Telesur ¡EN VIVO!




Mostrando entradas con la etiqueta Hillary Clinton. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hillary Clinton. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de enero de 2017

CLARÍN, LA NACIÓN... Y PÁGINA/12

Leo una interesante nota (Palos y coimas) de Luis Bruchstein en Página/12 donde reflexiona sobre cómo el macrismo utiliza y alimenta los prejuicios sociales para ejecutar su perversa manipulación de masas y donde el “esquema de propaganda de clase social poderosa”, al decir de Bruchstein, no es el planteo político sino que “el único lenguaje que se usó fue el de la denuncia”. Si bien la opinión de Bruchstein es su opinión personal, y no la del diario, trato de compaginar lo que Bruchstein eslarece en sus perspicaces reflexiones con la postura política de Página/12 en relación a las elecciones estadounidenses, postura predominantemente hostil a Donald Trump y totalmente favorable a Hillary Clinton, y no encuentro la manera de que el esquema de Bruchstein no se aplique, exactamente, a lo que hace “la otra mirada”, tal el slogan de Página/12, cuando se trata de este tema central de la política internacional, que impacta sobre el destino del mundo.


De La Nación y Clarín en esta ocasión directamente no vale la pena hablar, ya que todo, absolutamente todo lo que allí se escribe es veneno puro, mentira total, “periodismo de guerra”, y de manera permanente, no de manera circunstancial, como pretende Julio Blanck, uno de los más conspicuos periodistas de Clarín, en el reportaje donde se jacta de eso. En cambio, Página/12 se caracteriza por ser un medio de denuncia contra abusos y atropellos. Sin embargo, en la política internacional, por el contrario, muy frecuentemente ha sido, y es, una herramienta de manipulación al mejor estilo Macri y al servicio de las líneas fundamentales del “esquema de propaganda de clase social poderosa” del imperio anglosionista.
Ya en su momento Santiago O’Donell, el periodista argentino del diario Página/12 al que Julián Assange entregó en exclusividad miles de cables de información confidencial del Estado de los Estados Unidos, fue censurado por su diario porque esos cables dejaban en evidencia que el fenecido fiscal Nisman obedecía las órdenes de la embajada de los Estados Unidos, que monitoreaba y dirigía todos los pasos que Nisman daba en su “investigación” de la masacre de la AMIA. Es decir, Página/12 había protegido a Nisman de que los argentinos supiéramos que él, un fiscal de la Nación Argentina, seguía las instrucciones de una Nación extranjera. Santiago O’Donell denuncia claramente el pacto de silencio que durante bastante tiempo tuvieron Clarín, La Nación y Página/12, y todos los demás medios del “mainstream”, respecto del atentado a la AMIA, como lo hace, de manera mucho más consecuente, Juan José Salinas.
Aún hoy, después de que tanta agua corrió bajo el puente, después de que Nisman fuera inducido al suicidio por sus mismos mandantes para usar su muerte contra Cristina Fernández de Kirchner, después que la reacción actuara de la manera más hostil con permanentes operaciones contra un gobierno que se animó a enfrentar a lo peor del sionismo y a patear el nido de víboras de los cipayos, después de que Macri se hiciera con la presidencia del país expresando a todo lo más siniestro y oscuro del poder imperialista, Raúl Kollman sigue afirmando, sin ningún sustento, el invento de que hubo una camioneta Trafic y que los principales sospechosos de los atentados de la AMIA y de la Embajada de Israel serían Irán, Hezbolá y Siria, constituyendo así la línea predominante en Página/12 en un asunto tan delicado, donde hay tantas vidas masacradas de por medio. Evidentemente, en este caso, el pacto de silencio sigue, y Kollman es uno de sus protagonistas.
Entonces, con esos antecedentes y otros tantos (como afirmar la mentira de que en Siria hay una “guerra civil”, cosa que también hace frecuentemente, por C5N, Pedro Brieger), quizá no resulte tan sorprendente que Página/12 haya apoyado a Hillary Clinton y forme parte de la campaña de desprestigio que encabeza la CIA y todo el Estado profundo norteamericano contra Trump. En esto Pagina/12 no tuvo ninguna diferencia con Macri.
Cuando veo a tantos progresistas dejándose impresionar por la propaganda del Neocon contra Trump me pregunto si este progresismo tiene el espíritu crítico, la inteligencia política y el honestidad intelectual que ellos mismos, estoy seguro, creen poseer.
¿O no es Hillary Clinton la expresión de la continuidad de la política belicista del aparato militar/de seguridad que lleva a cabo las guerras en todo el mundo, al punto de que Obama es el único presidente de la historia de EEUU en cuyos dos mandatos su Nación estuvo permanentemente en guerra, y al punto de que el mismísimo Obama en 2012 tuvo que pergeñar toda una maniobra para destituirla al frente del Departamento de Estado justamente por ser una supremacista mesiánica y fanática que pretendía ir a la guerra frontal contra Rusia?
¿O no fue Hillary Clinton quien encabezó, como secretaria de Estado, la invasión de Libia, pistoletazo de largada de toda una serie de operaciones militares contra varios países y, en última instancia, contra Rusia y China? ¿O no fue Hillary Clinton la que se burló sin el más mínimo pudor del dirigente nacionalista árabe-islámico Muammar Gaddafi -por otra parte uno de los líderes mundiales que tuvo de las actitudes más solidarias con Argentina en la Guerra de Malvinas-, después de que éste fuera asesinado al estilo “civilizado” con que la OTAN ejecuta a sus enemigos? ¿O no fue Hillary Clinton la que dijo, riéndose con su estúpida soberbia, “vine, vi, y murió”, refiriéndose a este digno líder africano? Después la política clintoniana, bushiana, obámica, o como querramos llamar al supremacismo neocon, evolucionó en la guerra contra Siria, en la aparición y desarrollo del Estado Islámico en Irak y Siria, en el golpe neonazi en Ucrania, en los atentados “yihadistas” en Europa, Asia y África, en la aparición y desarrollo de Boko Haram en Nigeria, en la guerra contra Yemen, etc., etc.
¿No resulta irritante tener que recordar a personas presuntamente bien informadas que quien tuvo que ver con todas estas operaciones de falsa bandera y estas monumentales masacres imperialistas no es Trump, sino Hillary Clinton? ¿No estoy discutiendo así “planteo político”, no estoy saliendo así del “lenguaje de la denuncia”, ese mismo lenguaje que hoy usan Clarín, La Nación, Perfil, para operativizar, junto con los “jueces”, la “operación Nisman recargada”, o sea, la continuidad de lo que empezaron en enero de 2015 contra el gobierno de CFK y hoy contra CFK en persona y contra el kirchnerismo en tanto movimiento nacional?
En la balanza, comparando la cantidad de información y opinión a favor y en contra de Hillary Clinton o Donald Trump, indudablemente que Página/12 prefiere, por lejos, a Hillary Clinton. De manera sutil o de manera más abierta y clara, su política editorial es claramente a favor de Hillary Clinton y en contra de Donald Trump. La balanza de columnistas como Gustavo Veiga, Ricardo Forster, Nicolás Lantos, Martín Granovsky, Mario Wainfeld, siempre ha pesado más del lado de “Killary” Clinton. Y las coberturas informativas también.
¿Apareció alguna denuncia en Página/12 sobre los crímenes de guerra de la “ONG humanitaria” Cascos Blancos en Siria, donde contaminaron las aguas del río Barada, en Damasco, y dinamitaron los canales de suministro, privando de agua potable a entre 5 y 7 millones de personas? ¿Por qué una noticia de semejante magnitud no aparece en un diario de investigación y denuncia como Página/12? Porque ese crimen de guerra es responsabilidad del imperio anglosionista, y Página/12, desgraciadamente, está dentro de su esfera de poder.
Está claro que Trump proviene del 1 por ciento y representa por lo menos a una parte de la plutocracia que gobierna a los EEUU. Está claro que Trump también es un emergente de la élite imperialista y, por lo tanto, seguramente, como ser humano, debe tener mucho en común con la hipócrita asesina masacradora Killary Clinton. Pero vayamos a lo que pide, con sensatez, Luis Bruchstein: “planteo político”. Y hagámoslo al estilo “multiple choice”, bien básico, bien para progresistas obcecados (marque lo que corresponda).
¿Quién plantea la posibilidad de un diálogo con Rusia, Clinton o Trump?
¿Quién denuncia la verdad incontrastable de que bajo el gobierno de Obama Estados Unidos creó al Estado Islámico, Clinton o Trump?
¿Quién habla de terminar con los tratados de libre comercio, los tratados que Página/12 tantas veces denunció como absolutamente nocivos para los pueblos, Clinton o Trump?
¿Quién habla de desjerarquizar a la OTAN, Clinton o Trump?
¿Quién está de campaña demonizando a Rusia para preparar a la opinión pública para una guerra contra ese país, Clinton o Trump?
¿Una guerra con Rusia, puede escalar hacia una guerra termonuclear (si, no)?
Disculpen los periodistas ilustres y cultos si me obligan a tratarlos como analfabetos políticos, como groseros ignorantes, pero no es una actitud respetable el hacerse el tonto, y acá veo muchos eruditos haciéndose soberanamente los opas. Eso es mala fe, indignidad.

"ONG humanitaria" Cascos Blancos y sus crímenes de guerra

Es la misma actitud que tuvieron muchos en el ballotage entre Scioli y Macri. Se hicieron los tontos. Y así estamos ahora. Dijeron “es lo mismo”, y no es así. Sólo los dogmáticos y los fanáticos intelectuales (porque diferente es ser fanático de una causa) no saben ver las diferencias, las proporciones, los matices. Personalmente siempre supe que Scioli no es un patriota revolucionario, pero indudablemente es diferente de Macri. Estoy seguro que el gobierno de Scioli muy probablemente habría significado una posición mucho menos intransigente con los poderes extranjeros que la que tuvo Cristina Kirchner, pero aún así no habría hecho lo mismo que está haciendo hoy Macri. Por esa razón participé de la campaña para su elección. De la misma forma, las diferencias que hay entre Hillary y Donald Trump son la diferencia que existe entre llegar a tener una oportunidad y no tener ninguna.
En qué plano de la “posverdad” se encuentran los que hicieron campaña por Hillary y hoy, en perfecta sintonía con la CIA y el Estado profundo neocon, participan de la campaña antirusa y antiTrump. ¿No es eso militar la guerra mundial contra Rusia?
¿No es deshonesto ocultar los crímenes de guerra de los “Cascos Blancos” contra millones de personas y, al mismo tiempo, gritar histéricamente por los derechos de “las minorías”? ¿No es deshonesto militar la guerra contra Rusia al mismo tiempo que se declama la defensa de los derechos humanos?
Está claro que es difícil que Trump, con su característica imprevisibilidad, termine colmando las mejores expectativas que se pudieran esperar de él. Está claro que el imperio anglosionista, aunque debilitado, en muchos planos seguirá imponiendo su continuidad diabólica. Está claro que, con Trump o sin Trump, EEUU sigue siendo un imperio. Pero, aquí y ahora ¿Cuál es la alternativa?
¿Me contestarán “todo es lo mismo”? O peor ¿”Killary” es mejor?
El lema de los que siguen a Hillary Clinton es “más vale el demonio conocido que el malo o bueno por conocer”. Y mientras tanto encubrimos a “Killary”, mintiendo que le preocupan los derechos humanos de las mujeres, los afros y los inmigrantes (Obama deportó y encarceló más inmigrantes que nadie antes). Me parece que Hollywood está creyéndose sus propias fantasías y se están ahogando en su propia ensoñación narcisista. A Meryl Streep nunca la escuché denunciar a la OTAN, la internacional del mal que oprime al mundo, pero hoy utiliza sus dotes histriónicas y la tribuna de la entrega de un premio para denunciar a Trump. ¿Quién se cree que es? Es sólo una buena actriz. A un caído en la guerra de Malvinas o a un campañero revolucionario de los ‘70 no le llega ni a los talones. Contra esa estupidez de los que “se la creyeron” es que los pueblos están votando cuando gana el Brexit en Gran Bretaña, o Trump en EEUU, y pierden estrepitosamente todos los idiotas otánicos, como Hollande.
Lo paradójico es que aquí, en Argentina, Página/12 está dando una batalla importante contra la operación “Nisman reloaded”, pero en política internacional muy frecuentemente está alineada con “el esquema de propaganda de clase social poderosa” que el decadente imperio anglosionista despliega contra sus enemigos.
Quienes nos reivindicamos como patriotas revolucionarios debemos dejar en evidencia estas deshonestas y repudiables maniobras que, en última instancia, integran la estrategia de quienes pretenden el dominio unipolar, globalista, del capital financiero anglosionista, ese que encarna la actual genealogía de las estirpes colonialistas que han cometido los peores crímenes de la Historia. Y que pretenden seguir cometiéndolos.

sábado, 12 de noviembre de 2016

LOS MANIFESTANTES ANTI-TRUMP SON HERRAMIENTAS DE LA OLIGARQUÍA

por Paul Craig Roberts (ex Subsecretario del Tesoro de los EE.UU. durante presidencia Reagan y ex editor de The Wall Street Journal), en Institute of Political Economy. Traducción de Leonardo Del Grosso

 

decana de los "presstitutes", CNN "informa"

"La reforma siempre provoca furia por parte de aquellos que se benefician del viejo orden". Arthur M. Schlesinger, Jr., La Crisis del Viejo Orden

¿Quiénes son los manifestantes anti-Trump manchando el nombre de progresistas pretendiendo ser progresivos y negándose a aceptar el resultado de las elecciones presidenciales? Parecen, y están actuando peor que, la "basura blanca" que están denunciando.
Creo que sé quiénes son. Son matones por contrato y son pagados por la Oligarquía para deslegitimar la presidencia de Trump de la misma manera que Washington y el Fondo Marshall alemán pagaron a los estudiantes en Kiev para protestar contra el gobierno ucraniano elegido democráticamente, para preparar el camino para un golpe.
La organización change.org, que pretende ser un grupo progresista, pero podría ser un frente, junto con otros grupos progresistas, para la Oligarquía, está destruyendo la reputación de todos los progresistas mediante la circulación de una petición que dirige a los electores del Colegio Electoral para anular las elecciones emitiendo sus votos para Hillary. ¿Recuerdan cómo los progresistas estaban trastornados cuando Trump dijo que no aceptaría el resultado de la elección si hubiera evidencia de que la votación fue arreglada? Ahora los progresistas están haciendo lo que condenaron a Trump por decir que podría hacerlo bajo ciertas condiciones.
Los “presstitutes” occidentales utilizaron las protestas en Kiev para deslegitimar a un gobierno elegido democráticamente y para acomodarlo para un golpe de Estado. La paga de la protesta era lo suficientemente buena como para que los no-ucranianos vinieran de países cercanos para participar en la protesta y cobrar el dinero. En ese momento yo contabilizaba las cantidades pagadas diariamente a los manifestantes. Los informes llegaron a mí de Europa oriental y occidental de personas que no eran ucranianas, pero fueron pagados para protestar como si fueran ucranianos.
Lo mismo sucede con las protestas contra Trump. CNN informa que "para muchos estadounidenses en todo el país, la victoria de Donald Trump es un resultado que simplemente se niegan a aceptar. Decenas de miles de personas llenaron las calles de por lo menos 25 ciudades estadounidenses de la noche a la mañana". Ésta es la información exacta que la Oligarquía deseaba de sus “presstitutes” y obtuvo.
Supongo que nadie piensa que las protestas simultáneas en 25 ciudades fueron un evento espontáneo. ¿Cómo lograron las 25 protestas independientes llegar a las mismas consignas y los mismos signos en la misma noche después de las elecciones?
¿Cuál es el punto de las protestas, y a qué interés sirven? Como los romanos siempre preguntaban, "¿quién se beneficia?"
Sólo hay una respuesta: la Oligarquía y sólo la Oligarquía se beneficia.
Trump es una amenaza para la Oligarquía, porque tiene la intención de detener la entrega de empleos estadounidenses a los extranjeros. La oferta de empleos, santificada por los economistas de la chatarra neoliberal como "libre comercio", es una de las principales razones del empeoramiento de la distribución del ingreso en el siglo XXI. El dinero que anteriormente se pagaba en los salarios de la clase media y los salarios a los empleados fabriles estadounidense y graduados de la universidad se ha reencaminado a los bolsillos del Uno por Ciento.
Cuando las corporaciones estadounidenses trasladan su producción de bienes y servicios que venden a los estadounidenses a países asiáticos, como China e India, su factura salarial disminuye. El dinero pagado anteriormente en los ingresos de la clase media va más bien a bonos ejecutivos y dividendos y ganancias de capital a los accionistas. Las escalas de movilidad ascendente que habían hecho de América la tierra de la oportunidad fueron desmanteladas con el único propósito de hacer multimillonarias a un puñado de personas.
Trump es una amenaza para la Oligarquía porque tiene la intención de relaciones pacíficas con Rusia. Para reemplazar la rentable amenaza soviética, la Oligarquía y sus agentes neoconservadores trabajaron horas extras para recrear la "amenaza rusa" demonizando a Rusia.
Acostumbrado a muchas décadas de exceso de beneficios de la lucrativa Guerra Fría, el complejo militar/de seguridad estaba enfadado cuando el Presidente Reagan puso fin a la Guerra Fría. Antes de que estas lixivias sobre los contribuyentes estadounidenses pudieran hacer que la Guerra Fría volviera, la Unión Soviética se derrumbó como resultado de un golpe de derecha contra el presidente soviético Mijail Gorbachov.
El complejo militar/de seguridad y sus agentes neoconservadores sionistas prepararon "la guerra contra el terror" para mantener el dinero fluyendo hacia el Uno por Ciento. Pero tan duro como trabajaron los medios “presstitutes” para crear miedo a la "amenaza musulmana", incluso los ignorantes estadounidenses sabían que los musulmanes no tenían miles de ICBMs portando potentes armas termo-nucleares capaces de destruir la totalidad de los Estados Unidos en unos minutos. Tampoco los musulmanes tenían el Ejército Rojo capaz de invadir toda Europa en un par de días. De hecho, los musulmanes no han necesitado un ejército. Los refugiados de las guerras de Washington permitidos por los europeos están invadiendo Europa.
Faltaba la excusa para el presupuesto militar/de seguridad anual de billones de dólares ($ 1.000 millones). Así que la Oligarquía creó "el Nuevo Hitler" en Rusia. Hillary fue el principal agente de la Oligarquía para calentar la nueva Guerra Fría.
Hillary es la herramienta, enriquecida por la Oligarquía, cuyo trabajo como Presidente era proteger y aumentar el presupuesto de un billón de dólares del complejo militar/de seguridad. Con Hillary en la Casa Blanca, el saqueo a los contribuyentes estadounidenses en beneficio de la riqueza del Uno por Ciento podría seguir adelante sin parpadear. Pero si Trump resuelve "la amenaza rusa" la Oligarquía recibe un golpe en sus ingresos.
El trabajo de Hillary como presidente también era privatizar el Seguro Social para que sus benefactores de Wall Street pudieran pelar a los estadounidenses de la forma en que los estadounidenses han sido robados por las compañías de seguros bajo Obamacare.
Aquellos estadounidenses que no prestan atención piensan, erróneamente, que el FBI autorizó a Hillary a violar los protocolos de la Seguridad Nacional con sus prácticas de correo electrónico. El FBI dijo que Hillary violó la Seguridad Nacional pero que fue resultado de descuido o ignorancia. Ella zafó de la acusación porque el FBI concluyó que ella no violó intencionalmente los protocolos de la Seguridad Nacional. La investigación de la Fundación Clinton continúa.
En otras palabras, con el fin de proteger a Hillary, el FBI cayó en la antigua regla de la ley común de que "no puede haber crimen sin intención". (Véase PCR y Lawrence Stratton, The Tyranny of Good Intentions).
Uno pensaría que los manifestantes, si fueran legítimos, estarían celebrando la victoria de Trump. Él, a diferencia de Hillary, promete reducir las tensiones con la poderosa Rusia, y esperamos también con China. A diferencia de Hillary, Trump dice que está preocupado por la falta de trabajo para esas mismas personas que protestan en las calles de 25 ciudades contra él.
En otras palabras, las protestas contra el pueblo estadounidense por haber elegido a Trump como su presidente no tienen sentido. Las protestas están ocurriendo por una sola razón. La Oligarquía tiene la intención de deslegitimar la Presidencia Trump. Una vez que el Presidente Trump sea deslegitimado, será más fácil para la Oligarquía asesinarlo. A menos que la oligarquía pueda nombrar y controlar el gobierno de Trump, Trump es un candidato de primer orden para el asesinato. Las protestas contra Trump son sospechosas por otra razón. A diferencia de Hillary, Obama y George W. Bush, Donald Trump no ha matado y dislocado a millones de personas en siete países, enviando a millones de refugiados de las guerras de la Oligarquía para invadir Europa.
Trump ganó su fortuna, y si por el gancho o el ladrón, no vendiendo la influencia del gobierno de los EEUU a los agentes extranjeros como lo hicieron Bill y Hillary.
Entonces, ¿qué es lo que protestan los manifestantes?
No hay respuesta excepto que son contratados para protestar. Al igual que los manifestantes Maidan en Kiev fueron contratados para protestar por las ONG financiadas por EE.UU. y Alemania.
Las protestas en Kiev eran igualmente inútiles, porque las elecciones presidenciales estaban a sólo meses de distancia. Si los ucranianos creían realmente que su presidente estaba conspirando con Rusia para evitar que Ucrania se convirtiera en un estado títere occidental y deseaba convertirse en un estado títere sin importar los costos, la oportunidad de votar al gobierno estaba a la mano. La única razón de las protestas fue orquestar un golpe. Los Estados Unidos lograron poner a su agente en el control del nuevo gobierno de Ucrania, como Victoria Nuland y el embajador de EE.UU. en Kiev confirmaron en su conversación telefónica que está disponible en Internet.
Las protestas de Maidan eran inútiles excepto para hacer posible un golpe. Las protestas fueron sin duda organizadas por Washington a través de la secretaria de Estado adjunta, Victoria Nuland, una neoconservadora traída al Departamento de Estado por Hillary Clinton con el propósito de crear un conflicto con Rusia.
Trump está siendo objeto de protestas en contra para hacerle vulnerable en el caso de que demuestre ser la amenaza a la Oligarquía que se piensa que es. Trump ganó la presidencia, pero la Oligarquía todavía está en el poder, lo que hace que cualquier reforma real sea difícil de lograr. Las reformas simbólicas pueden ser el producto de la contienda entre el Presidente Trump y los oligarcas.
Karl Marx aprendió de la experiencia histórica, y Lenin, Stalin y Pol Pot aprendieron de Karl Marx, que el cambio no puede ocurrir si la clase dominante desplazada se deja intacta después de una revolución contra ellos. Tenemos pruebas de ello en Sudamérica. Toda revolución del pueblo indígena ha dejado sin molestar a la clase dominante hispánica, y toda revolución ha sido derrocada por la connivencia entre la clase dominante y Washington.
Washington ha conspirado con las élites tradicionales para eliminar a los presidentes electos de Honduras en varias ocasiones. Recientemente, Washington ayudó a las élites a desalojar a las mujeres presidentes de Argentina y Brasil. Los presidentes de Venezuela, Ecuador y Bolivia están en la mira y es poco probable que sobrevivan. Washington está decidido a poner sus manos sobre Julian Assange. Para lograr esto Washington tiene la intención de derrocar al gobierno ecuatoriano que, desafiando a Washington, le dio asilo político a Julian Assange.
Hugo Chávez tuvo el poder de exiliarse o exterminar a la clase dominante hispánica en Venezuela cuando la clase dominante participó en un golpe de la CIA contra Chávez. Pero antes de que la CIA pudiera matar a Chávez, el pueblo y los militares obligaron a su liberación. En vez de castigar a los criminales que lo hubieran asesinado, Chávez los dejó ir.
Según Marx, Lenin y Stalin, este es el error clásico del revolucionario. Confiar en la buena voluntad de la clase dominante derrocada es el camino cierto a la derrota de la revolución.
América Latina ha demostrado ser incapaz de aprender esta lección: las revoluciones no pueden ser conciliatorias.
Trump es un hacedor de pactos. La Oligarquía puede permitirle el brillo del éxito a cambio de ningún cambio real.
Trump no es perfecto. Podría fallar por su cuenta. Pero debemos apoyarlo en los dos elementos más importantes de su programa: reducir las tensiones entre las principales potencias nucleares y detener la política de Washington de permitir que el globalismo destruya las perspectivas económicas de los estadounidenses.
Si las tensiones entre las potencias nucleares empeoran, no estaremos aquí para preocuparnos por otros problemas. La combinación de la economía vaciada por el globalismo y la inmigración es una pesadilla económica. La comprensión de esto por Trump es razón para apoyarlo.

Nota: Algunos creen que Trump es un ardid llevado a cabo por la Oligarquía. Sin embargo, como Hillary es la representante comprada y pagada de la Oligarquía, un truco tan elaborado es innecesario. Es preferible que la Oligarquía gane en su propia plataforma que instalar un presidente en la plataforma opuesta y luego cambiarlo. Otra traición aumenta la ira de la gente. Si Hillary hubiera ganado, la Oligarquía habría tenido el mandato de los votantes para su plataforma.