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domingo, 26 de julio de 2015

INTERVENCIÓN DEL REPRESENTANTE DE LA REPÚBLICA ISLÁMICA DE IRÁN EN EL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU

Importantísimos conceptos expresó el representante de la República Islámica de Irán en la reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la que se aprobó, por unanimidad, la resolución 2231, donde las Naciones Unidas homologan y hacen suyo el Acuerdo de Lausana, conceptos que esclarecen sobre la conducta sin mancha de Irán y sobre la mala fe de los países que lo acusan, mientras hacen silencio sobre el armamento nuclear de Israel, estado forajido que actúa por fuera del derecho internacional.

Si se desea leer todas las intervenciones en la sesión del Consejo de Seguridad se puede hacer a través de este enlace: http://www.voltairenet.org/article188257.html

Transcribo textualmente a continuación el registro del Consejo de Seguridad:

"A continuación tiene la palabra el representante de la República Islámica de Irán.
Sr. Khoshroo (República Islámica de Irán) (habla en inglés): La aprobación hoy por el Consejo de la resolución 2231 (2015) supone un importante hito y representa un cambio fundamental en el examen que ha venido haciendo el Consejo en los últimos 10 años del programa nuclear pacífico de Irán. El Plan de Acción Integral Conjunto es el resultado de una extensa serie de esfuerzos colectivos que durante cerca de 2 años han tratado de dar una oportunidad a la diplomacia y poner fin a las presiones, la coacción y las amenazas. Ese enfoque fundamentalmente diferente, que se aparta del camino seguido en años anteriores, nos ha ayudado a todos a optar por la mejor salida posible, poner fin a una crisis innecesaria y conseguir un gran resultado para todas las partes interesadas y la comunidad internacional en general.
En la resolución de hoy, y en el Plan de Acción que en ella se respalda, también se prevé anular las resoluciones del Consejo de Seguridad que imponían sanciones injustificadas a Irán por tratar de ejercer sus derechos. Las sanciones no se basaban sino en puras especulaciones y rumores sin fundamento alguno. Nadie ha presentado jamás ninguna prueba de que el programa de Irán haya sido de otra naturaleza que no sea la pacífica. El Organismo Internacional de Energía Atómica, que ha sometido las instalaciones de Irán a un número récord de inspecciones, ha informado de manera sistemática que Irán ha cumplido debidamente todos y cada uno de sus compromisos. Por ejemplo, en cuanto a la frecuencia de las inspecciones, solo el Japón ha sido objeto de mayor escrutinio que Irán, si bien Japón tiene instalaciones nucleares mucho más amplias. El año pasado, Irán superó incluso a Japón en cuanto al número de inspecciones a las que fue sometido.
Por consiguiente, la intervención del Consejo de Seguridad no se basó en la existencia de un programa sospechoso de armas nucleares; lo que la motivó fue el objetivo, establecido en la resolución 1696 (2006), de obligar Irán a suspender su programa de enriquecimiento lícito. Esa exigencia no solo era innecesaria y estaba fuera de lugar, sino que también iba en contra de las conclusiones unánimes de las Conferencias de las Partes de 2000 y 2010 Encargadas del Examen del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares, en las que se estipuló que las decisiones de los Estados Miembros respecto de sus actividades asociadas al ciclo de combustible deben ser respetadas. También ignoró las repetidas demandas de la mayoría de la comunidad internacional, representada en el Movimiento de los Países No Alineados.
Las sanciones impuestas al Irán desde la resolución 1737 (2006) hasta la resolución 1929 (2010) fueron todas castigos por la negativa del pueblo iraní a aceptar esas exigencias. Al colaborar con el grupo de los tres más tres, el pueblo iraní ha tenido la previsión de seguir adelante sin perder de vista el pasado. Por ello, aunque esperamos que el Consejo de Seguridad abra un nuevo capítulo en sus relaciones con nosotros, no podemos aceptar ni olvidar el trato que con anterioridad dispensó a Irán, comenzando por su inacción ante la agresión y el uso de armas químicas por Saddam, y pasando por su enfoque más reciente con respecto al programa nuclear pacífico de Irán.
La solución que hemos logrado sin duda favorece la intención de fortalecer el régimen de no proliferación nuclear en su totalidad, pues incluye y reconoce el derecho de Irán a desarrollar la energía nuclear con fines pacíficos, incluso realizando actividades de enriquecimiento de uranio y labores de investigación y desarrollo en su territorio. Los derechos y las obligaciones de los Estados partes en el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP), al igual que ocurre con cualquier otro régimen internacional, deben ir de la mano. Esas obligaciones solo se pueden cumplir y esos regímenes, incluido el del TNP, solo se pueden sostener si también se respetan esos derechos. Ninguna amenaza con sanciones o guerra puede hacer al TNP sostenible en el largo plazo si las grandes Potencias no se atienen a sus tres pilares, incluidos el desarme nuclear total y el derecho de todos a utilizar la energía nuclear, y si a los Estados que no son partes se les premia por su intransigencia.
De cara al futuro, mi Gobierno espera que el Plan de Acción Integral Conjunto y la resolución 2231 (2015) sean precursores de un nuevo capítulo en la relación entre Irán, el Consejo y los participantes en el Plan de Acción. Irán tiene la capacidad y el deseo de cumplir plenamente sus compromisos en virtud del Plan de Acción, porque ya se ha comprometido con la fatwa de su Líder Supremo, que ha declarado que todas las armas de destrucción en masa, en particular las armas nucleares, son haram, o están prohibidas, algo que, además, forma parte de la doctrina de defensa de Irán. Esperamos que nuestros asociados y el Consejo hagan lo mismo en lo que respecta a sus compromisos en virtud de los mismos documentos.
El deseo que ha manifestado el Consejo de fomentar una nueva relación con Irán, su exhortación a todos los Estados Miembros a cooperar con Irán en el marco del Plan de Acción en el ámbito de los usos pacíficos de la energía nuclear y sus proyectos relacionados, y el hincapié que hace en que el Plan de Acción puede ayudar a promover y facilitar el desarrollo de unos contactos y una cooperación económicos y comerciales normales con Irán son señales positivas y alentadoras.
Aunque este acuerdo se centra en la cuestión nuclear, Irán espera que tenga repercusiones positivas más amplias para nuestra región y para toda la comunidad internacional, incluidas las siguientes. En primer lugar, el acuerdo, alcanzado sobre la base del respeto y la comprensión mutuos, es una importante victoria de la diplomacia por encima de la presión y la coerción ejercidas sobre Irán, sin resultados, durante los últimos 37 años. El acuerdo refuerza nuestra fe en la diplomacia como la vía más racional para resolver las diferencias en nuestro mundo interconectado, y demuestra que la diplomacia puede funcionar y prevalecer sobre la guerra y la tensión. Por lo tanto, el acuerdo difunde un mensaje claro a los que todavía creen que pueden lograr cualquier cosa por medio de la fuerza y la coerción.
En segundo lugar, el Plan de Acción Integral Conjunto puede ayudar a desencadenar importantes acontecimientos en la región tendientes a lograr una mayor cooperación y coordinación para hacer frente a los problemas reales que nos ocupan. Por lo tanto, sinceramente esperamos que ayude a inaugurar una nueva etapa en nuestra región en la que los países puedan cerrar filas, luchar resueltamente contra el extremismo violento y avanzar hacia una mayor cooperación al afrontar las graves amenazas que tienen ante sí la región y el mundo. Si bien es cierto que todos los países de la región tienen mucho interés en derrotar el terrorismo, el extremismo violento y el sectarismo, los participantes en el Plan de Acción enfrentan los retos similares que esos fenómenos plantean para su seguridad. Una vez sosegada la situación relativa a la cuestión nuclear, somos libres de concentrarnos ahora en cuestiones reales y de beneficiarnos de un mejor entorno propicio para una cooperación más amplia entre todos los agentes.
En tercer lugar, a raíz de este importante acontecimiento en la región, reiteramos nuestra confirmación a nuestros vecinos y amigos del Golfo Pérsico y de toda la región de que Irán está dispuesto a colaborar de buena fe con todos ellos sobre la base del respeto mutuo, la buena vecindad y la fraternidad. En nuestra región tenemos en común muchos desafíos a los que es preciso hacer frente y muchas oportunidades de las cuales nos podemos beneficiar. Este es el momento de empezar a trabajar juntos para combatir nuestros más comunes e importantes desafíos, que incluyen, sobre todo, el extremismo violento de todo tipo.
En cuarto lugar, el régimen israelí, al aplicar su política general encaminada a atizar la tensión en la región, ha hecho todo lo posible por sabotear y vencer cualquier intento por resolver el problema relativo al programa de energía nuclear de Irán. Al hacerlo, ha demostrado una vez más que no considera que la paz en nuestra región redunde en su propio interés y que la considera como una amenaza para su propia existencia. La “iranofobia” que trata de propagar en la región y en otros lugares también tiene ese perverso propósito. Por lo tanto, alertamos a nuestros amigos y vecinos a no caer en la trampa de Israel.
En este contexto, no es sorprendente que el régimen israelí sea el único obstáculo para el establecimiento de una zona libre de armas nucleares en el Oriente Medio, concepto que mi país inició hace más de 40 años y que ha promovido desde entonces. Creemos que las ojivas nucleares almacenadas por el régimen israelí constituyen una grave amenaza para la paz y la seguridad en nuestra región inestable, y que el Consejo de Seguridad debe estar a la altura de su responsabilidad primordial en virtud de la Carta de las Naciones Unidas y adoptar las medidas necesarias para neutralizar esta amenaza.
Para concluir, permítaseme recordar que Irán, nación con una cultura y una civilización ricas, ha soportado enormes tormentas milenarias manteniéndose firme en la preservación de su independencia y su identidad. Estas no han sido adquiridas oprimiendo a los demás o incumpliendo los compromisos contraídos. La tenacidad que nuestra delegación puso de manifiesto durante las negociaciones se basa en el hecho de que solo podemos aceptar compromisos que podamos acatar. Como Irán está decidido a cumplir sus obligaciones, esperamos que nuestros homólogos también permanezcan fieles a las suyas. Solo cumpliendo los compromisos asumidos, demostrando buena fe y adoptando el enfoque correcto podemos garantizar que la diplomacia prevalezca sobre los conflictos y las guerras en un mundo en el que abundan la violencia, el sufrimiento y la opresión. En este contexto, el Plan de Acción Integral Conjunto proporciona una base sólida para una interacción diplomática eficaz.
Permítaseme agradecer a los Embajadores que apoyaron el Plan de Acción Integral Conjunto y a los países que ayudaron a que este acuerdo se concertara. También quisiera responder brevemente a algunas acusaciones sin fundamento hechas por algunos de los oradores en la sesión de hoy. Es irónico que el Embajador de los Estados Unidos de América acuse a mi Gobierno de desestabilizar la región y de terrorismo. El país que invadió dos países de nuestra región y creó un caldo de cultivo del terrorismo y el extremismo no está en condiciones de hacer ese tipo de acusaciones contra mi país. Las irresponsables e insensatas acciones de Estados Unidos en nuestra región a lo largo de muchos años son la raíz de muchos de los desafíos que estamos enfrentando en nuestra región. Irán es un país estable en una región inestable. Como queremos que nuestra estabilidad perdure, promovemos la estabilidad en la región y ayudamos a nuestros vecinos a conseguirla y a cooperar con ese fin.
Para concluir, Sr. Presidente, permítame informarle que mi delegación, siguiendo instrucciones de mi Gobierno, está transmitiendo la declaración de la República Islámica de Irán tras las medidas adoptadas hoy por el Consejo de Seguridad, que se distribuirá como documento del Consejo de Seguridad".

miércoles, 10 de junio de 2015

RAPA NUI NO ES EL CULPABLE

En respuesta al malthusianismo de izquierda, porque así podrían denominarse los progresistas que sostienen que la causa de la actual crisis civilizacional es producto de demasiada población humana sobre la Tierra. El malthusianismo de izquierda es otra de las formas del pensamiento genocida. Esto es lo que se sostiene en una nota publicada hace un tiempo en Global Research.

 

G-7: los principales enemigos de la Humanidad

El portal Global Research es un sitio web donde hay importantes e interesantes informaciones y opiniones sobre la actual situación internacional y los verdaderos peligros que acechan a la Humanidad.
Pero aún así no faltan análisis que están elaborados desde la lógica pseudocientífica del capitalismo. Uno de los análisis más comunes en este sentido, que está bastante difundido, es el que explica que la causa del actual colapso ecológico mundial es la excesiva población humana. Que esos conceptos se viertan en sitios claramente imperialistas no es algo sorprendente, sino absolutamente normal; es parte de la propaganda de las ideas supremacistas y genocidas. Lo que es relativamente sorprendente es que se apoltronen en sitios como Global Research. Me refiero al artículo “Rapa Nui donde se vivió la agonía de la vida. ¿Es lo que le espera a nuestra biósfera terrestre?”, escrito por Jules Dufour, miembro de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas de la Unión Internacional de la Naturaleza (UICN) y Miembro del Círculo de Embajadores de la Paz Universal, de París y Ginebra. (Rapa Nui es el nombre en idioma polinesio dado a los habitantes aborígenes de la Isla de Pascua, ubicada en el centro del Pacífico. Según se sabe, esta isla es una de las más aisladas del planeta, isla que desde el siglo V fue poblada por inmigrantes de la Polinesia).
La tesis fundamental del artículo de Dufour, como ya lo sugiere el título, se centra en la cantidad de población como causa de la actual situación de desequilibrio ecológico en la Naturaleza y de eventual extinción de la Humanidad, y aún de la vida en la Tierra. El razonamiento de Jules Dufour es éste, expresado en sus propias palabras: “Los rapanuis han encontrado en esta isla comida y otros materiales para vivir de manera aparentemente próspera. Ellos fueron capaces de garantizar la renovación de estos recursos durante siglos. La rápida expansión de la población rompió este equilibrio. El aumento de la presión les llevó a la sobre-explotación de estos recursos e incluso a destruirlos. Esta fue la desaparición lenta de esta cultura única y su agonía a causa de los conflictos sangrientos”. Ahora, refiriéndose a la actual situación, Dufour asevera: “tenemos los dos ingredientes de la extinción como lo hemos observado en la Isla de Pascua: la destrucción de los recursos vivos y los conflictos armados para salvaguardar los recursos estratégicos conocidos. Sólo un gobierno mundial con poderes reales podría actuar sobre estos factores. Por desgracia, las grandes potencias trabajan para que el orden establecido se mantenga”.
Si a simple vista parece bueno que se señale a las grandes potencias como defensoras del actual funesto orden establecido; el autor no hace ninguna diferencias entre ellas (no son lo mismo las potencias occidentales -que socavan permanentemente la posibilidad de que exista ese gobierno mundial multipolar y democrático- que las potencias emergentes y re-emergentes), y la proporción de los argumentos y la secuencia que emplea para explicar los porqués de las calamidades actuales ponen a la “superpoblación” humana como la causa, o sea, como la causa verdaderamente fundamental. Por ello, expresar que este artículo es absolutamente malthusiano es una obviedad, porque si uno se la pasa argumentando de que hay demasiada población, y como resultado de esta saturación vienen las guerras, entonces el Imperialismo no existe como causa de nada y el diagnóstico es el mismo que hacen las élites plutocráticas: sobra población, y las guerras son el resultado natural de ello, como habría sucedido en Rapa Nui. (Thomas Malthus fue un clérigo británico, profesor durante los últimos 20 años de su vida en Haileybury -universidad creada por la Compañía Británica de las Indias Orientales para formar a los funcionarios imperiales-, que sostuvo que la población crece más rápido que los recursos, concepto que es uno de los principales argumentos de políticas genocidas y antipopulares).

Bandera y formación militar de la Compañía Británica
de las Indias Orientales (¿sugiere algo esa bandera?)

Desgraciadamente, esta nefasta idea está bastante difundida no sólo entre las mentes genocidas que sostienen que hay que eliminar seres humanos “sobrantes” (obvio que ninguno de ellos se imaginan como parte de los eliminables) sino también entre muchas personas con buenas intenciones, que sostienen esto aunque no propongan una "solución" exterminadora.
Cuando se sostiene que la causa de las guerras es la superpoblación, y no el Imperialismo (entendido en el más amplio sentido, no solamente en el actual sentido leninista), estamos apuntando mal, estamos haciendo mal el diagnóstico, estamos aportando a la confusión política. Si tomamos los argumentos de Dufour, hace dos mil años, cuando la población humana, por estimar una cantidad, era una centésima parte de lo que es hoy, no podríamos decir que había superpoblación y colapso ecológico, y sin embargo había guerras y había depredación de los recursos.
El colapso ecológico no se debe a la superpoblación. Indudablemente que lo deseable es que la sociedad humana pueda autolimitarse para usar de manera racional los recursos, en cualquier situación. Pero “usar racionalmente los recursos” requiere planificación, todo lo contrario de como funciona una sociedad dividida en clases, donde las clases privilegiadas no sólo no tienen los mismos límites y obligaciones que los demás seres humanos, sino que justamente esas clases dominantes son la expresión más clara del abuso, son el resultado material, en el plano sociológico, del abuso como norma, abuso en el seno de la sociedad y hacia la naturaleza. Ellos son la personalización del Mal, así como los capitalistas son las personalización del Capital, que como categoría de la economía política es impersonal pero que “vive” a través de personas concretas, de instituciones concretas, de corporaciones concretas, de protagonistas concretos.
Por otra parte, cuando un sistema es racional, hay justicia social, hay planificación, hasta la cantidad de población se puede regular (de hecho la China Socialista de Mao Tsé-Tung lo hacía), si ese fuera el caso. Pero cuando tenemos un sistema como el capitalismo, que es el imperio del derroche y la horrenda e irracional utilización de la energía, entonces no sólo no habrá límites para la población, si esa fuera la necesidad, sino que los recursos nunca alcanzarán a cubrir ese derroche ilimitado y frenético, cualquiera sea el número de habitantes. No habrá recursos que alcancen si la sociedad se halla dividida en clases, porque siempre las clases dominantes irán por más, ya que justamente la existencia de ellas, como tales, es el resultado de la injusticia social, del abuso político. Malthus culpabiliza a la población, y dentro de ella, a los pobres, que según él se reproducían mucho. Así, la organización de la que era empleado Malthus, la Compañía Británica de las Indias Orientales, no era -según el criterio de Malthus- la que cometía los abusos, ni la que depredaba los recursos, ni la que no se autolimitaba para evitar llegar a puntos críticos.
La realidad es exactamente la inversa: esas organizaciones imperialistas garantizan que se llegará, con toda seguridad, a los puntos críticos, nunca sustentables, de la “utilización” (depredación) de los recursos. Y esto es independiente de la cantidad de habitantes. ¿O no eran millones los bisontes que habitaban las llanuras y las estepas de Norteamérica antes que llegara el estúpido “hombre blanco”? En pocos años, muy pocos años, de (¿superpoblación?) acción súper-depredadora de los invasores anglosajones esa hermosa especie de ungulado casi se extingue (se extinguieron, si, exterminados, varios pueblos indígenas); se salvó prácticamente de milagro porque sobrevivieron unos pocos cientos de ejemplares, con los que se pudo recomponer en parte la especie. La triste historia del bisonte americano define cabalmente la personalidad sicopática de la “civilizada” Europa y el “civilizado” Estados Unidos. ¿Qué tienen para decir de esto los opinadores del estilo de Jules Dufour? ¿Rapa Nui?
¿O podemos decir que la energía que quemamos los 7000 millones de seres humanos es la misma para cada uno de nosotros por igual? ¿Cuánta energía se quema para satisfacer las falsas necesidades de un yanki o un europeo o un japonés o un saudí, que no consumen lo mismo, indudablemente, que un habitante del Sahel o de Haití, o de mi país, Argentina? ¿Y esas falsas necesidades, no son alimentadas, a su vez, por un enorme aparato cultural de propaganda para infiltrarlas en la sicología de los millones de consumidores siempre insatisfechos de las enfermas sociedades de Occidente?
Cualquiera sea el stándard tecnológico y cualesquiera sean los recursos, mientras la sociedad esté conducida por clases opresoras, no se respetará ningún límite. Pero si hablamos de la tecnología, los estándares tecnológicos también están determinados por quien tiene el poder. Hoy lo vemos con las tecnologías impulsadas por las corporaciones y Estados de la Trilateral Comission: fracking, organismos genéticamente modificados, motores de combustión, “medicina” de enfermedades crónicas, reactores nucleares de alta presión (¿alguien sabe qué pasó con los reactores nucleares de sales fundidas, una tecnología que tiene ya medio siglo?), etc., etc., etc...
Si cambiaran los patrones de producción y consumo sería muy diferente el impacto de esta misma cantidad de población sobre los ecosistemas. Decir que sobra gente, poniendo en un mismo lugar al pobre y al rico, al que tiene poco y nada y al que vive derrochando energía, es un acto de profunda injusticia y cinismo, de la misma manera que es una injusticia darle la misma responsabilidad en el ecocidio a los países industriales occidentales, que son los que, con su colonialismo y neocolonialismo, han depredado y siguen depredando el planeta, que a los demás países. Un pobre que sólo tiene una bicicleta para moverse y que no realiza grandes y frecuentes viajes turísticos, no presiona de la misma manera sobre los recursos naturales que un integrante de la horda de patológicos consumidores compulsivos de alto poder adquisitivo de las sociedades occidentales, que viven justamente en esa burbuja ilusoria, altamente ideologizados de supremacismo (eso sí, los “cultos” tienen buenos modales y están elegantemente vestidos, y parecen muy buenos individuos) y que, para ello y por ello, son base social para las guerras de la OTAN, híperdestructivas no sólo de países y sociedades, sino, obviamente, también del ecosistema.
El señor Jules Dufour retoma los argumentos del empleado de la colonialista Compañía Británica de las Indias Orientales, y los perfuma con la Carta de la Tierra, que tiene muy lindas palabras y es pletórica de buenas intenciones (como seguramente serán bellas las palabras que se escuchan constantemente en la Cumbre de Cambio Climático de las Naciones Unidas, y mientras tanto las naciones de Occidente siguen impunemente destrozando la Humanidad y el planeta), pero que, sin claridad política, y sin decisión y determinación política contra los ciertos y claros enemigos de la Tierra (que indudablemente no son “la cantidad de habitantes”), no son más que los intrumentos lingüísticos de la configuración de una realidad orwelliana donde los que hablan de “paz” son los que apoyan y hacen las guerras, y los que resisten al Imperialismo (aún con las armas en las manos) son “violentos”, “antidemocráticos” y -faltaba más- tal vez también insensibles con el medio ambiente.
¿Por qué no acusamos con precisión y rigor? ¿Nuestro planeta y la Humanidad no merecen que seamos incisivos y claros? Estamos en un punto crítico pero aún así ciertos intelectuales todavía se pueden dar el lujo de pensar estúpidamente. ¿No será que ese mismo consumismo, sostenido por agradables ingresos (¿puede hacerse una analogía entre ingresos y energía?), narcotiza sus cerebros?
Hablemos claro: si para las corporaciones es negocio destruir el planeta, pues entonces a hacer negocio. Eso es lo que sucede hoy con el capitalismo. Los Estados de Occidente defienden a ese modelo, a esas corporaciones. Lo hicieron siempre. ¿Y cómo lo hacen? Con intervenciones militares; pagando institutos de investigación que digan, como hace Dufour, que “somos demasiados”, que digan que el problema es la superpoblación; haciendo propaganda para inculcar mentiras; asesinando activistas; desprestigiando movimientos nacionalistas y revolucionarios; difamando naciones dignas y gallardas (¿“el eje del mal”? ¿Rusia? ¿Yemen? ¿Corea del Norte? ¿Venezuela? ¿Cuba? ¿Irán?...); sobando al conjunto de progresistas timoratos que seguramente se disgustarán con las decisiones soberanas de los que enfrentan consecuentemente a los depredadores de Occidente (me viene a la mente la indiferencia de los “ilustrados” para con la suerte corrida por el artífice, Muammar Gadafi, del país, Libia, hasta hace poco más desarrollado de África, cruelmente agredido y destruído por la OTAN y sus mercenarios)...
Es muy peligrosa la tesis de Malthus que, por otra parte, vivió hace 200 años. Era peligrosa en su tiempo, y lo es más hoy. Es una tesis reaccionaria, imperialista, que hay que desterrar, que cualquiera que pretenda tener buenas intenciones debe desterrar de su mente.
El problema no es que hay superpoblación. El problema es la OTAN, es el Pentágono, es el FMI, el Banco Mundial, es Estados Unidos, es Israel, es Arabia Saudita, Japón, la Unión Europea, es Monsanto, es Syngenta, es Canadá, es Gran Bretaña, es Australia, es el complejo militar industrial occidental, es la British Petroleum, es la Exxon Mobil, es el capital financiero de Wall Street, los fondos buitres, etc., etc... No Rapa Nui.
¡Pobres indígenas de la isla de Pascua! ¡Hasta los utilizan como ejemplo de fracaso para encubrir y no señalar claramente a los enemigos político-militares de la Humanidad, que son tan fáciles de identificar!
Si la Humanidad fracasa no será consecuencia de su éxito, que redundó en superpoblación, que redundó en guerras, tal el silogismo de Dufour. Si la Humanidad fracasa será porque el Poder de los codiciosos capitalistas fue superior al Poder de los patriotas y revolucionarios, y el no-poder de los indiferentes habrá sido suficientemente insignificante como para mirar aborregados como se hunde el barco donde viajan.
Y si la Humanidad logra enfrentar con éxito los tremendos desafíos que se le presentan, y no fracasa, será porque hubo suficientes Hombres, con mayúscula, que asumieron la responsabilidad de vencer al Imperialismo, al verdadero “Eje del Mal” de estos tiempos. Definitivamente, Rapa Nui no es el culpable.

por Leonardo Del Grosso

sábado, 18 de abril de 2015

EL DÍA QUE KIRCHNER Y EL PAPA FRANCISCO SEÑALARON AL DEMONIO


El 16 de abril pasado Rodrigo de Rato fue detenido en España durante 8 horas. Hace más de diez años en Argentina nos enfrentamos al representante del FMI.


Cardenal Jorge Bergoglio con Néstor Kirchner
y Cristina Fernández de Kirchner, en 2004

Mientras se realizaba un allanamiento en su domicilio como parte de las investigaciones por la acusación fiscal en su contra por lavado de dinero, fraude y falsedad contable, Rodrigo de Rato, ex Director Gerente del FMI, fue detenido durante 8 horas. Según informa la prensa "el economista referente del Partido Popular pudo haber tejido un 'complejo entramado societario' en diversos países, incluidos paraísos fiscales, para evitar embargos por su presunta responsabilidad en el llamado 'caso Bankia', que investiga supuestas irregularidades en su gestión al frente de esa entidad bancaria". Por dichas irregularidades de Rato está imputado acusado de los delitos de estafa y falsedad documental, y administración desleal y apropiación indebida. Nada sorprendente en un alto funcionario de las altas finanzas occidentales.
Hace más de diez años, un 31 de agosto de 2004, ante la visita de Rodrigo de Rato como el más alto funcionario del FMI, en Argentina hubo unanimidad en como calificar a este sujeto, y también multitudinarias manifestaciones callejeras de repudio. Esto declaró el Presidente de Argentina en aquel momento, Néstor Kirchner: "por suerte voy a hablar primero con Dios porque en un rato me tengo que encontrar con el diablo". Antes de reunirse con el diablo (de Rato), Kirchner se reunió ese día con los obispos de la Iglesia Católica de Argentina. Informan los diarios que "por parte de la Iglesia participaron del encuentro el titular de la CEA, monseñor Eduardo Mirás; el vicepresidente primero, el cardenal Jorge Mario Bergoglio (hoy el Papa Fransisco, Nota del Autor); el secretario general del cuerpo, monseñor Sergio Fenoy; y el obispo de Lomas de Zamora, monseñor Agustín Radrizzani, integrante del Diálogo Argentino". "Al finalizar la reunión, el titular del Episcopado, monseñor Eduardo Mirás, recogió el guante de la ironía con que el Presidente los había recibido: el prelado bendijo a Kirchner especialmente 'porque se tiene que enfrentar dentro de un rato con Satanás', otra vez en referencia al temido funcionario del FMI con quien se encontró luego el Presidente" -siguieron relatando los medios. Es decir que tanto el Presidente de la Nación como Monseñor Eduardo Mirás (que representó a los demás obispos como su superior) coincidieron en que este malandra es Lucifer.
Ese diablo, aunque de Argentina se fue con el rabo entre las patas de todas maneras pudo meter la cola para que algunos jueces antiargentinos procesaran y encarcelaran a varios de los que estuvimos repudiándolo en las calles. Hace poco, a fines del año pasado, el  dirigente de Quebracho Fernando Esteche debió asumir, en el marco de un "juicio" abreviado y como medio para acelerar su liberación de la cárcel, cargos jurídicos que siempre fueron ilegítimos políticamente y por donde los miremos , y yo estoy haciendo una probation que me exime de un juicio indigno, ambos como resultado de las procesos que nos cargaron los compinches judiciales del Demonio.
Hoy la Historia, esa que no le gusta a Obama, está poniendo las cosas en su justo lugar. Las relaciones de fuerza van cambiando y los soberbios petulantes de ayer, que se suponían en el Olimpo del status social, terminan siendo parias, la lepra, padeciendo el justo repudio social.Está claro que los pobres de la Tierra aún no hemos vencido. Está claro que los pueblos aún no hemos vencido, pero no cabe duda que estamos venciendo,  y venceremos definitivamente, devolviendo a los demonios al infierno, porque Satanás no debe tener otro lugar que confinado en la oscuridad.

Leonardo Del Grosso

domingo, 5 de abril de 2015

CON-CIENCIA ESTÁ EN LA WEB


Desde el 12 de Marzo pasado Con-Ciencia.info está en la web.
Es un sitio realizado por mí. Espero que les sea de utilidad en la búsqueda de la información más objetiva y honesta sobre la realidad política internacional, para la construcción de la conciencia antiimperialista que necesitamos para enfrentar los tremendos desafíos que la Humanidad tiene hoy por delante. Para poder progresar en su camino, para sobrevivir como especie, el Hombre debe derribar el obstáculo fundamental, que es el Imperialismo y su estúpida ideología depredadora y belicista.
Un saludo fraternal.

Leonardo Del Grosso