de esta deriva fue (aunque más como parte de una operación de propaganda que de despliegue de un poder de fuego efectivo para una ofensiva creíble) el envío a Alemania para su posterior destacamento en los países fronterizos con Rusia, de 2.800 unidades de maquinaria militar y 4.000 soldados norteamericanos.

-Sanciones contra Rusia: en los últimos años la presidencia Obama ha ido deteriorando las relaciones con Rusia. Además del persistente expansionismo propio del imperialismo anglosionista, del cual la desestabilización de Ucrania es uno de los más claros ejemplos, hay aquí una cuota importante de revanchismo e histeria como respuesta a la anexión, legal y legítima, por medios pacíficos a través de un plesbiscito que avasalladoramente se pronunció a favor de Rusia, de la península de Crimea, que hoy forma parte de la Federación Rusa, y ha dejado de ser parte de Ucrania. Como parte de la escalada alimentada por Obama, Estados Unidos y sus vasallos de Europa establecieron sanciones económicas y sobre connotados funcionarios del gobierno ruso. Esto trajo como consecuencia contra-sanciones por parte de Rusia que, lejos de amedrentarse, luego de dos años de sufrir las hostilidades de Obama, hoy está mucho más fuerte. Quienes más perdieron aquí fueron los países europeos vasallos de Estados Unidos, que en vez de defender sus intereses nacionales secundaron la determinación agresiva de los Estados Unidos obteniendo a cambio de ello sólo perjuicios y un ridículo político que se está comprobando en todas las elecciones donde estos políticos títeres de los yankis se presentan, siendo derrotados de manera catastrófica. La maiorneta que es el presidente “socialista” de Francia, Francois Hollande, es el mejor ejemplo de esto.

-Incremento del riesgo de enfrentamiento nuclear:
Es larga la historia de las conversaciones y tratados sobre armamento nuclear entre la Unión Soviética o Rusia y los EEUU. Lo concreto es que quien tiene una doctrina agresiva, fascista, es EEUU, y quien tiene una doctrina defensiva, es Rusia. EEUU va por el mundo invadiendo países y desplegando bases militares, cosa que Rusia no hace, salvo estricta necesidad autodefensiva. Por lo tanto, en las negociaciones, salvo algún que otro período en donde EEUU pudo haber negociado de buena fe para avanzar en un desarme progresivo real y genuino, en la mayoría de los casos las intenciones norteamericanas estuvieron dirigidas hacia romper la paridad de la destrucción mutua asegurada y desbaratar dicha ecuación con la construcción de la posibilidad de dar un primer golpe nuclear pleno y, al mismo tiempo, estar en condiciones de contener la represalia.
Esa es la lógica que explica la mayoría de las maniobras deshonestas y traicioneras de los EEUU, porque en las negociaciones los rusos luchan por mantener la paridad y el equilibrio y los EEUU por romperlo, y cuando los rusos consiguen acuerdos equilibrados, los EEUU hacen trampa. Eso es lo que suele suceder.
En el año 2010 Obama firmó con Rusia un Tratado de reducción de armamento nuclear, el denominado START III, que sería una continuidad de los anteriores START. En ese momento el presidente ruso era Dmitri Medvédev. Concretamente lo que se estableció en ese tratado fue una simple reducción cuantitativa simétrica que no cambió en nada el posicionamiento relativo de cada una de las partes respecto de la otra.
Concretamente, la diferencia entre los rusos y EEUU es que los yankis, al usar como plataformas a países vasallos en Europa y eventualmente también en Asia (¿Corea del Sur y Japón?), están en condiciones de golpear centros neurálgicos rusos con misiles de medio alcance en bases terretres o a través de misiles portados por aviones. Rusia tiene acceso cercano a EEUU a través de su flota de submarinos, de la misma manera que también los EEUU a Rusia, pero Rusia no tiene países que limitan con EEUU donde estén destacados silos de misiles nucleares. Esto significa que el tiempo que puede tardar un misil de corto alcance para golpear a Rusia es mucho menor que el que tarda un misil intercontinental, que son los que Rusia necesita para golpear a EEUU.
El otro elemento que puede romper esta paridad disuasiva de la “destrucción mutua asegurada” es el desarrollo de sistema defensivos anti-misiles, que estén en condiciones de anular los golpes adversarios, buscando así la ruptura del equilibrio.
Todos estos tópicos fueron abordados en la negociaciones realizadas históricamente. Y los acuerdos fueron los siguientes: a través de los tratados SALT (Strategic Arms Limitation Talks), cuyas conversaciones se iniciaron en 1969, se establecieron límites a la cantidad de misiles nucleares intercontinentales tanto desde silos en tierra como desde submarinos, y se estableció el impedimento de desarrollar sistemas de misiles anti-balísticos (Anti-Ballistic Missile Treaty). Es decir, diciéndolo gráficamente, se limitó la cantidad de flechas y, al mismo tiempo, se impidió el uso de escudos, de tal manera que nadie tuviera la suficiente ventaja como para tentarse de realizar un ataque. Estos acuerdos fueron firmados, el SALT I por Richard Nixon y Leónid Brézhnev, el II por Jimmy Carter y Leónid Brezhnev, y el III por Barack Obama y Dmitri Medvédev.
A través del acuerdo INF (Intermediate-Range Nuclear Forces), firmado por Ronald Reagan y Mijaíl Gorbachov, en 1987, se efectivizó la destrucción de 2.692 misiles de rango intermedio, 846 por parte de los EE.UU y 1.846 por parte de la Unión Soviética.
Mediante los tratados START (Strategic Arms Reduction Treaty), iniciados por Reagan y Gorbachov y luego firmados por Gorbachov y George H. W. Bush (START I, 1991) y George H. W. Bush y Borís Yeltsin (START II, 1993) se establecieron acuerdos similares a los que se habían establecido en los SALT. El START III se firmó entre Obama y Medvédev en 2010 estableciéndose límites cuantitativos: las partes se comprometieron a reducir su arsenal atómico en dos tercios, lo que supone limitar a 1.550 ojivas el arsenal de cada una de las partes.
Mediante el tratado PMDA (Plutonium Management and Disposition Agreement), firmado entre Vladímir Putin y Bill Clinton en el año 2000, se estableció la destrucción, por cada parte, de 34 toneladas de Plutonio de grado militar, lo que representa material fisible para construir, en total, 17.000 bombas nucleares. Se estableció que la forma de destruir este plutonio de manera irreversible es utilizándolo como combustible de centrales nucleares mediante su acondicionamiento para actuar como tal, a través de instalaciones específicas en las que Rusia, que cumplió el acuerdo, gastó 240 millones de dólares para su contrucción.
Mediante el tratado SORT (Strategic Offensive Reductions Treaty), firmado entre Putin y George W. Bush (Bush hijo) en 2002, se limitó el total de ojivas operativas a 2.200, es decir, listas para su uso inmediato.
En el año 2002 EEUU anunció su retiro del tratado ABM, el tratado de misiles anti-balísticos. El tratado SORT expiró en diciembre de 2012. Lo que está vigente es el tratado START III firmado entre Mevdéved y Obama en 2010. Además, EEUU no cumplió el tratado de eliminación de plutonio. Mientras tanto, EEUU está desplegando bases misilísticas cercanas a la frontera rusa, que formalmente no son de misiles nucleares sino de sistema de escudo antimisiles (según la declaraciones de EEUU y la OTAN); y ya ha incrementado su presupuesto militar destinado al desarrollo de sistemas de armas nucleares (entre otros desarrollos tiene previsto construir 12 submarinos portadores de misiles nucleares, con un costo unitario de 7.000 millones de dólares) y a la modernización de su arsenal de armas nucleares, donde la estrella de esta modernización es la versión 12 de la bomba nuclear yanki B-61.
En concreto, EEUU desarrolla sistemas defensivos e incrementa sus armamentos ofensivos, amenazando a Rusia con un arsenal nuclear que crece en el borde de su frontera. Porque no es sólo lo declarado y que se filtra a la opinión pública: nadie puede saber lo que se oculta. Concretamente, con el avance en la tecnología de armamento nuclear es cada vez más plausible que un mismo sistema de armas pueda tener cabezas explosivas convencionales o nucleares. ¿Cómo se puede distinguir cuándo es un caso y cuándo es otro?
En el caso de las armas nucleares B-61 12 su característica principal es su versatilidad, ya que puede ser usada como arma táctica o estratégica, dada su precisión y la posibilidad de seleccionar distintos niveles, variables, de potencia. En Europa, tal como informa la Federación de Científicos Estadounidenses, los EEUU mantienen 70 bombas atómicas en Italia (50 en Aviano y otras 20 en Ghedi), 50 en Turquía, 20 en Alemania, 20 en Bélgica y 20 más en Holanda, para un total de 180. Pero en realidad ese número no se sabe con certeza. Si todos estos países son firmantes del Tratado de No Proliferación Nuclear que en su artículo 2 establece que “cada Estado no poseedor de armas nucleares que sea Parte en el Tratado se compromete a no recibir de nadie ningún traspaso de armas nucleares u otros dispositivos nucleares explosivos ni el control sobre tales armas o dispositivos explosivos, sea directa o indirectamente”, y éstos estados violan descaradamente sus compromisos, podemos suponer que mentir sobre la cantidad de armas que tienen no resultará un inconveniente para ellos.
En función de todo lo relatado, la conclusión es que Obama continuó y profundizó la histórica política de hostilidad de la OTAN contra Rusia, y continuó y profundizó el armamentismo nuclear, avanzando en un despligue ofensivo contra Rusia que resulta cada vez más temerario dado que genera peligrosas condiciones de inestabilidad en lo que refiere a la posibilidad de una enfrentamiento con armas nucleares.
Como medida de autodefensa, y ante el incumplimiento de EEUU del tratado de destrucción de plutonio de grado militar, a fines de 2016 Rusia se retiró del Tratado PMDA. Además, por supuesto, Rusia viene desarrollando la tecnología militar al punto de que hoy supera a Estados Unidos tanto en la calidad y potencia de los armamentos nucleares y convencionales. Donde no está mejor posicionada es en el plano geográfico y de la cantidad de armamento.

-Acuerdo con Irán:

-El acuerdo 5 + 1 con Irán (5 + 1 porque son los 5 miembros del Consejo de Seguridad más Alemania) representó el acuerdo de todas las potencias para “enfriar” y mantener bajo control la escalada militar en Medio Oriente de tal manera de evitar un desborde catastrófico, al mismo tiempo que cada parte pudo cosechar los frutos que sólo la paz permite cosechar.
Occidente, a cambio del levantamiento de las sanciones, logró concretar multimillonarios negocios donde Irán invierte una parte sustancial de su renta de hidrocarburos en bienes industriales y de capital fabricados en Estados Unidos y Europa, reportando así enormes ganancias a los grandes monopolios capitalistas occidentales, y generando puestos de trabajo en los países occidentales firmantes. Además, institucionalizó el histórico compromiso de Irán en contra de las armas atómicas.
En el caso de Irán, éste logra el levantamiento del bloqueo a sus exportaciones petroleras y la devolución de activos financieros iraníes que Occidente había incautado. En el plano militar, la potencialidad de esta nación no se ve mermada significativamente por no desarrollar armamento nuclear ya que dicha nación islámica, a través de su internacionalismo patriótico libertador, de sus alianzas de sangre en el marco de este internacionalismo, del propio importante desarrollo armamentista en armas convencionales, y de su numeroso, motivado y bien entrenado ejército, tiene la manera de hundir sus estiletes letalmente en la profundidad de sus principales enemigos regionales y, por extensión, en las posiciones de poder de la geopolítica anglosionista en la región, geopolítica donde Israel no es el único actor aunque, está claro, resulta una pieza central de ella. La paz es un valor más importante para Irán que para Occidente, no sólo por una cuestión filosófica (Irán es una nación pacífica y justiciera), sino porque la guerra, en caso de ocurrir, afectaría al territorio y al pueblo iraní, con las consecuencias dolorosas que toda guerra implica. Recordemos que en los años 80 del siglo pasado Irán resistió la agresión del Irak manipulado por Occidente, y aunque ya resistir en los albores de la Revolución Islámica, cuando nacía la República Islámica, fue toda una proeza de la que Irán salió muy fortalecido en su espíritu… mejor hubiera sido que tal agresión de Irak no hubiera ocurrido, porque tal enfrentamiento se llevó más de un millón de vidas en ambos países, además de millones de lisiados y de desplazados, y de los ingentes daños económicos. En una guerra Irán vencerá, pero eso no significa que Irán no prefiera la paz.
Rusia y China logran consolidar la frontera del proyecto euroasiático en ese punto y concentrarse, especialmente Rusia, en evitar la caída de Siria. Recordemos que el acuerdo fue firmado a mediados de 2015, y Rusia interviene en Siria convocada por el gobierno constitucional y legítimo de Bachar al-Assad a fines de septiembre de ese mismo año.
Tomando cierta distancia de Israel, Estados Unidos con este acuerdo redujo el margen extorsivo del caprichoso parásito hebreo.
La retaliación del sionismo israelí contra este acuerdo y contra los virajes de otras naciones hacia una posición algo más moderada hacia Medio Oriente fueron, tal la típica metodología traicionera del Estado Bandido de Israel, los atentados de bandera falsa y las “crisis” de refugiados en Europa.

-Acuerdo con Cuba:
El acuerdo con Cuba no tuvo que ver con una proyección pacifista de Obama sobre América Latina, sino con un cambio en la disposición del frente de sus ataques, o sea, reconfigurar el conjunto de sus acciones: bajar el tono con Cuba (y hacer muuuuucha propaganda con eso), desactivar la guerra interna en Colombia a través de los acuerdos de paz con las FARC (donde Cuba es fundamental para ellos), y subir el tono con Venezuela que, desde el punto de vista geopolítico, es mucho más importante que Cuba tanto geográficamente, por la extensión y magnitud de Venezuela, como en relación con los recursos naturales, donde la nación bolivariana es la que tiene las mayores reservas de hidrocarburos del mundo. En el marco general significa, como siempre hace el Imperio, conceder poco y nada (recordemos que el bloqueo, que es lo que define la relación de EEUU con Cuba, sigue vigente) por un lado, y utilizar esas concesiones menores como plataforma simbólica para encubrir y disimular los duros golpes que da y planea dar EEUU contra Venezuela.
En términos de la estrategia propiamente dirigida contra Cuba, también representa un cambio en las armas imperiales para lograr los mismos fines: que Cuba abandone el socialismo y se integre plenamente en el capitalismo occidental. En la medida que Cuba vaya virando en el sentido que quiere Estados Unidos, éste irá aflojando el torniquete del bloqueo. Para Cuba representa un avance en el sentido de su legitimación como Nación digna que no puede ser aislada. El desafío para el Imperio es lograr, a fuerza de relaciones mercantiles y de propaganda de la cultura consumista-capitalista, corromper la conciencia revolucionaria del pueblo cubano. Sin duda que el desafío para Cuba es mantenerse íntegra en sus mejores tradiciones revolucionarias.

-Apoyo al Estado Racista de Israel:
Es cierto que en varios puntos fueron claras las diferencias entre Obama y Netanyahu, pero la histórica relación estratégica de los Estados Unidos e Israel se mantuvo. Al final de su mandato, Estados Unidos no vetó, como venía haciéndolo, una resolución de la ONU que condenó la campaña de colonización israelí en los territorios que aún no usurpó en Palestina. Pero al mismo tiempo, tres meses antes Obama había aprobado un memorándum de entendimiento para la asistencia en seguridad con Israel, donde EEUU se compromete a ayudar a Israel con por lo menos 38.000 millones de dólares en diez años, destinados principalmente a la adquisición de equipo militar de avanzada tecnología. Es decir que intentó asegurar por una década por lo menos que EEUU mantenga la financiación de Israel como Estado gendarme del anglosionismo en Medio Oriente.

-Persecusión de Bradley Manning, Julián Assange y Eduard Snowden:
Durante el gobierno de Obama fue descubierta y expuesta de manera pública la manera deshonesta y falsa que caracteriza el comportamiento de los Estados Unidos y, en general, del imperio anglosionista. Esto pudo ocurrir gracias a la actitud de hombres como Bradley Manning, soldado estadounidense que filtró importantísimos materiales que demostraron el comprotamiento criminal de las fuerzas armadas yankis; de hombres como Julian Assange, uno de los principales creadores de Wikileaks, la plataforma colaborativa para filtrar secretos, sitio web donde pudieron ser publicadas bajo anonimato diversas filtraciones muy sensibles (entre ellas las de Bradley Manning, que fue delatado por una persona que lo traicionó, no por Wikileaks); y de hombres como Edward Snowden, analista de inteligencia que trabajaba para la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, responsable también de filtraciones de información muy sensible.
A partir de la acción de hombres como ellos es que quedó en evidencia: que el ejército de los Estados Unidos ejecuta masacres de manera rutinaria y legalizada de hecho en sus estándares prácticos; que el gobierno de los Estados Unidos tiene una descarada práctica intervencionista en todos los países, sin respetar nada, al punto que sus embajadas se constituyen en centros de operaciones de desestabilización del país anfitrión; que el gobierno de los Estados Unidos no respeta ni a sus amigos más cercanos, interviniendo las comunicaciones de jefes de Estado de países como Alemania o Francia; que los Estados Unidos integran un centro de inteligencia multinacional con Australia, Nueva Zelandia, Canadá y Reino Unido de Gran Bretaña, países que comparten entre sí toda la información; que los acuerdos de libre comercio, que se negociaban en secreto, significan la resignación total de las soberanías estatales en beneficio de las grandes corporaciones y la privatización total de todo.
Manning, Assange y Snowden fueron encarnizadamente perseguidos por el gobierno de Barack Obama. Obama, antes de irse, le conmutó la pena a Manning, que será liberado el 17 de mayo próximo, luego de estar siete años preso en durísimas condiciones. Julian Assange ya hace más de cinco años que está asilado en la embajada de Ecuador en el Reino Unido, debido a que Gran Bretaña no brinda el salvoconducto para que pueda vivir en Sudamérica. Edward Snowden está exilado en Rusia. De volver a EEUU, tanto Assange como Snowden, en la actuales circunstancias, sin duda serían duramente castigados, aún con la pena de muerte.

Conclusión
Podrían analizarse también, con detenimiento, las iniciativas denominadas ObamaCare y muchos otros elementos de sus dos presidencias pero entiendo que lo escrito, aunque extenso pero algo incompleto, resulta más que suficiente como para evaluar que las presidencias de Obama no constituyeron una disrupción en la continuidad del régimen imperialista anglosionista, sino su continuidad, con las previsibles contradicciones menores que siempre ocurren.
Obama fue el presidente de los Estados Unidos pero siempre trabajó no para Estados Unidos sino para el imperio anglosionista, que es más grande y contiene a muchos más elementos que el Estado de los Estados Unidos. El imperio anglosionista es una estructura de poder transnacional compuesta por Estados, organismos internacionales, organizaciones paraestatales, organizaciones paramilitares y terroristas, y grandes coporaciones financieras. Estados Unidos, como Estado, hasta la elección de Trump, era una pieza orgánica de una oligarquía gobal que está dispuesta a desatar una guerra mundial por la primacía total.
En relación a las esperanzas que abrigó Obama en sus inicios, con su carisma, con sus características raciales que lo beneficiaron políticamente, con su inteligencia y su gran capacidad de retórica, y lo que finalmente dejó como legado, Obama resulta una gran decepción para quienes le creyeron.
En síntesis, Obama podría resumirse como el gran demagogo en favor del 1%. Como político típico al servicio de la oligarquía anglosionista que lo prohijó, nunca dejó de ser orgánico de las estructuras políticas y del poder real al que pertenece. Sus decisiones no se salieron del encorsetamiento del imperio anglosionista, y puso a Estados Unidos al servicio de ese imperio.
Puede concederse que, al final de su mandato, su supremacismo (el “excepcionalismo estadounidense”) estaba algo desmoralizado y que hubo un ajuste en la política imperial hacia la negociación en determinados frentes, de lo que es ejemplo la negociación con Irán (negociación a la que Israel se opuso), y la negociación con Cuba, pero Estados Unidos siguió profundizando su línea de enfrentamiento contra Rusia, siguió alimentando la tensión en un frente que es el más peligroso hoy para el planeta, por la eventualidad del enfrentamiento directo entre los dos poderes militares más fuertes. Entonces, más allá de Cuba o Irán, gracias a Obama, el mundo siguió caminando cada vez más cerca del precipicio, jugando con un riesgo que Obama hizo más grande.
Afortunadamente, la dilecta candidata de Wall Street, Hillary Clinton, por la que Obama hizo campaña, no pudo imponerse en las elecciones. A pocos metros de la meta, esta vez la “lengua de oro” no alcanzó para hacer ganar la carrera. Y ahora el mundo tiene, con Trump, un poco más de oxígeno para seguir respirando.