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viernes, 12 de febrero de 2021

LOS PERDONES IMPERDONABLES DE TRUMP - OTRA ACTUACIÓN VERGONZOSA DEL "PRESIDENTE DE ISRAEL"

Por Phillip Giraldi. En The Unz Review. 26 de enero 2021. Traducción de Leonardo Del Grosso para Striptease del Poder. 

Uno sigue escuchando que el ex presidente Donald Trump será juzgado bien por los libros de historia, porque fue el único jefe de estado estadounidense en la memoria reciente que no inició ninguna nueva guerra. Bueno, la afirmación es en sí misma cuestionable ya que Jimmy Carter, más allá de todas sus fallas, logró evitar entrar en un nuevo conflicto armado, y Trump difícilmente puede ser descrito como un presidente que evitó usar la fuerza, tanto literal como figurativamente.

Trump indultando criminales sionistas

Atacó a Siria en dos ocasiones basándose en inteligencia fabricada, asesinó a un general iraní, se retiró de varios acuerdos de armas y proliferación, y ha estado librando una guerra económica contra Irán, Siria, Venezuela e Irak.

Ha sancionado a personas y organizaciones tanto en China como en Rusia, y ha declarado terroristas a los componentes del gobierno iraní y a los rebeldes yemeníes hutíes. Ha ocupado la región productora de petróleo de Siria para “protegerla de los terroristas” y, en general, ha ejercido la “máxima presión” contra sus “enemigos” en el Medio Oriente.

Entonces no, Donald Trump no es un activista antiguerra. Pero las iniciativas de política exterior más dominantes de Trump han involucrado a Israel, alentando los ataques del estado judío contra objetivos palestinos, iraníes, libaneses y sirios con impunidad, matando a miles de civiles bajo su mando.

Trump le ha dado a Israel todo lo que podía pedir, sin tener en cuenta cuáles podrían ser realmente los intereses de Estados Unidos. Lo único que no hizo por el estado judío fue atacar y destruir Irán, e incluso allí los informes sugieren que trató de hacer precisamente eso en los últimos días de su administración, pero su gabinete lo disuadió.

La complacencia de Trump a Israel comenzó con la retirada del acuerdo de monitoreo nuclear con Irán, seguido por el cierre de las oficinas palestinas en los Estados Unidos, deteniendo las contribuciones estadounidenses para el socorro humanitario palestino, moviendo la embajada de los Estados Unidos a Jerusalén, reconociendo la soberanía israelí sobre los Altos del Golán de Siria, dando luz verde a Israel para hacer lo que quiera en la antigua Cisjordania palestina, y finalmente permitiendo que el ex espía israelí en libertad condicional Jonathan Pollard regrese a “casa” en Israel, donde recibió la bienvenida de un héroe.

Trump, sin duda, fue ayudado en su deslealtad hacia su propio país por el ex abogado de bancarrotas, el embajador en Israel David Friedman, un ardiente sionista y un animador de cuanta atrocidad el primer ministro Benjamin Netanyahu decida cometer.

Si a eso le sumamos un Congreso que le da miles de millones de dólares a Israel anualmente, mientras vocifera que el estado judío tiene el “derecho a defenderse”, y unos medios de comunicación que autocensuran todas las violaciones de derechos humanos y los crímenes de guerra que Netanyahu desata, tienes un fiesta del amor perfecto por Israel expresada diariamente en todo Estados Unidos.

Pero incluso teniendo en cuenta todo eso, Trump, el alcahuete, claramente quería darle un último regalo a Israel, y lo guardó para su último día en el cargo, cuando emitió más de 140 indultos y conmutaciones.

Aunque otros presidentes han emitido indultos controvertidos, ningún otro jefe de estado ha abusado tanto de la autoridad de clemencia para beneficiar no solo a amigos y conocidos, sino también a acusados famosos, incluidos raperos, algunos defendidos por personas como las Kardashian [familia famosa en EEEUU protagonista de un show televisivo donde se muestra la vida del clan caracterizado por la lujuria y la ambición de fama y dinero. Nota del Traductor] y también aquellos promovidos por intereses monetarios.

La mayoría de los indultos fueron para compinches y suplicantes que estaban dispuestos a pagar en efectivo o en especie para ser liberados. Se sugirió que el yerno de Trump, Jared Kushner, estaba involucrado en el proceso de selección y el dinero era a menudo un elemento clave. Algunos podrían describir eso como corrupción.

Aquellos de nosotros en el actual movimiento contra la guerra y contra el estado de vigilancia,  esperábamos que Trump realmente hiciera algo bueno sin costo para él mismo, perdonando a los denunciantes Edward Snowden, John Kiriakou, Reality Winner y Chelsea Manning, así como al periodista Julian Assange. Kiriakou ha informado que cuando solicitó un indulto a través de uno de los ayudantes del abogado de Trump, Rudi Giuliani, le dijeron que tal arreglo costaría 2 millones de dólares.

Dejando a un lado los sobornos para los indultos, a Trump no le habría costado nada perdonar a los denunciantes y sería una reivindicación de quienes se habían puesto en riesgo para atacar las maquinaciones del Estado Profundo, al que Trump había culpado de los ataques coordinados contra él mismo. Esta era su oportunidad relativamente gratuita de vengarse.

Es cierto que se especula que el senador Mitch McConnell puede haber advertido a Trump sobre que no perdone a Julian Assange en particular, amenazando con obtener suficientes votos republicanos para condenarlo en su próximo juicio político si lo hiciera. Sea como fuere, ni un solo denunciante fue indultado, aunque había espacio en el barco para un montón de atroces criminales de cuello blanco.

Al ex médico Salomon Melgen, por ejemplo, le conmutaron la sentencia. Melgen, un amigo cercano del senador seriamente corrupto de Nueva Jersey, Robert Menendez, se metió en problemas en 2009 cuando los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (C.M.S.; Centers for Medicare & Medicaid Services) descubrieron que había facturado en exceso a Medicare por 8,9 millones de dólares por un medicamento llamado Lucentis.

Dos años después, el negocio de Melgen se vio afectado por un gravamen de 11 millones de dólares por parte del I.R.S. (Internal Revenue Service, Servicio de Impuestos Internos, vendría a ser la A.F.I.P. de los EE.UU. Nota del Traductor) y cuatro años después fue acusado y condenado por más de 76 cargos de fraude a la atención médica y hacer declaraciones falsas.

Algunos de los indultados tenían organizaciones judías que iban a batear por ellos. Elliott Broidy, ex presidente de finanzas del Comité Nacional Republicano, tenía no menos de cinco rabinos que lo respaldaban.

El año pasado, Broidy se declaró culpable de actuar como un “agente extranjero no registrado”, como parte de una investigación más amplia sobre el “escándalo 1MDB” de Malasia en el que el primer ministro Najib Razak robó más de 700 millones de dólares de la empresa estatal 1Malaysia Development Berhad (1MDB). Broidy trabajó en nombre de Razak y le ofrecieron 75 millones de dólares si lograba que el Departamento de Justicia de Estados Unidos abandonara su propia investigación sobre el escándalo.

Otro beneficiario de la clemencia que aprovechó sus vínculos judíos fue Philip Esformes, un ex ejecutivo de un asilo de ancianos que ejecutó uno de los mayores fraudes al Medicare en la historia de Estados Unidos. Apenas unos días después de ser liberado después de cumplir cuatro años de su sentencia de 20 años, Esformes celebró la boda de su hija en una lujosa fiesta celebrada en su casa multimillonaria en Florida.

Se benefició de una campaña de cabildeo del Instituto Hasidic Chabad-Lubavitch Aleph, un grupo asesorado por el omnipresente ex abogado de Trump, Alan Dershowitz. Según los informes, el movimiento tiene conexiones con el yerno de Trump, Jared Kushner.

Otra persona indultada por Trump fue Sholam Weiss, un hombre de negocios jasídico de Nueva York que fue sentenciado a más de 800 años de prisión en el año 2.000 por extorsión, fraude electrónico y lavado de dinero relacionado con un enorme esquema de fraude que robó 125 millones de dólares de la Compañía de Seguros National Heritage Life, lo que llevó a su quiebra. Huyó del país, pero posteriormente fue arrestado en Austria y extraditado a Estados Unidos. Según los informes, Weiss había recibido el respaldo de Dershowitz, quien recientemente también estuvo involucrado en el caso de espionaje de Jeffrey Epstein/Ghislaine Maxwell.

Y, por supuesto, también estuvo el factor Israel. Sin ninguna razón plausible y contraria a los intereses estadounidenses reales, Trump otorgó un perdón total a Aviem Sella, un ex-oficial de la Fuerza Aérea israelí de setenta y cinco años, que fue acusado en los Estados Unidos en 1987 por espionaje en relación con el caso del espía Jonathan Pollard.

Sella huyó a Israel días antes de que Pollard fuera arrestado frente a la embajada israelí en Washington D.C. y el gobierno israelí se negara a extraditarlo. Sella, en ese momento haciendo un curso de grado en la Universidad de Nueva York, fue el contacto inicial de Pollard. Había comenzado a trabajar a tiempo parcial para la agencia de inteligencia Mossad a principios de la década de 1980 y recibió algunos de los documentos clasificados de alto secreto proporcionados por Pollard a cambio de dinero y joyas.

Sella había transmitido el contacto de Pollard al agente del Mossad, Rafi Eitan, quien continuó “dirigiendo” a Pollard hasta que fue arrestado. La acusación de Sella fue esencialmente un teatro sin sentido, como es generalmente cierto en casi todos los casos de espías israelíes en los EE. UU., ya que Tel Aviv se negó a extraditarlo a los Estados Unidos y el Departamento de Justicia no intentó arrestarlo cuando viajó fuera de Israel.

El perdón de Trump para Sella como un favor a Netanyahu envía una señal más de que Israel puede espiar a Estados Unidos con impunidad. La solicitud de clemencia a Trump provino del propio gobierno israelí y, según los informes, fue respaldada por Netanyahu, el embajador de Israel en Estados Unidos, Ron Dermer, el embajador de Estados Unidos en Israel, David Friedman, y Miriam Adelson.

Según la declaración de la Casa Blanca sobre el indulto, “el estado de Israel ha emitido una disculpa tan completa como inequívoca, y ha solicitado el perdón para cerrar este desafortunado capítulo en las relaciones entre Estados Unidos e Israel”.

¿Fue un regalo o simplemente un alcahueteo? Nótese particularmente la inclusión de David Friedman, quien como embajador de Estados Unidos en Israel se supone que debe defender los intereses de Estados Unidos, pero nunca lo hace. Érase una vez que se consideraba un posible conflicto de intereses enviar un embajador judío a Israel.

Ahora parece ser un requisito y aparentemente se supone que el Embajador es un defensor de Israel como parte de su misión. Sin duda, Friedman será reemplazado por una versión demócrata para ofrecer más de lo mismo. Y luego está Miriam Adelson. El bueno de Sheldon apenas tiene frío bajo tierra y su esposa ha asumido la responsabilidad de manipular a los jugadores en Washington en nombre del estado judío.

El dinero habla y por eso el drama en Washington continúa desarrollándose. Trump se las arregla para verse aún peor con su última ronda de indultos y conmutaciones en su último día en el cargo. Nadie que mereciera clemencia la obtuvo y muchos pícaros bien conectados que estaban dispuestos a desembolsar dinero a cambio de misericordia se beneficiaron. “Business as usual” (negocios como siempre. Nota del Traductor) prodigado por el llamado Líder del Mundo Libre.


GOODBYE SHELDON ADELSON - EL SAPO MALIGNO ESTÁ MUERTO

Por Phillip Giraldi. En The Unz Review. 19 de enero de 2021. Traducción de Leonardo Del Grosso para Striptease del Poder.

El magnate de casinos y patriota israelí multimillonario Sheldon Adelson, uno de los hombres más ricos del mundo, murió en Las Vegas el día 11 Enero a los 87 años. Sufría de cáncer y fue enterrado en el cementerio del Monte de los Olivos en Israel. Cuando su cuerpo llegó a Israel, fue recibido por el primer ministro Benjamin Netanyahu y por Jonathan Pollard, el espía más dañino en la historia de Estados Unidos.

el sapo Sheldon Adelson

Los tributos al “héroe” caído fueron prodigados por la clase política tanto en los Estados Unidos como en Israel e incluso se informó que el presidente Donald Trump tenía la intención de izar la bandera estadounidense a media asta sobre edificios federales, para honrar al “gran filántropo humanitario”. Desafortunadamente, la bandera ya estaba a media asta en honor a la muerte del oficial de la Fuerza de Policía del Capitolio Brian Sicknick, quien fue asesinado en el edificio del Capitolio el miércoles pasado.

Trump no mencionó esa intención hasta la muerte de Sicknick, y en sí la bandera a media asta fue aparentemente una ocurrencia tardía en nombre de la Casa Blanca, pero tuvo mucho que decir sobre su buen amigo Adelson, quien ha sido el principal financiador del Partido Republicano durante los últimos cinco años. Como ya no puede usar Twitter, las condolencias del presidente fueron publicadas en el sitio de la Casa Blanca:

“Melania y yo lamentamos el fallecimiento de Sheldon Adelson y enviamos nuestras más sentidas condolencias a su esposa Miriam, sus hijos y nietos. Sheldon vivió el verdadero sueño americano. Su ingenio, genio y creatividad le acreditaron una inmensa riqueza, pero su carácter y generosidad filantrópica su gran nombre. Sheldon también fue un firme partidario de nuestro gran aliado, el Estado de Israel. Abogó incansablemente por la reubicación de la embajada de Estados Unidos en Jerusalén, el reconocimiento de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán, y la búsqueda de la paz entre Israel y sus vecinos. Sheldon fue fiel a su familia, su país y todos los que lo conocieron. El mundo ha perdido a un gran hombre. Él será echado de menos”.

En el elogio de Trump falta cualquier mención de lo que Adelson hizo por Estados Unidos, que es su país de nacimiento y donde hizo su fortuna con una actividad que muchos considerarían un vicio. De hecho, Adelson tenía todo que ver con el estado judío, posicionándose como el principal financiador del Partido Republicano bajo Donald Trump.

Y recibiendo a cambio como un quid pro quo la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear de Irán (JCPOA), el traslado de la Embajada de Estados Unidos en Israel a Jerusalén, el reconocimiento de la anexión israelí de los Altos del Golán sirios, y una concesión virtual de que el estado judío podría hacer lo que quisiera en relación con los palestinos, lo que incluye su expulsión de Palestina. Adelson comentó una vez que Israel no tiene que pretender ser una democracia, sino que debe ser judío, presumiblemente para ayudar a que avance el proceso de genocidio árabe.

El mecanismo de Adelson, iniciado durante el gobierno de George W. Bush, es familiar para conocer cómo opera el Lobby de Israel de manera más general. Consistió en la explotación de la incesante necesidad de dinero de campaña por parte del Partido Republicano, que Adelson proporcionó con condiciones.

Trabajó con los republicanos para descarrilar por completo el proceso de paz ciertamente falso iniciado bajo Bill Clinton, que dependía de una solución de dos estados, y en cambio le dio al estado judío mano libre para implementar su propio unilateral Proyecto del Gran Israel que se extiende desde “el río Jordán al Mediterráneo”. Como parte de esa expansión, Israel ha estado construyendo asentamientos ilegales mientras bombardea y mata a libaneses, sirios e iraníes y asesina a científicos y técnicos en toda la región.

Todas las intervenciones contra los vecinos de Israel se llevaron a cabo a pesar de que el estado judío no estaba técnicamente en guerra con nadie. Mientras tanto, Estados Unidos financió la agresión israelí y observó el espectáculo sin ninguna queja, proporcionando cobertura política según fuera necesario, al tiempo que mantuvo una importante presencia militar en el Medio Oriente para “proteger a Israel”, como Trump admitió recientemente.

En resumen, Sheldon Adelson comprometió hasta 500 millones de dólares de su vasta fortuna para comprar el control de un elemento importante de la política exterior estadounidense y subordinar los intereses estadounidenses a los de Israel.

Además de las donaciones directas a los dos partidos políticos principales, también pagó viajes del Congreso a Israel para “investigación de hechos” y financió una serie de grupos de presión pro-Israel, las llamadas organizaciones benéficas y otros proyectos judíos relacionados. Es indiscutible que ejerció un grado increíble de poder para moldear las acciones de Washington en el Medio Oriente. En su propio homenaje a su difunto esposo, Miriam Adelson, una israelí, describió cómo él “diseñó el curso de las naciones”.

Adelson participó activamente en nombre de Israel hasta la semana anterior a su muerte. Proporcionó el jet ejecutivo de lujo 737 privado de su casino para transportar a Jonathan Pollard “a casa” en Israel. Pollard ha cumplido 30 años de prisión después de ser declarado culpable de espionaje y estaba en libertad condicional, lo que restringió sus viajes. Como otro regalo más para Israel, Donald Trump levantó esa restricción y le permitió volar a Israel, donde recibió la bienvenida de un héroe.

En general, se acepta que Pollard fue el espía más dañino en la historia de Estados Unidos, habiendo robado las claves para acceder a los sistemas de recopilación de información y comunicaciones estadounidenses. Un mes después del arresto de Pollard en 1985, el director de la CIA William Casey declaró: “Los israelíes utilizaron a Pollard para obtener nuestros planes de guerra contra la URSS, todo: las coordenadas, los lugares de los disparos, las secuencias, e Israel vendió esa información a Moscú para obtener más visas de salida para los judíos soviéticos”.

Sheldon Adelson usó su riqueza y conexiones políticas para protegerse de cualquier crítica por su abiertamente expresada preferencia por Israel por sobre la tierra de su nacimiento. Hizo una famosa declaración pública sobre que le hubiera gustado haber usado el uniforme del ejército israelí en lugar del ejército de los EE.UU., donde sirvió brevemente como recluta.

También expresó su deseo de que su hijo sirviera como francotirador del ejército israelí, presumiblemente permitiéndole volarles la cabeza a los palestinos. En 2013, Adelson abogó por poner fin a las negociaciones nucleares con Irán y en su lugar detonar un arma nuclear en “el medio del desierto [iraní]”, seguido de una amenaza de aniquilar la ciudad capital, Teherán, hogar de 8,6 millones de habitantes, para obligar a Irán a entregar su programa nuclear inexistente.

Otros reconocimientos del impacto de Adelson vinieron de funcionarios de la Administración Trump. El secretario de Estado Mike Pompeo comentó cómo sus “esfuerzos para fortalecer la alianza entre Israel y Estados Unidos… el mundo, Israel y Estados Unidos son más seguros gracias a su trabajo”. Sí, claro Mike.

Entonces, el mundo es definitivamente un lugar mejor debido al paso de Sheldon Adelson. ¿O es eso? Su esposa israelí Miriam posee más del 40% de Las Vegas Sands Corp Casinos Inc., cuyo valor se estima en más de 17 mil millones de dólares. Ella ha propuesto que un nuevo capítulo sea incluído en la Biblia judía, el Libro de Trump, y se ha comprometido a continuar con el trabajo de su esposo.

Trump le había otorgado anteriormente el premio más alto que un presidente puede otorgar, la Medalla Presidencial de la Libertad. La libertad, por supuesto, no se aplica a los palestinos. Y si a uno le preocupa que los demócratas no cooperen, ellos también tienen su propio donante principal similar a Adelson. Es un productor de cine israelí llamado Haim Saban, quien, haciéndose eco de una declaración similar de Adelson, dijo que él es un tipo de un solo asunto y ese asunto es Israel.

 

lunes, 25 de enero de 2021

¡LA TURBA NO GANÓ!

por The Saker, en The Vineyard of The Saker. Traducción de Comunidad Saker Latinoamérica


(este análisis fue escrito para The Unz Review)


¡La turba no ganó! Así celebró la supuestamente conservadora FoxNews la supuesta derrota de una supuesta turba. Ve por ti mismo:


FoxNews finalmente mostró su verdadera cara durante el robo de las elecciones cuando declaró que Trump había perdido las elecciones mucho antes de que se materializara cualquier evidencia en apoyo de esta tesis. Ahora está muy claro que, con algunas excepciones (en particular Tucker Carlson), FoxNews está muy en la misma línea que CNN y el resto de ellos. Entonces, ¿qué acaba de pasar y qué está pasando ahora?

A los estadounidenses se les ha lavado el cerebro para que llamen “socialistas” o incluso “marxistas” a las cosas que no les gustan o que no comprenden. La triste realidad es que la mayoría de los estadounidenses creen sinceramente que Alexandria Ocasio-Cortez o Bernie Sanders son “socialistas”, y cuando ven películas modernas ridículamente llenas de “minorías” y fanáticos de la fluidez de género, este es un caso de “marxismo cultural” (¡un término totalmente sin sentido, por cierto!). Todo esto es una absoluta tontería, ni el marxismo ni el socialismo tienen nada que ver con BLM, Antifa, Nancy Pelosi o Chuck Schumer (de hecho, ¡el marxismo le da mucha importancia a la ley y el orden reales!). No puedo tomarme el tiempo y el espacio aquí para discutir el marxismo, pero creo que hay una herramienta analítica que podemos tomar prestada del pensamiento marxista para tratar de dar sentido a lo que acaba de suceder en los Estados Unidos. Comencemos por hacer una pregunta simple:

Si “la turba” no ganó, ¿quién ganó?


Ciertamente no el concepto abstracto de “ley y orden”. Por un lado, ahora está muy claro que algunos policías dejaron deliberadamente que un subconjunto (bastante pequeño) de manifestantes no solo cruzara las líneas policiales, sino incluso ingresara dentro del propio edificio del Capitolio. Eso no es exactamente ley y orden, ¿verdad? Además, ahora también está claro que Ashli ​​Babbitt recibió un disparo muy deliberado de un policía (aparentemente negro) que luego las autoridades ocultaron rápidamente de la vista. Tampoco exactamente la ley y el orden.

El concepto abstracto de “democracia” tampoco ganó nada ese día. Se registró a muchos manifestantes diciendo que el edificio del Capitolio pertenecía al pueblo, no a las personas que trabajaban en él en nombre del pueblo. Ellos están en lo correcto. Pero incluso si aceptamos la noción de que quienes entraron al edificio estaban invadiendo, la represión masiva contra la libertad de expresión que siguió inmediatamente a los eventos en el Capitolio es una clara señal de que la “democracia” no ganó ese día. Más sobre eso más tarde.

Entonces, ¿quién ganó?

Bueno, mire quién está celebrando y quién ahora exige que se tomen medidas punitivas e incluso represivas contra los partidarios de Trump:

  • Los demócratas
  • El legado unido de la siomedia corporativa
  • Las agencias de sopa de letras y sus principales funcionarios
  • La mayoría de los líderes republicanos
  • El lobby de la guerra (incluidos muchos ex guerreros de la Guerra Fría)
  • Grandes cantidades de dinero (corporaciones de la industria militar -MIC-, petróleo, farmacéutica, cárceles y prisiones, etc.)
  • El lobby de Israel (especialmente la Liga Anti Difamación -ADL- ver aquí y aquí)
  • El lobby que odia a Rusia
  • Antifa/BLM/etc.
  • Los muchos fenómenos de la naturaleza que lideran varias “minorías”
  • Megacorporaciones de Big Tech a la Google y Amazon


La lista es más larga, por supuesto, e incluye prácticamente a todas las personas afectadas por el ahora famoso Síndrome de Trastorno de Trump (TDS).

Nuestra lista parece un cóctel de actores muy diferentes, pero ¿es ese realmente el caso?

Sostengo que si miramos de cerca esta lista de posibles “ganadores”, podemos ver rápidamente que estamos tratando con una única categoría social/grupo cuya “diversidad” es sólo aparente. Esto es lo que todos estos grupos tienen en común:

  1. Ellos son numéricamente pequeños, definitivamente una minoría.
  2. Ellos son muy ricos.
  3. Ellos están muy cerca de los verdaderos centros de poder.
  4. Ellos comparten la misma ideología narcisista (neocon) de auto-adoración.
  5. Ellos están impulsados ​​por la misma ideología de venganza basada en el odio.
  6. A ellos no les importa la gente de EE.UU.
  7. Ellos quieren desmantelar el orden constitucional de Estados Unidos.


Sobre la base de estas características comunes, creo que podemos hablar de una clase social unida por una ideología común.

Ahora, por supuesto, en la oligarquía plutocrática (que Estados Unidos en realidad es), la noción de “clase” ha sido declarada herética y ha sido reemplazada por políticas de identidad -la mejor manera para que una clase dominante a) se esconda detrás una falsa ilusión de pluralismo y b) dividir al pueblo y gobernarlo.

Ya he escrito sobre lo que considero una versión estadounidense de la Nomenklatura soviética, una clase dominante especial que era oficial en el sistema soviético (comparativamente mucho más honesto), pero que siempre está oculta a la vista por parte de los gobernantes de los Estados Unidos.

La palabra real que usamos no es tan importante: nomenklatura, clase, casta, establecimiento, poderes fácticos, estado profundo, etc. -todos ellos se aproximan a la realidad de una pequeña banda de autodeclaradas “élites” (a diferencia de los “deplorables”) gobernando con total impunidad y sin frenos y contrapesos que mitiguen su dictadura de facto. Algunas personas bien intencionadas comenzaron a hablar sobre el “1%”, lo cual no está mal, incluso si la cifra real es incluso menor que solo el uno por ciento. Otros usaron “Wall Street” (como en el movimiento “ocupar WS”), de nuevo, no es un mal intento de describir el problema. Cualesquiera que sean los términos que elija, lo cierto es que esta entidad tiene lo que Marx llamaría una “conciencia de clase” que produce una única “ideología de clase” caracterizada por un sentido extremadamente fuerte de “nosotros contra ellos“.

Por cierto, aunque no estoy de acuerdo con la noción de que la Nomenklatura de Estados Unidos sea ​​marxista o socialista de alguna manera, estoy muy de acuerdo en que estas “élites” están mostrando un celo ideológico muy similar al que típicamente exhiben los trotskistas o los nazis, especialmente cuando se enfrentan a los “deplorables” o, como dice FoxNews, la “turba” (la palabra polaca “bydło” -ganado- traduce con mucha precisión este desprecio por las masas).

De hecho, nos ven a todos como su “enemigo de clase”. Y son bastante certeros, por cierto.

Su ideología es mesiánica, racista, violenta y llena de odio, mientras que los miembros de esta Nomenklatura estadounidense se ven a sí mismos como la flor y nata, el “pueblo elegido”, cuyo “destino” es gobernar sobre la “turba” “oscura y primitiva”.

Este desprecio por la “turba” es algo que los autodenominados “liberales” siempre tratan de ocultar, pero que siempre sale a la luz, ya sea en Rusia de 1917 o en Estados Unidos de 2021. Por cierto, hay una lógica extraña en esto. Dice algo como esto: “somos claramente superiores a la plebe, pero estos plebeyos parecen rechazar esa noción, estos plebeyos son, por tanto, una ‘turba oscura’ que necesita absolutamente ser estrictamente gobernada por nosotros”. El supuesto subyacente es que los plebeyos son peligrosos, siempre pueden amotinarse y “amenazarnos”. De ahí la necesidad de un estado policial. QED (Quod Erat Demonstrandum. Nota del Traductor).


Todos recordamos cómo la pandilla de Clinton estaba súper segura de que Hillary derrotaría fácilmente a Trump. Y solo para asegurarse de que los “plebeyos” estadounidenses no hagan nada estúpido, el legado siomedia corporativo de los Estados Unidos se involucró en probablemente la operación de propaganda más histérica de ataque a los candidatos en la historia, solo para descubrir que los “deplorables” no votaron como a ellos se les dijo que votaran, sino por “Trump, el nuevo Hitler”.

¡Qué afrenta verdaderamente imperdonable de estos siervos contra los amos que Dios, o Destino Manifiesto, puso por encima de ellos!

Y al igual que sus colegas pseudoliberales del pasado, los liberales estadounidenses decidieron que este voto fue una bofetada en la cara lo cual, por supuesto, es bastante correcto (todavía creo que la mayoría de los votos por Trump no fueron votos por Trump, sino votos contra Hillary; fue, por así decirlo, un gigantesco “¡vete a la mierda!” de los siervos rebeldes contra sus amos). Y la conciencia de clase le dijo a la Nomenklatura de EE.UU. que se trataba de un pogromo contra los amos, una “Jacquerie” estadounidense, si tú quieres. Esta “revuelta de los siervos” tuvo que ser sofocada, inmediatamente, y así fue: Trump cedió ante los neoconservadores en menos de un mes (cuando traicionó al general Flynn) y desde entonces la Nomenklatura de Estados Unidos ha estado usando a Trump como un presidente desechable quién haría todas las locas tonterías imaginables para complacer a Israel, y quién luego sería desechado. ¡Y sin embargo, ahora está bastante claro que los “deplorables” estadounidenses votaron nuevamente por el candidato “equivocado”! De ahí la necesidad de un “robo de elecciones” (muy mal disimulado) seguido de una “prueba de lealtad” (es mejor ponerse del lado de nosotros, o si no…) que finalmente resultó en la situación que tenemos hoy.

¿Cuál es esa situación exactamente?

En pocas palabras, esta vez la Nomenklatura de los Estados Unidos realmente ha alcanzado el poder total. No solo controlan las tres ramas oficiales del gobierno, ahora también controlan completamente la cuarta, el “espacio de los medios”, cortesía de los gigantes tecnológicos de EE.UU. que ahora están silenciando abiertamente a cualquiera que no esté de acuerdo con la Sola y Única Verdad Oficial Representada por Los Medios de Propaganda. Esta es la primera vez en la historia reciente de Estados Unidos que una pequeña camarilla de “conocedores profundos” ha logrado un control tan total de todos los instrumentos reales del poder. La mala noticia es que saben que son una pequeña minoría y se dan cuenta de que necesitan actuar rápido para asegurar su control del poder. Pero para eso necesitaban un pretexto.

No es de sorprender que después de llevar a cabo con éxito la operación de bandera falsa del 11 de septiembre, la Nomenklatura de los Estados Unidos no tuvo ningún problema en realizar con éxito la bandera falsa del “Capitolio”.

Piénselo: la protesta legalmente organizada y programada de los partidarios de Trump se anunció al menos una semana antes de que tuviera lugar. ¿Qué tan difícil fue para los encargados de la seguridad asegurarse de que los manifestantes se quedaran en un lugar específico? Como mínimo, los responsables de la seguridad podrían haber hecho lo que finalmente hizo Lukashenko en Minsk: colocar fuerzas militares y policiales alrededor de todos los edificios y monumentos simbólicos importantes y decir “eres bienvenido a protestar, pero ni siquiera pienses en intentar apoderarte de cualquier propiedad del gobierno” (ese enfoque funcionó mucho mejor que golpear a los manifestantes, lo que Lukashenko había intentado inicialmente). Sin embargo, lo que vimos fue exactamente lo contrario: en DC los policías invitaron a los manifestantes a cruzar las líneas policiales. No solo eso, sino que incluso los manifestantes que entraron al Capitolio, aparentemente, no fueron lo suficientemente violentos, así que tenía que ser uno de los policías el que disparara a una mujer desarmada y claramente no peligrosa, proporcionando así la “víctima sacrificial” necesaria para justificar la histeria sobre la “violencia” y el “estado de derecho”.

Y lo peor es que funcionó, incluso Trump terminó condenando la “violencia” y denunciando a quienes, según Trump, no representaban al pueblo.

La dura verdad es mucho más simple: ¡los manifestantes de “basta de robo” no cometieron ninguna violencia real! Sí, rompieron algunos muebles, tuvieron algunas peleas con la policía (que inicialmente invitaban a la gente a entrar, solo para luego volverse violentamente contra ellos con porras, spray de pimienta y granadas de flash y aturdimiento). Algunos informes dicen que un policía fue alcanzado por un extintor. Si es cierto, ese sería un caso de asalto con un arma mortal (según la ley de los EE.UU., cualquier objeto que pueda usarse para matar puede considerarse un arma mortal cuando se usa para ese propósito). Pero teniendo en cuenta la histeria incesante sobre las armas, la NRA (Asociación Nacional del Rifle. Nota del Traductor) y las “milicias armadas”, claramente no se trataba de un asesinato planeado. Finalmente, algunas personas murieron, aparentemente por causas naturales, posiblemente agravadas por las personas que se pisoteaban unas a otras. En otras palabras, los partidarios de Trump no mataron a nadie deliberadamente, como mucho se les puede acusar de crear las circunstancias que resultaron en homicidio. Eso no fue un asesinato. Ni siquiera cerca. ¿Quieres ver cómo es un asesinato planeado? Solo mira las imágenes del asesinato de Ashli ​​Babbitt por algún tipo de funcionario armado. Ese es un asesinato real y fue cometido por un funcionario armado. Entonces, ¿qué lado es más culpable de violar las leyes y regulaciones?

Además, ningún valor moral puede respetarse a menos que se aplique universal e igualmente. Lo cual, considerando que el estado profundo de EE.UU. se ha involucrado en un año completo de violencia masiva desenfrenada contra cientos de ciudadanos estadounidenses inocentes, hace que sea increíblemente hipócrita que los liberales de EE.UU. denuncien a “la turba” ahora. Francamente, a mi modo de ver, todos los liberales estadounidenses deberían ahora “arrodillarse” ante los manifestantes pro-Trump y declarar que este fue un evento “mayormente pacífico” que, objetivamente hablando, lo fue.

No sucederá. Lo sé.

Lo que sucederá a continuación será una brutal represión de la libertad de expresión en todas sus formas. De hecho, y solo para usar una noción marxista, lo que sigue es la lucha de clases.

Todos hemos visto a Pelosi y al resto de ellos exigiendo que Trump sea destituido por Pence y el gabinete (25 Enmienda), o desatarán otro juicio político. Primero, si es acusado, Trump no podrá postularse en 2024 (lo que los liberales se dan cuenta plenamente que es un gran riesgo para ellos). Pero aún más importante, es humillarlo, hacerle pagar, demostrarle de una vez por todas “¡quién es el jefe!” Estas personas prosperan con la venganza y la victoria nunca es suficiente para apaciguarlos, simplemente odian a cualquiera que se atreva a oponerse a ellos y quieren hacer un ejemplo de todos y cada uno de los siervos que se atreven a desobedecerlos. Por eso siempre envían “mensajes”, por muy incipientes que sean: quieren intimidar a todos los deplorables del planeta para que se sometan totalmente.

Pero no se detendrán solo con Trump. ¡Oh no! También perseguirán a todos aquellos siervos que se atrevieron a desafiar esta Nomenklatura y que se opusieron al repudio total de la Constitución de los Estados Unidos. Por ejemplo, en un movimiento verdaderamente orwelliano, el Colegio de Abogados de Nueva York ahora quiere inhabilitar a Giuliani por actuar como abogado de Trump (no es una broma, marque aquí). Lo cual, considerando que Trump ya perdió a varios abogados por tales tácticas, no debería sorprender a nadie: aparentemente, en el “nuevo 2021 Funeral-USA”, algunos tienen más derecho a representación legal que otros.

Por cierto, no espere que la ACLU proteste: la igualdad de protección ante la ley no es un tema de interés para ellos.

Aquí hay algunas capturas de pantalla de su sitio web, así que compruébelo usted mismo.


Claramente, la prioridad para la gente de la ACLU es destruir a Trump y a cualquiera que se atreva a tomar su defensa.

Por un lado, esto es verdaderamente un desastre absoluto, porque cuando la Nomenklatura, gobernante de Estados Unidos, accede a abandonar cualquier pretensión pasada de objetividad, o incluso de decencia, las cosas definitivamente se pondrán feas. Por otro lado, sin embargo, esta inmensa “salida” de la Nomenklatura estadounidense es, por supuesto, insostenible (basta con mirar la historia, cada vez que esta gente pensaba que habían aplastado a la “plebe”, esta última terminaba levantándose y señalándole la puerta a sus supuestos “amos”; esto también sucederá aquí).

Por último, pero no menos importante, tengamos en mente otra cosa crucial: incluso si odias absolutamente a Trump, deberías darte cuenta de que no es solo “el voto” lo que fue robado, sino todo el orden constitucional de Estados Unidos. Si bien a menudo nos enfocamos en la SCOTUS (la Corte Suprema. Nota del Traductor), no debemos dejar de recordar los muchos tribunales inferiores que mostraron una ausencia total de coraje o dignidad y que cedieron a las histéricas demandas de la Nomenklatura de Estados Unidos. Es imposible tener un país bajo el estado de derecho cuando los tribunales eluden su obligación de respetar dicho estado de derecho y, en cambio, anteponen la conveniencia política a la letra y el espíritu de la ley.

Además, cuando conceptos como “legal” e “ilegal” pierden cualquier significado objetivo, ¿cómo puede *cualquier* acción ser considerada ilegal o punible?

Aquí está, solo como ejemplo, el juramento del cargo tomado por todos los jueces de la Corte Suprema: (énfasis agregado)

“Yo, [NOMBRE], juro (o afirmo) solemnemente que administraré justicia sin consideración a las personas, y que concederé los mismos derechos a los pobres y a los ricos , y que cumpliré y llevaré a cabo fiel e imparcialmente todas las obligaciones que me corresponden como [TÍTULO] según la Constitución y las leyes de los Estados Unidos. Entonces ayúdame Dios”.

Y esto es lo que jura cada miembro de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos: (énfasis agregado)

“Yo, (indique el nombre del alistado), juro (o afirmo) solemnemente que apoyaré y defenderé la Constitución de los Estados Unidos contra todos los enemigos, nacionales y extranjeros; que mantendré verdadera fe y lealtad a los mismos; y que obedeceré las órdenes del Presidente de los Estados Unidos y las órdenes de los oficiales que me asignen, de acuerdo con los reglamentos y el Código Uniforme de Justicia Militar. (Entonces ayúdame Dios)”.

No hace falta ser un genio para darse cuenta de que SCOTUS está ahora en manos de una pequeña camarilla de personas que claramente son “enemigos internos” de la Constitución de los Estados Unidos.

Finalmente, esto es lo que dice el Preámbulo de la Declaración de Independencia: (énfasis agregado)

“Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas, que todos los hombres son creados iguales, que están dotados por su Creador de ciertos Derechos inalienables, que entre estos están la Vida, la Libertad y la búsqueda de la Felicidad. Que para asegurar estos derechos, los gobiernos se instituyen entre los hombres, derivando sus poderes justos del consentimiento de los gobernados, que siempre que cualquier forma de gobierno se vuelva destructiva de estos fines, es derecho del pueblo alterarla o abolirla, y para instituir un nuevo Gobierno, asentando sus fundamentos en tales principios y organizando sus poderes de tal forma que les parezca más probable que haga efectivas su Seguridad y Felicidad. La prudencia, de hecho, dictará que los gobiernos establecidos desde hace mucho tiempo no deben cambiarse por causas leves y pasajeras; y en consecuencia toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a sufrir, mientras los males son soportables, que a enderezarse aboliendo las formas a las que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, que persigue invariablemente el mismo Objeto, muestra un plan para reducirla al Despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, deshacerse de tal Gobierno y proporcionar nuevos Custodios para su seguridad futura…”.

No creo que haya necesidad de seguir golpeando a este caballo muerto y simplemente lo resumiré así:

El régimen que pronto reemplazará a la Administración Trump es un gobierno de ocupación ilegal, con fuertes lazos con intereses extranjeros (¡y no me refiero a China o Rusia aquí!), a los que todos los que sirvieron en el ejército de los EE.UU. han jurado oponerse; este es precisamente el tipo de régimen de ocupación que los Padres Fundadores previeron en su Declaración de Independencia. Además, el estado de derecho se ha derrumbado claramente, al menos a nivel federal, esto debería dar a los estados más libertad de movimiento para resistir los decretos de este nuevo régimen (al menos aquellos estados que todavía estén dispuestos y sean capaces de resistir, yo pienso en Texas y Florida aquí). Los líderes de esta Nomenklatura estadounidense comprenden esto, al menos en cierto nivel, y no debemos esperar de ellos ninguna decencia; tampoco debemos esperar misericordia. La venganza es lo que alimenta a esta ideología y gente llena de odio que detesta y teme al resto de la humanidad porque nadie está dispuesto a adorarlos como a nuestros “señores y amos”. Pero este es también el principio de su fin.

Conclusión: ¡ahora todos somos palestinos!


Es cierto que ninguna “turba” ganó en el Capitolio, a menos que nos refiramos al Congreso (deshonrado, odiado e inútil) como “la turba”. Y, por supuesto, tampoco “el pueblo” ni los manifestantes. El único ganador real en toda esta operación fue el estado profundo de EE.UU. y la Nomenklatura de EE.UU. pero no ganaron ninguna guerra, solo la batalla inicial de una guerra que será mucho más larga de lo que imaginan en su ignorancia.

Lo he dicho muchas veces, Trump realmente destruyó a Estados Unidos externamente, en términos de política mundial. Los demócratas han hecho lo mismo, solo que internamente. Por ejemplo, Trump es quien más arrogantemente ignoró el estado de derecho en los asuntos internacionales, pero fueron los demócratas quienes destruyeron el estado de derecho dentro de Estados Unidos. Fue Trump quien, con sus payasadas y amenazas narcisistas urbi et orbi, destruyó cualquier credibilidad que le quedaba a Estados Unidos como país (o incluso al Imperio anglosionista en su conjunto), pero fueron los demócratas quienes realmente decidieron sabotear el propio sistema político que les permitió tomar el poder en primer lugar.

Lo que sigue es el gobierno ilegal de un régimen ilegítimo que llegó al poder por la violencia (BLM, Antifa, bandera falsa del Capitolio). Esta será una gerontocracia al estilo soviético con testaferros seniles que pretenden estar en el poder (piense en Biden vs. Chernenko aquí). Mirando los viejos nombres de la era Obama que circulan ahora para futuros puestos en el Gabinete, podemos apostar a dos cosas: los nuevos gobernantes serán tan malvados como extremadamente incompetentes, principalmente debido a su crasa falta de educación (¡incluso parece que Nuland y Psaki están de vuelta!). El gobierno de Biden será similar al gobierno de Kerensky en la Rusia “democrática”: caos, violencia, montones de discursos y un caos social y económico total. La siguiente pregunta crucial, e incluso aterradora, ahora es: ¿qué reemplazará a esta versión estadounidense de un régimen de Kerensky?

Es demasiado pronto para responder a esta pregunta, pero al menos deberíamos empezar a pensar en ello, no sea que nos pillen completamente desprevenidos.

Pero hasta entonces, el “terrorismo doméstico”, una vez más, se convertirá en el hombre de la bolsa que se nos dirá que temamos. Y, como saben todos los niños y niñas buenos, la mejor manera de lidiar con una amenaza de “terrorismo doméstico” tan horrible es desmantelar la Primera y Segunda Enmienda de la Constitución. Tener corruptos tribunales canguro en todos los niveles, desde el nivel de reclamos menores hasta el Tribunal Supremo, será de gran ayuda en este esfuerzo. Por supuesto, habrá resistencia de los deplorables que aún aman a su país y su Constitución.

Pero no importa cuánto tiempo tome (podrían ser décadas) y cuán violenta se vuelva esta confrontación (¡y lo será, aunque solo sea porque el régimen necesita vitalmente más banderas falsas para sobrevivir!), lo que sucederá con este régimen de ocupación es lo que le sucedió a todos a lo largo de la historia (¿será esa la razón por la que ya no se enseña historia?).

Como escribió el poeta y bardo ruso, Vladimir Vissotski, “es imposible pisotear las almas con botas” (сапогами не вытоптать душу). Ahora todos somos palestinos. ¡Y nosotros, como ellos, ganaremos!


The Saker





 

 

¿ES EL FUTURO DE EE.UU. UNA GUERRA CIVIL? ¿SE CONVERTIRÁ EN UNA GUERRA MUNDIAL?

por Paul Craig Roberts. Traducción de Leonardo Del Grosso. En Instituto para la Economía Política y Striptease del Poder

He traducido repetidas veces a Paul Craig Roberts. Es un crítico feroz contra el anglosionismo. Lo hace desde el ángulo de un liberal consecuente (si es que eso es posible tratándose de esa ideología individualista) y desde el ángulo de un patriota estadounidense nacionalista no imperialista, todo lo cual significó, en las dos últimas décadas por los menos, denunciar constantemente las acciones y el diabólico modus operandi de mentiras y violencias del imperialismo estadounidense y del estado profundo, el poder detrás de las máscaras.

En lo que disiento es en que P.C.R., siendo tan acremente crítico, sin embargo realiza su crítica desde la perspectiva conservadora, anti-leninista. No es que P.C.R. no comprenda bien la importancia de la ofensiva (¿quién puede negar que la doctrina marxista-leninista se caracteriza por ser una ofensiva espada cortante contra la burguesía y el imperialismo?), pero no está de acuerdo en que los pobres, el pueblo desposeído, los trabajadores, o como se los quiera llamar, construyan un partido revolucionario para dar vuelta, literalmente, las reglas de funcionamiento de una sociedad capitalista, haciendo una revolución socialista. En este sentido, P.C.R. es agresivo contra la establishment yanki pero curiosamente no ofrece una estrategia política acorde al odio que demuestra contra los sujetos oligárquicos y plutocráticos que son quienes ejercen el poder y son, por otra parte y significativamente, producto natural del metabolismo de las relaciones de producción capitalistas, esas que P.C.R., con decisión defiende. En vez de luchar por la soberanía de la clase de los pobres, anda buscando un caudillo de los ricos que encabece al pueblo para un programa reformista, de capitalismo antioligárquico (si es que tal alquimia es posible). Y es allí donde entiendo que P.C.R. hace agua, desde mi punto de vista, aunque no por ello no supongo que la Historia bien puede generar ese caudillo (Trump es el que tiene más probabilidades de serlo hoy).

Y sin la existencia de un poder revolucionario, expresión de una doctrina genuinamente antiimperialista, los pueblos cambiarán de tiranos sin derrocar la tiranía.

Pero leamos a Roberts:

¿Es el futuro de EE.UU. una guerra civil? ¿Se convertirá en una guerra mundial?

Paul Craig Roberts

Como persona que creció en la gloriosa posguerra de la Segunda Gla evidencia real ya no cuentauerra Mundial, nunca se me ocurrió que en mis últimos años estaría pensando si Estados Unidos terminaría en una guerra civil o en un estado policial. Después de las elecciones presidenciales robadas, parece 50-50 tirando una moneda.



Existe abundante evidencia de un estado policial. Una característica de un estado policial son las explicaciones controladas y la supresión del disenso. Nosotros ciertamente tenemos eso en abundancia.

A los expertos no se les permiten foros en los que desafiar la posición oficial sobre Covid. 

Los maestros son suspendidos por ofender al usar pronombres de género.

Estrellas de la música son descartadas por sus estudios de grabación por asistir al mitin de Trump. Padres denunciados por sus propios hijos son despedidos de sus trabajos por asistir al mitin de Trump https://www.rt.com/usa/512048-capitol-riot-employees-fired/ . Antifa es libre de alborotar, saquear, intimidar y molestar, pero los partidarios de Trump son insurrectos.

Los blancos son racistas que usan palabras y conceptos llenos de odio, pero los que demonizan a los blancos están corrigiendo errores.

La supresión del disenso y el comportamiento controlador son características del estado policial. Para algunos podría ser menos claro por qué dictar el uso permisible del lenguaje es control del estado policial. Piensa en ello de esta manera. Si se puede controlar el uso de los pronombres, también se puede controlar el uso de todas las demás palabras. Como los conceptos involucran palabras, ellos también se pueden controlar. De esta manera, pensamientos y expresiones inconvenientes junto con descripciones precisas encuentran su camino hacia el Agujero de la Memoria (en la novela distópica “1984”, de George Orwell, el agujero de la memoria es un dispositivo para tirar y quemar los elementos materiales que tienen significados inconvenientes según la doctrina totalitaria del partido que domina y controla toda la sociedad y que escribe constantemente un relato artificial, independiente de los hechos que suceden objetivamente, constituyendo la Historia Oficial una ficción propagandística, único relato histórico permitido de ser leído. Nota del Traductor).

Con la Primera Enmienda (enmienda a la Constitución de los Estados Unidos. Dice así:  “El Congreso no promulgará ninguna ley con respecto al establecimiento de una religión o que prohíba el libre ejercicio de la misma; o restringir la libertad de expresión o de prensa; o el derecho del pueblo a reunirse pacíficamente y a solicitar al Gobierno la reparación de agravios”. Nota del Traductor) desaparecida, o restringida a la demonización de personas objetivo, como "los Deplorables de Trump", "supremacistas blancos", "racistas del sur", la Segunda Enmienda (enmienda a la Constitución de los Estados Unidos. Dice así: “Siendo necesaria una milicia bien regulada para la seguridad de un Estado libre, no se infrigirá el derecho del pueblo a poseer y portar armas”) no puede tener mucha vida. Como las armas están asociadas con los estados rojos, es decir, con los partidarios de Trump, prohibir las armas es una forma de criminalizar a la mitad roja de la población estadounidense que el establishment considera "deplorable". Aquellos que defiendan su derecho constitucional serán encarcelados y se convertirán en mano de obra barata para las corporaciones globales de Estados Unidos.

¿Podría todo esto conducir a una guerra civil o los estadounidenses están demasiado derrotados para resistir eficazmente? Eso no lo sabremos hasta que lo pongan a prueba.

¿Hay claras líneas del frente? Políticas de Identidad han dividido a la gente en todo el país. Los estados rojos son solo mayoritarios rojos. Es tentador ver las fronteras como el centro rojo (base de Trump) contra las costas azules (base demócrata) del noreste y el oeste, pero eso es engañoso. Georgia es un estado rojo con un gobernador y una legislatura rojos, pero había suficientes demócratas en el poder a nivel local para robar las elecciones presidenciales y de senadores de Estados Unidos.

Otro problema para los rojos es que las grandes ciudades -los centros de distribución- como Atlanta, Detroit, Chicago, Nueva York, Filadelfia, Seattle, Portland, San Francisco, Los Ángeles, están en manos azules al igual que los puertos y los aeropuertos internacionales. Efectivamente, esto corta a los rojos de los recursos externos.

¿Qué haría el ejército estadounidense? Claramente, el Estado Mayor Conjunto y el complejo militar/de seguridad son establishment y no trumpeters anti-establishment. Con los propios soldados constituyendo ahora una mezcla racial y de género, los soldados estarían tan divididos como el país. Aquellos que no están con el Establecimiento carecerían de apoyo de nivel superior.

¿Dónde están la juventud y los adultos más jóvenes? Están en ambos campamentos dependiendo de su educación. A muchos de los blancos que fueron a la universidad les han lavado el cerebro contra ellos mismos y consideran a los estadounidenses blancos como "racistas sistémicos" o "supremacistas blancos" y se sienten culpables. Aquellos que no fueron a la universidad en su mayor parte han experimentado en su contra el favoritismo dado a las personas de color y tienen resentimiento.

¿Y las armas? ¿Cómo pueden perder los rojos cuando las armas son un artículo del hogar y los azules nunca se ensuciarían por poseer una? La respuesta es que, a diferencia de la Guerra de Agresión del Norte en la década de 1860, hoy las armas en manos de los militares son devastadoras en comparación con las que están en manos del público. A diferencia del pasado, es imposible que una milicia ciudadana se oponga a las armas y chalecos antibalas que tiene el Ejército. Entonces, a menos que las fuerzas armadas se dividan, los rojos están en desventaja. Nunca crea que el Establecimiento no liberaría agentes químicos y biológicos contra las fuerzas rojas. O para el caso armas nucleares.

¿Y las comunicaciones? Sabemos a ciencia cierta que los monopolios tecnológicos están alineados con el Establishment contra la gente. Tanto es así que el presidente Trump, en el proceso de preparación para el enjuiciamiento, no pudo comunicarse con sus partidarios tanto en las redes sociales como en el correo electrónico.

El Establishment estadounidense le está haciendo al presidente Trump exactamente lo que le hizo al presidente ucraniano Yanukovych en la "Revolución Maidan" orquestada por Washington, llamada "la Revolución de la Dignidad" por los mentirosos en Wikipedia, y precisamente lo que le hizo a Chávez, Maduro, y le gustaría hacer con Putin.

Supongamos que ocurre una guerra civil estadounidense. ¿Cómo es probable que se desarrolle? Antes de investigar esto, primero considere cómo el Establecimiento podría prevenirlo llevando a los estados rojos en su defensa. Los partidarios de Trump son los únicos patriotas de la población estadounidense. Suelen llevar la bandera en la manga. En contraste, los habitantes del estado azul definen el partiotismo como reconocer los males de Estados Unidos y tomar represalias sobre los racistas/imperialistas blancos que cometieron los males. En los estados azules, los disturbios contra el "sistema racista" dan como resultado la eliminación de fondos para la policía. Si las milicias de Antifa y Black Lives Matter se lanzaran contra la región de Biden, los patriotas estatales rojos podrían ver "su país" bajo ataque. Es posible que los "Proud Boys" (“muchachos orgullosos”) salgan en defensa de Biden, no porque crean en Biden sino porque Estados Unidos está bajo ataque y él es "nuestro presidente". Alternativamente, un ataque de Antifa al régimen de Biden podría retratarse como un ataque antipatriótico contra Estados Unidos y usarse para desalentar la oposición del estado rojo al estado policial, al igual que la "Insurrección" ha dado lugar a que muchos partidarios de Trump declaren su oposición a la violencia. En otras palabras, es muy posible que el patriotismo de los “deplorables de Trump” divida a la oposición del estado rojo y conduzca a la derrota.

Suponiendo que el Establishment sea demasiado arrogante y seguro de sí mismo o demasiado estúpido para pensar en esta estratagema, ¿cómo se desarrollaría una guerra civil? El establishment haría todo lo posible por desacreditar el caso de los "rebeldes". Los verdaderos rebeldes, por supuesto, serían el Establishment que ha derrocado el orden constitucional, pero ningún medio de comunicación lo señalaría. Controlando los medios de comunicación, el Establishment, conociendo el patriotismo de sus oponentes, retrataría a los “rebeldes” como agentes extranjeros que buscan derrocar la democracia estadounidense.

La "amenaza extranjera" siempre capta la atención del patriota. Lo vemos ahora mismo con los partidarios de Trump cayendo en la desinformación de que Suiza e Italia están detrás de las elecciones robadas. Anteriormente, eran los servidores de Dominion en Alemania y Serbia los que lo hacían.

¿A quién atribuirá el Establishment la culpa de "la guerra contra Estados Unidos"? Hay tres candidatos: Irán, China y Rusia. ¿Cuál elegirá el Establecimiento?

Dar crédito a Irán transmite demasiado poder sobre Estados Unidos a un país relativamente pequeño. Culpar a Irán de nuestra guerra civil sería menospreciante.

Culpar a China no funcionará, porque Trump culpó a China de socavar económicamente a Estados Unidos y los partidarios de Trump son generalmente anti-China. Así que acusar a la oposición roja de ser agentes de China no funcionaría.

La culpa será de Rusia


Este es lo fácil. Rusia ha sido el sombrero negro desde el discurso del Telón de Acero de Churchill en 1946. Los estadounidenses están acostumbrados a este enemigo. La Guerra Fría reinó desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta el Colapso soviético en 1991. Muchos, incluidos generales estadounidenses retirados, sostienen que el colapso soviético fue una farsa para despistarnos en la conquista.

Cuando el Establishment decidió incriminar al presidente Trump, el Establishment eligió a Rusia como cómplice de Trump contra la democracia estadounidense. Russiagate, orquestado por la CIA y el FBI, aseguró durante tres años que Trump fuera acusado en los medios occidentales de estar confabulado con Rusia. A pesar de la falta de evidencia, un gran porcentaje de la población estadounidense y mundial estaba convencida de que Putin había puesto a Trump en el cargo manipulando de alguna manera el voto.

El lavado de cerebro fue tan exitoso que tres años de sanciones de Trump contra Rusia no pudieron hacer que los pueblos occidentales volvieran a la realidad objetiva.

Con Rusia como el histórico y orquestado enemigo, cualquier cosa que suceda en los Estados Unidos que pueda ser culpado en otro lugar, será culpa de Rusia. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, el ex embajador de Estados Unidos en Rusia, Michael McFaul, y el ex asesor adjunto de Seguridad Nacional, Ben Rhodes, ya han asociado la “insurrección de Trump” con Rusia. https://www.rt.com/russia/512071-capitol-violence-consequences-fear/ 

Supongamos que una guerra civil estadounidense se vuelve intensa. Supongamos que la propaganda del Establishment contra Rusia se convierte en la creencia reinante como casi siempre se vuelve la propaganda, ¿cómo puede el Establishment no acabar con la amenaza de insurrección mediante el ataque al país responsable? El Establishment quedaría atrapado en su propia propaganda. Las emociones huirían. Rusia escucharía amenazas que habría que tomar en serio.

Puede apostar a que el gobierno neoconservador de Biden incitará esto.   Excepcionalismo estadounidense. Hegemonía estadounidense. La quinta columna de Rusia, los integracionistas atlantistas, que desean absorberse en el degenerado y fallido mundo occidental, se harán eco de las acusaciones contra Rusia. Esto convertiría la situación en un incidente internacional grave, con Rusia como el villano amenazado.

¿Qué haría el Kremlin? ¿Aceptarían los líderes de Rusia otra humillación y una falsa acusación? ¿O la ira del pueblo ruso, acusado para siempre y nunca defendido por su propio gobierno, obligará al Kremlin a tomar conciencia de que Rusia podría ser atacada en cualquier momento?

Incluso si el Kremlin es reacio a reconocer la amenaza de guerra, ¿qué pasa si se recibe otra de las numerosas falsas advertencias de misiles balísticos intercontinentales entrantes?  A diferencia del pasado, ¿será creído esta vez?

Las elecciones robadas en Estados Unidos, el emergente Estado policial estadounidense, más cruel y mejor armado que cualquier otro en el pasado, podría resultar en un caos estadounidense que podría ser una grave amenaza para la Federación de Rusia.

Lo que Trump y sus partidarios, y quizás el Kremlin, no entienden, es que la evidencia real ya no cuenta. El Establecimiento inventa la evidencia que necesita para sus agendas. Considere lo fácil que fue para la Policía del Capitolio eliminar barreras y permitir que algunos de Antifa, mezclados con partidarios de Trump, ingresaran al Capitolio. Esto fue todo lo que se requirió para crear una “insurrección liderada por Trump” que puso fin a la presentación de pruebas de fraude electoral y convirtió la manifestación masiva de apoyo a Trump en un lastre. Trump ahora deja la presidencia como un "insurreccionalista" y está bien puesto en la mira para el continuado acoso y enjuiciamiento.

Como escribí anteriormente, las elecciones robadas y su aceptación en el exterior significan el fracaso de la democracia occidental. El colapso del mundo occidental y sus valores afectará al mundo entero.

jueves, 24 de diciembre de 2020

TRADUCCIÓN: EL ESTADO PROFUNDO GANA LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DE 2020: R.I.P. DE EE.UU.

por The Saker. En Vineyard of The Saker. Traducción de Leonardo Del Grosso

Nota de LDG: si bien no comparto la visión del Saker sobre el marxismo (al que, erróneamente y entre otras cosas, supone un dogma), sus análisis de la situación en los Estados Unidos y en otros escenarios internacionales son sumamente sugerentes. He aquí su análisis de las recientes elecciones en EE.UU.


Bien, esta vez parece que se acabó. Mitch McConnell felicitó a Biden y Harris, lo que significó la rendición oficial del Partido Republicano (que, seamos honestos, nunca estuvo realmente listo para luchar por Trump). Vladimir Putin también envió sus felicitaciones de la siguiente manera: (declaración oficial rusa)

Felicitaciones a Joseph R. Biden por ganar las elecciones presidenciales de EE. UU.
Vladimir Putin envió un mensaje a Joseph R. Biden felicitándolo por su victoria en las elecciones presidenciales en los Estados Unidos de América.
15 de diciembre de 2020
En su mensaje, Vladimir Putin deseó mucho éxito al presidente electo y expresó su confianza en que Rusia y los Estados Unidos, que tienen una responsabilidad especial por la seguridad y la estabilidad mundiales, pueden, a pesar de sus diferencias, contribuir de manera efectiva a resolver muchos problemas y enfrentar los desafíos que el mundo está enfrentando hoy.
El presidente de Rusia señaló que con esto en mente, la cooperación ruso-estadounidense, basada en los principios de igualdad y respeto mutuo, respondería a los intereses de ambas naciones y de toda la comunidad internacional.
“Por mi parte, estoy listo para la interacción y los contactos con ustedes”, subrayó el Jefe de Estado de Rusia.

Kremlin

Los periodistas rusos se dieron cuenta rápidamente de que, a diferencia de los mensajes de felicitación anteriores a Obama y Trump, este no expresaba ningún tipo de esperanza. Solo puedo estar de acuerdo. Francamente, los rusos han estado enviando señales sobre esto durante mucho tiempo, incluso Lavrov parece haber arrojado al “Occidente colectivo” al retrete de las prioridades políticas del Kremlin: los rusos claramente consideran a los líderes occidentales como colectivamente con muerte cerebral (la tontería alrededor de Navalnyi realmente no ayudó, por supuesto).

Lo que venga después será peligroso y feo. ¿Por qué?

Bueno, por un lado, la elección fue robada, incluso si SCOTUS (Suprema Corte de los Estados Unidos. Nota del Traductor) en esencia ha declarado que 1) los que impugnaron este resultado no tenían una razón válida para quejarse y 2) que a SCOTUS no le importa lo que dice la Constitución de los Estados Unidos. Esta traición total de siete de los nueve jueces de la Suprema Corte de Justicia selló el destino de Estados Unidos. El estado de derecho en este país ha terminado, muerto.

En segundo lugar, habrá resistencia a lo que muchos estadounidenses verán, correctamente, como un régimen ilegítimo que llegó al poder por medios criminales y una revolución de color de cuatro años.

En tercer lugar, al igual que cualquier otro régimen político, el poder del Ejecutivo estadounidense se basa en dos pilares fundamentales (solo uno de ellos no es suficiente):

  1. Un consenso social.
  2. El control exclusivo de los medios legales de violencia.

No solo habrá una gran proporción de la población que estará convencida de que la elección fue robada (qué hermoso, aunque peligroso, karma en el día a día: después de 4 años de demócratas diciendo “no mi presidente”, ellos mismos ahora escucharán el mismo mantra durante los próximos cuatro años), sino también creo que muchas personas en las fuerzas del orden sentirán que la Casa Blanca está en contra de ellos (correctamente) y se negarán a correr riesgos por esa Casa Blanca. Recuerde que incluso las unidades especiales de élite de la KGB se negaron dos veces (en 1991 y en 1993) a asaltar el Parlamento ruso. ¿Espera que sus homólogos estadounidenses actúen de manera diferente y se involucren en un posible baño de sangre en nombre de los dos payasos que odian a los policías en la Casa Blanca y que, todos sabemos, los apuñalarán por la espalda y los traicionarán?

Pregúntese: ¿obedecería las órdenes que salgan de esta Casa Blanca?

En cuarto lugar, amigos, ahora llega la era de la total, sin complejos y verdaderamente estratosférica, incompetencia. No, no me refiero solo a Biden (a pesar de que él es claramente senil) o Harris (una prostituta que llegó a la política “horizontalmente”), sino que me refiero al espectáculo de fenómenos que la próxima Administración parece tomar la manera de ser (¡¡¡Incluso Psaki va a volver!!!).

Por último, pero no menos importante, se trata de personas enojadas, frustradas, narcisistas y profundamente malvadas (tipo Peter Strzok). Sí, lo sé, eso también describe a personas como Bolton o Pompeo, pero al menos estos dos monstruos tenían personas comparativamente más cuerdas, como Mattis o incluso el propio Trump, para mantenerlos bajo control. Eso ya se acabó.

Lo realmente aterrador es que ahora que ganaron, la siomedia establecida de EE.UU. y las grandes corporaciones de Tecnologías de la Información (TI) ya no son solo aliados del Estado profundo y los demócratas, sino sus cómplices. Eso es crucial porque eso significa que ahora todos están vinculados con un pacto de supervivencia mutua.

Dado que los “Dems” ahora tienen el control total del nivel federal (Ejecutivo, Legislativo, Judicial y medios de comunicación), la resistencia ahora se moverá “hacia abajo” al nivel estatal y local. Espere que esta lucha se vuelva muy fea rápidamente, ya que los demócratas altamente ideologizados ahora mostrarán su amor (totalmente falso) por los negros, homosexuales y feministas (¡esa es su vaga noción de “diversidad”!) mientras libran una cruzada contra la mayoría de la gente de EE.UU. y, especialmente, la Primera y Segunda Enmiendas (que, nos guste o no, fueron consideradas como las piedras angulares de la Constitución por los Padres Fundadores, ¡de ahí sus posiciones número 1 y 2!).

Y no nos engañemos: hay muchos monstruos e idiotas en el campo de Trump también, y es probable que hagan muchas cosas tontas y peligrosas que solo justificarán aún más que el régimen en DC tome medidas enérgicas contra todos los “deplorables” imaginables. Espere todo tipo de banderas falsas, ataques terroristas falsos y, lo más peligroso de todo, “víctimas sacrificiales” cuidadosamente preparadas, incluidas, posiblemente, personas en/cerca de la Casa Blanca.

Aún así, sería incorrecto e ingenuo pensar que todos los partidarios de Trump son solo “Trumptards” (sería algo así como tarados de Trump; fanáticos de Trump. Nota del Traductor): todavía hay MUCHOS estadounidenses verdaderamente patriotas que ven a Trump por lo que es (un narcisista cobarde y débil), pero que también entienden que lo que acaba de suceder no es el final de la “Amenaza Naranja” sino el final de los Estados Unidos como los conocíamos hasta ahora. De hecho, un análisis hegeliano de la historia sugeriría fuertemente que cualquier administración de Biden/Harris enfrentará desafíos y contradicciones tan grandes que desde el día en que Biden/Harris presten juramento oficialmente, todo irá cuesta abajo desde allí, y bastante rápido.

Millones de estadounidenses ahora tendrán que elegir entre el juramento del cargo que dieron y la obediencia a un régimen que sabrán que tiene CERO legitimidad. No los envidio (nunca tomé la ciudadanía estadounidense, así que nunca tuve que prestar ningún juramento).

Estamos a punto de entrar en un período de transición que probablemente durará más de una década, posiblemente dos. Paradójicamente, soy bastante optimista de que cualquier estado o régimen que eventualmente surja al final de este proceso será mucho mejor que cualquier otro en la memoria de esta generación, principalmente porque lo que surgirá es uno, o varios, estados sucesores, pero no un imperio. ¡Buen viaje! ¡Finalmente!

Pero temo los peligros del período de transición que estamos a punto de comenzar: la historia enseña que estos períodos de “transición” pueden ser peores que las guerras a gran escala.

Soy demasiado joven para recordar eso (tenía exactamente dos días de nacido), pero muchos estadounidenses muy sabios me han dicho que el asesinato del presidente Kennedy fue el primer gran golpe que recibió Estados Unidos. Creo que el siguiente golpe para Estados Unidos fueron las guerras de agresión totalmente ilegales e ilegítimas contra la nación serbia y contra Irak. Aunque estas guerras se nos presentaron como “victorias”, fueron todo lo contrario. Fundamentalmente, la total anarquía detrás de estas agresiones también marcó el comienzo del próximo golpe para los Estados Unidos, estoy hablando del 11 de septiembre, por supuesto. El robo de las elecciones de 2020 es, en mi opinión, el último y verdaderamente mortal golpe para este país (se podría decir que el “pollo de la ilegalidad” ha vuelto a casa a posarse).

Tenga en cuenta que los cuatro eventos enumerados anteriormente tienen una cosa en común: la mayoría de las personas, al menos las que todavía son capaces de pensar, se dan cuenta de que todos estaban cubiertos con mentiras, mentiras y más mentiras. De todas estas mentiras, la más fácil de demostrar sería, por supuesto, el 11-S, lo cual es paradójico ya que, a pesar del hecho de que las mentiras del 11-S fueron realmente desacreditadas “más allá de toda duda razonable” por datos científicos duros, fueron también completamente ignoradas por TODAS las élites políticas (¡incluidos, por supuesto, Giuliani y el propio Trump!). En otras palabras, el 11 de septiembre fue el “pegamento” que unió a todas las élites estadounidenses, incluso a los fingidos forasteros con pretensiones de “drenaje del pantano”.

Francamente, me entristece lo que estoy observando. Difícilmente se me puede llamar optimista por naturaleza, pero todavía tenía una esperanza residual de que los jueces, especialmente los jueces de la Corte Suprema, se negarían a deshonrarse a sí mismos (y arruinarían para siempre su legado) y al menos escucharían el caso por sus méritos. Mis amigos más sabios no tenían tales ilusiones y me advirtieron. Supongo que siendo un invitado agradecido en este país (que me ha tratado muy bien a mí y a mi familia), no puedo dejar de desearle lo mejor a su gente y esperar que, de alguna manera, prevalezca la gente buena y honesta de este país. Ahora entiendo que, al igual que en Rusia en febrero de 1917, agosto de 1991 y octubre de 1993, lo que Estados Unidos necesita es una nueva generación de patriotas, no imbéciles xenófobos y ciegos que ondean banderas, sino patriotas sobrios y, no obstante, idealistas, que comprenderán que amar a su país no es suficiente, hay que estar preparados para luchar de verdad, luchar duro por él. Por supuesto, la ideología básica estadounidense del individualismo y sus creencias tóxicas y dogmáticas en las “virtudes” del capitalismo tendrán que morir primero. No se preocupe, con el tiempo lo harán, eso es lo que inevitablemente viene después en tales colapsos (al igual que los rusos han rechazado los dogmas ideológicos marxistas). Pero ahora no es el momento para esta conversación, debe suceder mucho más antes de que pueda tener lugar.eso es lo que inevitablemente viene después en tales colapsos (al igual que los rusos han rechazado los dogmas ideológicos marxistas). Pero ahora no es el momento para esta conversación, debe suceder mucho más antes de que eso pueda tener lugar.

En pocas palabras: la Unión Europea se está yendo por el desagüe, al igual que los EE.UU. (el propio Imperio ha estado muerto durante un tiempo, incluso muchos/la mayoría de la gente aún no se da cuenta de esto). Por el contrario, yo diría que Rusia y China han ganado, no exactamente la guerra, sino una batalla crucial (piense en Stalingrado o Kursk). Cualquier ataque, económico o militar, lanzado por el Occidente colectivo contra estos dos países fracasará. Los “expertos geoestratégicos” demócratas culparán personalmente a Rusia y Putin, mientras que los “expertos geoestratégicos” republicanos culparán personalmente a China y Xi. ¡Es por eso que todos son, colectivamente, perdedores del peor tipo posible!

Las cosas solo comenzarán a cambiar realmente cuando una nueva generación de líderes estadounidenses comience a verse a sí mismos y a su propia responsabilidad por la catástrofe que ha sucedido ahora.

Lamentablemente, en este momento solo puedo aconsejar a todos que se llenen de mucha paciencia.

El Saker

martes, 18 de agosto de 2020

TRADUCCIÓN: EEUU - LA ELECCIÓN DE NOVIEMBRE SE TRATA DE RAZA

por Paul Craig Roberts. En Instituto para la Economía Política. Traducción de Leonardo Del Grosso

El economista Paul Craig Roberts llegó a ser subsecretario del Tesoro de los Estados Unidos durante un breve lapso en la presidencia de Ronald Reagan. Hoy es un renegado, ácido crítico que denuncia el sistema oligárquico denominado "democracia" en los Estados Unidos.
Está claro que no es un revolucionario, pero tiene la lucidez que brinda provenir de la élite y la suficiente honra como para no ser un alcahuete intelectual. Su visión es sagaz. Su pensamiento lo expresa franca y crudamente, y por supuesto que incómoda para los que prefieren escuchar un cuentito de las buenas noches, como los niños al acostarse. Por eso lo traduzco con bastante asiduidad, aunque no por ello deba compartir todas sus opiniones.
Lo concreto es que las clases dominantes suelen lograr, con sus maniobras, que la contradicción fundamental entre opresores y oprimidos, privilegiados y abusados, quede relegada a segundos o terceros planos, para que el lugar de "la grieta" sea marcado por otras controversias, para que la unión y la división estén definidas por otras contradicciones, mientras el sistema oligárquico de las corporacionies capitalistas continúa en pie, destruyendo a la naturaleza y a la sociedad, haciendo sus negocios.

Todo el mundo lo sabe, pero pocos lo admitirán, que la elección se trata de raza.  El Partido Demócrata y la prensa prostituta ("presstitute" por el neologismo en inglés. Nota del T.) lo han configurado así. Los estadounidenses blancos son el objetivo.

Harris, Biden, Trump, distintas caras de un mismo sistema

Años de propaganda contra el "racismo blanco" han logrado enseñar a los estadounidenses negros que ellos son víctimas del "privilegio blanco". La misma propaganda ha inculcado en los liberales blancos y en los jóvenes un fuerte sentimiento de culpa racial. El sentimiento de culpa es tan fuerte que la mayoría de las protestas violentas y las marchas amenazantes en los barrios blancos son llevadas a cabo por gente blanca bajo las banderas de Antifa y Black Lives Matter.

Los alcaldes demócratas de Seattle, Portland, Nueva York y Minneapolis son blancos. Estas son las ciudades cuya reputación y negocios se vieron más dañados por el saqueo, hecho posible por las restricciones impuestas a la policía. Los intendentes, apoyados por los ayuntamientos, han respondido a la amenaza a sus ciudades incorporándose al movimiento “desfinanciar a la policía”. Los miembros de estos gobiernos municipales han dicho que es un "privilegio blanco" esperar protección de la policía, y que desmantelar ese privilegio blanco es el camino hacia una sociedad no racista. Los fiscales de distrito demócratas en algunas de estas jurisdicciones quieren arrestar y acusar a los estadounidenses blancos que, al quedar sin protección policial, defendieron su propia propiedad o lesionaron a manifestantes violentos mientras escapaban de la violencia.

En otras palabras, la inclinación de los demócratas es usar la ley contra las víctimas y no contra los perpetradores. La razón es que se percibe a las víctimas como blancas y a los perpetradores como negros. De hecho, muchos de los perpetradores son blancos, pero afirman estar actuando en nombre de los estadounidenses negros.

La actitud de los alcaldes cambió cuando las protestas se dirigieron contra los propios alcaldes. Sin embargo, fue necesaria una amenaza percibida contra los propios alcaldes para alinearlos con la población respetuosa de la ley. Su adoctrinamiento y lavado de cerebro de "culpa blanca" fue lo suficientemente fuerte como para que solo una amenaza personal los sacara de ellos.

Kamala Harris es anti-blanca. Su selección como candidata a vicepresidente de los demócratas refleja la postura anti-blanca del Partido Demócrata. Puedes ver el sentimiento anti-blanco del Partido Demócrata en todas partes. Está en su retórica, está en su apoyo a la Política de Identidad, a las fronteras abiertas, a la derogación de la Segunda Enmienda, a la corrección política y la censura, y en sus políticas, como el programa anti-blanco instituido en las escuelas públicas de la ciudad de Nueva York por Richard Carranza (https://www.paulcraigroberts.org/2019/05/24/whiteness-is-the-new-evil/) y el Proyecto 1619 anti-blanco del partidista New York Times (https://www.paulcraigroberts.org/2020/02/11/the-new-york-times-assault-on-white-americans/). Puedes hacer tu propia lista. Es largo.

¿Cuál será la respuesta de los votantes a la campaña anti-blanca del Partido Demócrata? La forma en que los demócratas y la prensa prostituta han empaquetado las elecciones, un voto en contra de Trump y los “deplorables de Trump” blancos es un voto en contra del racismo blanco. Los liberales blancos, a menos que hayan perdido un negocio debido a los saqueos, y los jóvenes blancos a quienes se les ha enseñado a odiarse a sí mismos en el sistema escolar, votarán en contra de Trump. Son los demócratas y la prensa prostituta, y no los republicanos, quienes han coronado a Trump como "el candidato blanco".

La blancura se ha convertido en el tema de las elecciones. No paz. No un programa nacional de salud y la nacionalización de las grandes farmacéuticas.   No la ruptura de los monopolios de Facebook, Twitter y Google. No la resurrección de la Primera Enmienda para todos. No es el regreso de la investigación gratuita a las universidades. No el derrocamiento del globalismo que ha destruido la sociedad de oportunidades estadounidense. No la amortización de la deuda a niveles útiles.

Nada de lo que Estados Unidos necesita para sobrevivir es un tema. El asunto, tal como lo definen los demócratas y la prensa prostituta, es cuánto más división y antagonismo racial pueden crear para derrocar el "privilegio blanco".

Claramente, con los blancos que comprenden el 60% de la población, la estrategia de los demócratas se basa en que un gran número de blancos sean anti-blancos.   Sabemos que este es el caso de las zonas de altos ingresos de la costa atlántica nororiental y la costa oeste. El tipo de antagonismo que los liberales blancos han creado entre estadounidenses blancos y negros no ha tenido éxito entre estadounidenses blancos y asiáticos o incluso entre estadounidenses hispanos y blancos. Los estadounidenses de origen asiático no parecen pensar que deben hacer a un lado a los estadounidenses blancos para poder progresar, y el ritmo al que los hispanos se están apoderando de la industria de la construcción muestra su capacidad para ascender en el sistema. A los negros se les enseña que están oprimidos.

El resultado de las elecciones estará determinado por la cantidad de estadounidenses blancos, asiáticos e hispanoamericanos que voten por los negros.

Si Biden y Harris están instalados, Seattle, Portland, Minneapolis y Nueva York son presagios de lo que está por venir. Los estadounidenses blancos descubrirán que poco a poco se les niega la igualdad de protección de la ley y que existen crímenes que solo los blancos pueden cometer.

Si los estadounidenses blancos se marginan en las elecciones, no podrán recuperarse excepto mediante la violencia extrema, pero si la rana se hierve lentamente, no saltará afuera de la olla. 

Los estadounidenses blancos tienen pocas razones para votar por Trump que no sean para evitar su propia marginación en su propio país. Como dije hace cuatro años, Trump no sabe cómo nombrar un gobierno que sirva a su agenda de paz con Rusia y lleve los empleos a casa. Y cuatro años en el cargo no le han enseñado.   Tiene un gobierno del establecimiento que protege a Israel, continúa la política de hegemonía de Washington y apoya la creciente desigualdad de ingresos y riqueza.

Además, se expone a todo tipo de otras recriminaciones, como la abolición del Seguro Social y Medicare, que socavan sus posibilidades de reelección. Su orden ejecutiva de suspender por 4 meses el impuesto a los salarios para impulsar los ingresos laborales, la economía y su apoyo electoral, es tergiversada por los demócratas como el arma inicial en el desmantelamiento de estos programas de apoyo básico al cortar su financiamiento.

Sus esfuerzos por llevar a nuestras tropas a casa, ya sea del Medio Oriente o de Alemania, son frustrados constantemente y se vuelven contra él. No se puede hacer por partes. Tendría que hacerse en una conferencia mundial, pero Trump no puede asumir ese papel de liderazgo.

No puede liberarse de los neoconservadores que están comprometidos con la hegemonía estadounidense. Hizo al neoconservador John Bolton su asesor de seguridad nacional y pagó el precio. Puso al delincuente neoconservador convicto por el caso Irán-Contra, Eliot Abrams, a cargo de desestabilizar a Venezuela y ahora también le ha dado el trabajo de desestabilizar a Irán (https://www.unz.com/pgiraldi/making-excuses-for-trump-where-does-el-tope-buck/). Por lo tanto, Trump bloquea su propia agenda en cada punto. Solo logra empoderar a Israel.

Estados Unidos se encuentra en una profunda dificultad. La política del lado de la oferta del presidente Reagan curó la estanflación que estaba carcomiendo la economía estadounidense, y su acercamiento a la Unión Soviética puso fin a la guerra fría. Estados Unidos y el mundo estaban preparados para un nuevo comienzo. Pero no iba a ser. El colapso inesperado de la Unión Soviética señaló el fracaso del socialismo y provocó un cambio de actitud en China e India hacia el capital extranjero. Los dos grandes países asiáticos abrieron sus economías a la inversión extranjera y las corporaciones globales estadounidenses comenzaron a trasladar a Asia empleos estadounidenses de alta productividad y alto valor agregado. El ahorro en costos laborales se reflejó en ganancias corporativas, bonos ejecutivos y ganancias de capital para los accionistas.

La exportación de empleos de clase media afectó severamente el crecimiento de los ingresos familiares medios reales estadounidenses y redujo el crecimiento de la demanda agregada, el motor de la tasa de crecimiento de la economía. Redujo la base impositiva de las ciudades, los estados y el gobierno federal. Los ingresos faltantes y el crecimiento de los ingresos fueron colmados mediante el crecimiento de la deuda. El crecimiento de la deuda ha aumentado considerablemente con el coronavirus y la destrucción de negocios en ciudades saqueadas. El dólar estadounidense y las inversiones denominadas en dólares podrían finalmente perder su brillo. Si el dólar perdiera su rol de moneda de reserva, Estados Unidos no podría financiar su gran déficit comercial, un déficit creado por la deslocalización de empleos estadounidenses. Cuando la producción deslocalizada regresa a los EEUU para comercializarse, regresa como importaciones.

El daño causado por las corporaciones globales es doble. Se reducen los ingresos de los consumidores, la demanda agregada y la base imponible, y aumenta el déficit comercial. Sin embargo, no se ha hecho nada sobre el costo extremo para los Estados Unidos de la deslocalización de empleos. El sistema ha recompensado enormemente a los ejecutivos y accionistas corporativos por dañar gravemente las perspectivas económicas del pueblo estadounidense y la economía estadounidense. Después de años de presenciar esta destrucción, uno pensaría que finalmente se habría convertido en un tema electoral, pero no es así. Ambos partidos políticos se sienten cómodos con el statu quo del globalismo.

En ausencia de prosperidad general, las sociedades multiculturales son frágiles.   Es demasiado fácil fomentar animosidades raciales, étnicas y religiosas.

Las propias democracias son frágiles, porque los horizontes temporales de los líderes son a corto plazo: las próximas elecciones. En una monarquía hereditaria, existen intereses dinásticos a largo plazo. El problema con la monarquía es que no se garantiza una sucesión de gobernantes inteligentes y capaces. Pero eso tampoco lo obtenemos de la democracia.

Estados Unidos padece ambas fragilidades. Además de esta debilidad, el establecimiento de Washington es como el Star Trek Borg. No piensas de forma independiente. En Washington, una persona tiene éxito mediante el sometimiento a los intereses dominantes. Esto dificulta el liderazgo político. Hay intereses creados que esperan ser atendidos, y hay suficientes deseos de servirlos para que aquellos que los interfieran puedan ser bloqueados.

Trump es un buen ejemplo. Cuando anunció que iba a reducir las tensiones con Rusia, el complejo militar/de seguridad lo bloqueó. Estuvo a la defensiva durante la totalidad de su primer mandato con los engaños de Russiagate e Impeachgate.   La elección es en 3 meses y la administración Trump aún no ha responsabilizado a aquellos demócratas que cometieron delitos mientras orquestaban estos engaños. El establecimiento se protege a si mismo. Es una política bipartidista. Al final, un partido abandonará a su propio presidente en lugar de permitir que el sistema se vea perjudicado. Los republicanos contraatacarán solo si perciben que la intención de los demócratas es quebrar el establecimiento.

Una sociedad multicultural requiere armonía y sentido de unidad. En cambio, Estados Unidos tiene la enseñanza del odio y el fomento de antagonismos. En una sociedad así, no se percibe un interés común y no hay unidad de la gente para resistir las expansiones de la autoridad gubernamental arbitraria. En los Estados Unidos, las órdenes ejecutivas están reemplazando la legislación y los pronunciamientos presidenciales han anulado las protecciones constitucionales. El presidente George W. Bush afirmó el derecho a detener a ciudadanos estadounidenses indefinidamente sin el debido proceso legal. El presidente Obama afirmó el derecho a ejecutar a ciudadanos estadounidenses solo bajo sospecha y sin el debido proceso legal. Las violaciones inconstitucionales de la privacidad ahora se han convertido en ley. El presidente Trump ha afirmado el derecho a suspender el impuesto sobre la nómina.

Estos son desarrollos extremadamente peligrosos. Son mucho más peligrosos que el “terrorismo musulmán”, el “privilegio blanco”, la “insensibilidad hacia las personas transgénero” y otros temas principales de interés nacional. Sin embargo, ambos partidos políticos los ignoran. La gran causa de la libertad civil no es el derecho al debido proceso. Es el “derecho” de un varón biológico a declararse mujer.

En resumen, Estados Unidos es incapaz de siquiera reconocer sus problemas que amenazan la vida, y mucho menos de hacer algo al respecto. El colapso se acerca. Podría vivir lo suficiente para escribir el obituario.