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miércoles, 14 de noviembre de 2018

NICARAGUA: "POR QUÉ EL COMANDANTE DANIEL ORTEGA ES Y SEGUIRÁ SIENDO NUESTRO LÍDER"

por Carlos Fonseca Terán


“Daniel Ortega es un viejo militante del Frente (…); ha demostrado una firmeza revolucionaria a toda prueba. Es un compañero que nosotros queremos y respetamos profundamente; y no es una casualidad que el Frente Sandinista de Liberación Nacional lo haya designado para formar parte de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional. Si hay alguien de verdad a quien nosotros respetamos es a Daniel Ortega”.
(Palabras del Comandante Tomás Borge, presentando al Comandante Daniel Ortega como delegado del FSLN ante la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional el 19 de julio de 1979).




Para quienes creen que el Comandante Daniel Ortega salió de la nada.
Integrado al FSLN en 1963, poco después de su fundación, a la edad de 18 años. Antes de los 20 años llegó a ser miembro de la Dirección Nacional y Jefe de la Resistencia Urbana, en los años sesenta. Jefe del Comando que ajustició al esbirro Gonzalo Lacayo, que dirigía y entrenaba a los torturadores de la Guardia Nacional. Jefe de las acciones de recuperación económica que sostuvieron la guerrilla de Pancasán en 1967. Preso 7 años (de 1967 a 1974) y cruelmente torturado en las mazmorras del somocismo, sin que los esbirros pudieran sacarle una sola palabra, más que Patria libre o morir. Fundador del Frente Norte "Carlos Fonseca Amador" como Jefe de la guerrilla segoviana que en octubre de 1977 y meses posteriores causó a la Guardia Nacional el mayor número de bajas durante ese lapso de tiempo, en toda la historia de la lucha guerrillera del Frente Sandinista contra la dictadura somocista. Delegado de la Dirección Nacional en el Frente Sur "Benjamín Zeledón" en 1978 y 1979. Miembro de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional por el FSLN y Coordinador de la misma, de 1979 a 1984. Presidente de la República electo por el pueblo en 1984, 2006, 2011 y 2016. Estuvo al frente del gobierno durante toda la década de los ochenta, que fue la primera etapa de la Revolución, en la que se hizo la reforma agraria, se alfabetizó a nuestro pueblo, se garantizó acceso de todos los nicaragüenses a la salud y la educación, se nacionalizó la banca, las minas y el comercio exterior, conquistándose el control del pueblo sobre la economía y mejorándose las condiciones de vida de los sectores más empobrecidos del pueblo nicaragüense, a pesar de la guerra impuesta por el imperialismo, que culminó con la derrota de las fuerzas contrarrevolucionarias y la victoria del pueblo, conquistándose la paz.
Organizó y encabezó la lucha popular en defensa de las conquistas revolucionarias frente a los gobiernos neoliberales de 1990 a 2006 y se puso al frente de la lucha política victoriosa en defensa de los principios ideológicos del FSLN a comienzos de los años noventa, derrotando al grupo claudicante que después se convirtió en MRS. Definió y dirigió victoriosamente, con increíble habilidad y ejemplar firmeza revolucionaria la estrategia y la lucha por la reconquista del poder para el pueblo encabezado por su vanguardia, el FSLN. Desde 2007, en lo que ha sido la segunda etapa de la Revolución, ha estado al frente del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, que ha logrado la segunda mayor reducción de la pobreza y la desigualdad social en América Latina en los últimos diez años, y uno de los índices más altos de crecimiento económico en el continente, además de recuperar conquistas revolucionarias como el acceso a la salud y la educación, así como el apoyo a la economía popular, entre otros logros como el de alcanzar el mayor índice de seguridad ciudadana en Centroamérica y uno de los mayores a nivel continental.
Manejó con magistral astucia, serenidad, firmeza y audacia la crisis del 18 de abril al 18 de julio de 2018, creada por el intento de golpe de Estado de la derecha vendepatria al servicio del imperialismo norteamericano, así como la ofensiva revolucionaria y patriótica victoriosa en defensa de la paz, la Patria y la Revolución, derrotando a la derecha golpista. Ese es nuestro líder, el compañero Presidente de la República de Nicaragua, Comandante de la Revolución Daniel Ortega Saavedra, cuya calidad humana y estatura de estadista no la ha tenido ni la tendrá jamás ningún líder de la derecha en Nicaragua, si es que logran tener uno algún día.

lunes, 12 de noviembre de 2018

EL FASCISMO... ¿QUE VIENE?

por Jorge Luis Ubertalli Ombrelli (5/11/2018)

 




El recién consagrado presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, decidió visitar el Chile de Piñera antes que la Argentina de Macri. Esta visita, según analistas, no sólo estrecharía lazos comerciales y políticos, sino que conllevará a una nueva división del trabajo en cuanto a aunar el poderío militar brasileño con el chileno en el marco de controlar y hegemonizar la política, la economía y el desarrollo militar en el sur del subcontinente, en consonancia con la nueva administración Trump y su "retorno" al belicismo y la prepotencia fascistas. Chile y Brasil, en el cono sur, son países que han mantenido sus fuerzas armadas funcionando en sintonía con sus "necesidades" de expansión. La antigua OTAS (Organización del Tratado del Atlántico Sur), concebida para neutralizar un supuesto avance de la URSS en el confín atlántico del subcontinente, ahora se remedaría -sui generis- en el marco de una nueva confrontación de EE.UU. y sus aliados con China, país orientado al Pacífico, pero con aceitadas relaciones con Rusia y Estados europeos. La biooceanidad reaccionaria en el Cono Sur estaría garantizada por el Brasil Bolsonarista y el chile Piñerista.

El fascismo
Movimiento reaccionario y anticomunista por excelencia, el fascismo nació en el marco de una crisis del imperialismo que se había iniciado en el marco de la primera Guerra Mundial. Como lo sostuviera Lenin, las contradicciones y confrontaciones entre los países europeos entre sí, más la participación de EE.UU. en la confrontación interimperialista, permitió a la naciente URSS hacerle frente por separado a los enemigos. La crisis imperialista, causa y efecto de la guerra, culminó con una casi bancarrota de los países contendientes y a la par una ascensión del movimiento revolucionario y las luchas obreras en Europa y Asia, que llevaron a las grandes burguesías a extremar cuidados para recomponer las tasas de ganancia necesarias para su funcionamiento, y a la par declarar la guerra a los trabajadores. Así nació el fascismo. Italiano primero, nazi y franquista-salazarista, más tarde, que se caracterizó por:
-una centralización del capital en grado sumo, con la consiguiente liquidación de los pequeños y medianos empresarios, lo que determinó el control del poder de la gran burguesía en los países donde se instaló, mediatizada por el Estado fascista, que contaba con una base importante de masas.
-una presencia de masas importante que alimentaron al Fascismo, y que fueron utilizadas para reprimir extralegalmente a la clase trabajadora y a los movimientos y partidos revolucionarios. Esta masa de pequeño burgueses furiosos ante la crisis, obreros desclasados y elementos lúmpenes, sirvieron al Estado fascista como soporte político y parapolicial para anatemizar y reprimir al movimiento obrero, a sus organizaciones sindicales y a sus vanguardias, y se fundieron más tarde en el aparato del Estado represor.
-un desarrollo de la industria militar, en la perspectiva de una confrontación con sus "enemigos-competidores" capitalistas por mercados, materias primas y espacios territoriales, mediante la guerra.
-una ideología demagógica y contradictoria, que a la par que blasfemaba contra el "capitalismo", acusaba a comunistas, socialistas y otros revolucionarios de "extranjerizantes", y admitía la centralización y reproducción ampliada del capital en grado sumo por parte de la gran burguesía industrial y financiera.
-la exaltación de los "valores" de la "nacionalidad y la tradición", entremezclándolos con el odio a lo extranjero, el racismo, la religiosidad sectaria y reaccionaria, la consagración de las peores costumbres y tradiciones surgidas del oscurantismo, la ignorancia, la superstición, la superioridad racial, nacional, etc., etc.
-el uso de la violencia paraestatal y estatal contra los trabajadores organizados, a fin de destruir cualesquiera de sus organizaciones que significaran conquistas y derechos.
"Consecuentemente, el fascismo es un producto del capitalismo monopolista e imperialista. Todas las demás tentativas de interpretación del fascismo en términos puramente psicológicos conllevan la misma debilidad fundamental". (Ernest Mandel, El Fascismo, 1969).
Cabe destacar una vez más que el fascismo se diferencia de una monarquía o una dictadura militar por la base de masas que lo hace posible. “Sólo un movimiento semejante puede diezmar y desmoralizar a la franja más consciente del proletariado, mediante un sistemático terror de masas, mediante una guerra de hostigamiento y de combates en la calle y, tras la toma del poder, dejarlo no sólo atomizado, como consecuencia de la destrucción total de sus organizaciones de masa, sino también desalentado y resignado”. (L. Trotsky, citado por E. Mandel en El Fascismo…)

Algunas falacias
Si bien el Estado fascista es aquel que parece "autonomizarse" en el contexto de la lucha interclasista y que persigue hasta destruir a toda organización de los trabajadores, sea comunista, social demócrata, social cristiana, etc., no es cierto que evite la "privatización" de las grandes empresas de industria pesada y militares. Ante este punto es necesario reproducir un párrafo del trabajo de Mandel, vinculado a la "privatización" de las industrias y materiales de guerra por la Alemania nazi:
"La tendencia fundamental no era la nacionalización, sino la reprivatización, ni la primacía de cualquier 'dirección política' sino los superbeneficios de las grandes empresas"- sostiene Mandel. "En plena guerra, cuando hubiera podido esperarse de los partidarios de la 'guerra a ultranza' que se mostraran absolutamente despiadados con los intereses privados, tuvieron lugar dos sucesos con las empresas Flick, que aclaran enormemente las relaciones de producción existentes. El 4 de mayo de 1940, una de esas empresas negoció un contrato con altos funcionarios del Estado para la producción de obuses y bazokas. Los funcionarios del gobierno habían calculado que, para obtener un beneficio razonable, Flick debía recibir 24 RM por obús. Pero la compañía exigió 39,25 RM por obús. Finalmente, el acuerdo se estableció en 37 RM, un beneficio suplementario de 13 RM por obús, es decir más del 35%, o sea, más de un millón de marcos suplementarios por todos los obuses fabricados hasta finales de 1943. Haciendo abstracción de la dictadura nazi, la diferencia entre la primera y la segunda guerra mundial no es tan importante, después de todo. En ambos casos, los soldados creían morir por la patria y, en ambos casos, morían por los beneficios suplementarios de los señores de la industria.
El segundo ejemplo es todavía más 'precioso'. El ejército había construido sus propias fábricas (con capitales provenientes de fondos públicos, por supuesto). Estas fábricas se alquilaban generalmente a empresas privadas, recibiendo en contrapartida una participación del Estado en los beneficios del orden del 30 o 35%. En 1942, la compañía Flick hizo lo indecible por tomar la dirección de Machinenfabrik Donauwörth GmbH  (Sociedad de Construcción de Maquinaria Donauwörth). El 31 de marzo, el activo de Donauwörth ascendía a 9,8 millones de RM en el mercado, mientras que su valor contable oficial era de 3,6 millones de RM. Flick compró la fábrica (equipada con el material más moderno) al precio indicado por el valor contable oficial. Klaus Drobisch evalúa sus beneficios en más de ocho millones de RM en ese caso concreto. Cuando se levanta la cáscara política se descubre el verdadero núcleo, la dominación de clase. Si el Estado nazi hubiese nacionalizado sistemáticamente todas las empresas de armamentos, si hubiese reducido despiadadamente los márgenes de beneficios al 5 ó al 6%, si hubiese exigido, por ejemplo, que al menos la mitad de los directores de las fábricas que participaban en la guerra, fuesen representantes directos del Estado y las Fuerzas Armadas (puesto que, sin duda alguna, es lo que exige una guerra eficazmente dirigida), entonces podrían justificarse parcialmente ciertas dudas sobre el carácter de clase de ese Estado. Pero los hechos demuestran con claridad lo contrario: la subordinación brutal de todos los intereses a los de las grandes compañías. Y la subordinación de todas las exigencias sectoriales a la dirección 'total' de la guerra, llevada a cabo en el interés de esas grandes compañías, se detiene en el justo punto en que alcanza el alfa y omega: la acumulación de capital por las grandes empresas".
Cabe aclarar entonces que el fascismo cipayo que caracteriza a Bolsonaro, y su anfitrión, el pinochetista Piñera, no los inhibe de reprivatizar empresas vinculadas a la industria pesada -léase también industria militar- en tanto y en cuanto la sujeción al capital monopolista local, en sintonía con el trasnacional -fundamentalmente el afincado en EE.UU.- los condicionan a tomar cualquier medida tendiente a beneficiar al capital monopolista.
El "subimperialismo" brasileño y el "Israel" del cono sur iniciarían su periplo hacia la agresión a Bolivia, Venezuela y otros países de la región que no comulguen con el nuevo orden trumpista.

¿Y la Argentina qué?
El Isidoro Cañones que utiliza todavía el sillón presidencial para desde allí orientar el saqueo, la explotación y la humillación al pueblo argentino no es comparable, como ya lo dijimos, a Bolsonaro. Ni tampoco a Piñera. Y no es sólo por su distinto y payasesco sesgo personal ni por su "vocación democrática", sino porque, además de ser un "producto político" de otra era, no cuenta con fuerzas armadas poderosas ni organizadas para participar en el eje reaccionario, contrarrevolucionario y pro imperialista Brasil-Chile, ni siquiera como aliado menor. Y tampoco con una gran base de masas. A pesar de que algunos de sus funcionarios y funcionarias se hacen los "malos", no les dá el cuero para aliarse en igualdad de condiciones con los fascistas brasileños y chilenos. Por lo tanto, la visión posible de sus homólogos de Brasil y Chile sería la de apurarlo a instaurar un Estado afín al de Bolsonaro y Piñera, donde ya se instauran penas contra los que difundan propaganda comunista y se critica abiertamente a los gobiernos socialistas no afines a la "democracia" de EE.UU., o contribuir a su recambio por parte de los conocidos "nacionalistas" de siempre, los fascistas vernáculos, que cuentan, como lo dijimos en otras oportunidades, con base de masas y aspiraciones bárbaras. (ver "No hay peor ciego", del autor, en noviembre 2018).
Se hace necesario aunar a los trabajadores de los países donde el fascismo y el militarismo acechan a los pueblos y gobiernos no afines a los EE.UU. trumpianos en un frente único y encauzar la lucha común para dar vuelta la tortilla. Direccionar las luchas obreras y populares hacia la toma del poder y construir el socialismo es una cuestión de vida o muerte, de supervivencia ante la barbarie.
El fascismo debe ser nuevamente destruido, y con él el sistema capitalista, del cual es una de sus patas.

miércoles, 31 de octubre de 2018

ES COMO UNA PELÍCULA OCCIDENTAL: UN ENFRENTAMIENTO ESTÁ EN CIERNES

por Paul Craig Roberts. En Instituto para la Economía Política y en Comunidad Saker Latinoamérica. Traducción de Leonardo Del Grosso


El complejo militar/de seguridad de EEUU ha tardado 31 años en deshacerse del último logro de desarme nuclear del presidente Reagan: el Tratado INF (Intermediate-Range Nuclear Forces) que el presidente Reagan y el presidente soviético Gorbachov lograron en 1987.



El Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio fue ratificado por el Senado de EEUU el 27 de mayo de 1988 y entró en vigencia unos días después, el 1 de junio. Detrás de las escenas, desempeñé un papel en esto, y recuerdo que lo que el tratado logró fue hacer que Europa esté a salvo del ataque nuclear de los misiles soviéticos de corto y medio alcance, y que la Unión Soviética esté a salvo del ataque estadounidense desde los misiles nucleares estadounidenses de corto y medio alcance en Europa. Al restringir las armas nucleares a los ICBM (Inter-Continental Ballistic Missile), lo que permitió un tiempo de advertencia garantizando así las represalias y el no uso de armas nucleares, se consideró que el Tratado INF reducía el riesgo de un primer ataque estadounidense contra Rusia y un primer ataque ruso en Europa. Ataques que podrían ser lanzados por misiles de crucero de bajo vuelo con un tiempo de advertencia cercano a cero. 

Cuando el presidente Reagan me asignó a un comité presidencial secreto con poder de citación sobre la CIA, les dijo a los miembros del comité secreto que su objetivo era poner fin a la Guerra Fría, con el resultado de que, en sus palabras, “esas Dios-espantosas armas nucleares serían desmanteladas”. El presidente Reagan, a diferencia de los neoconservadores enloquecidos, a quienes disparó y procesó, no vio ningún beneficio en la guerra nuclear que destruiría toda la vida en la tierra. El Tratado INF fue el comienzo, en la mente de Reagan, de la eliminación de las armas nucleares de los arsenales militares. El Tratado INF se eligió como el primer inicio porque no amenazaba sustancialmente el presupuesto del complejo militar/de seguridad de los Estados Unidos, y en realidad aumentó la seguridad de los militares soviéticos. En otras palabras, era algo que Reagan y Gorbachov podían superar por sobre sus propios establecimientos militares. Reagan esperaba que a medida que se construyera la confianza, se produjera más desarme nuclear.
Ahora que ha sido destruido el logro remanente del presidente Reagan ¿cuáles son las consecuencias de la concesión de la administración Trump a las ganancias del complejo militar/de seguridad de los Estados Unidos?
Hay muchas, ninguna buena.


Las enormes ganancias del complejo militar y de seguridad de los EEUU aumentarán a medida que los recursos estadounidenses cada vez más escasos fluyan hacia la producción de misiles de alcance intermedio para contrarrestar “la amenaza rusa”. Los republicanos querrán pagar por esto a través de la reducción de la Seguridad Social y el Medicare. No estoy seguro de que los demócratas sean diferentes.
Los neoconservadores sionistas ahora han reavivado su esperanza de restablecer la hegemonía estadounidense e israelí con un no detectado primer ataque de misiles de crucero nucleares contra Rusia.
Más presión habrá sobre el gobierno de Putin por parte de Alexei Kudrin, el lobby judío y los oligarcas multimillonarios establecidos por Washington e Israel durante los años de Yeltsin, cuando Rusia se degradó a un estado vasallo estadounidense. Estos traidores rusos son tan poderosos que Putin tiene que tolerarlos. Con Washington neoconizado haciendo todo lo que puede hacer para dañar la economía rusa y atraer recursos rusos de las necesidades económicas y de infraestructura hacia el gasto militar, Kudrin y los elementos de los medios de comunicación rusos apoyados por Occidente, con sus demandas para satisfacer a Washington, envalentonarán a Washington a ejercer aún más presión sobre Rusia con la intención de forzar a Rusia a ser vasallo con los alemanes, británicos, franceses y el resto de Europa, junto con Canadá, Australia y Japón.
El gobierno ruso, por su respuesta dócil a provocaciones extraordinarias, continúa alentando más provocaciones, ya que las provocaciones no cuestan nada a los Estados Unidos ni a sus vasallos. La tolerancia del gobierno ruso a los traidores, como Kudrin, no convence a los pueblos occidentales de que Rusia es una sociedad abierta y libre. En cambio, creen en Kudrin, no en Putin. Los estadounidenses creen que Putin es un matón que robó $ 50 mil millones y es uno de los hombres más ricos del mundo. Escuché esto ayer de mi propia prima. Los medios occidentales nunca pintan una imagen correcta de la vida en Rusia. El único logro de la respuesta no confrontacional del gobierno ruso a Occidente y la tolerancia a la traición dentro de su propio gobierno es convencer a Washington de que Putin puede ser derrocado, de la misma forma que el presidente prorruso de Ucrania y los presidentes de Honduras, Brasil y Argentina.
En el siglo XX los estadounidenses, o ese pequeño porcentaje que es sensible, fueron influenciados por novelas distópicas como The Trial, de Kafka, 1984, de Orwell, y Brave New World, de Huxley. Nosotros identificamos estas novelas con la vida en la Unión Soviética, y temíamos ser conquistados y sometidos a tal vida. Pasó mucho tiempo antes de que me diera cuenta de que la “amenaza soviética” era un engaño, tal como las “armas de destrucción masiva” de Saddam Hussein, tal como “armas nucleares iraníes”, tal como “el uso de armas químicas por parte de Assad”… Usted puede proporcionar los ejemplos.
La gran mayoría de los pueblos del mundo no tienen idea de lo que está sucediendo. Intentan encontrar o mantener empleos, proveerse alojamiento y comida, conseguir el dinero para una hipoteca o automóvil o tarjeta de crédito en los EEUU, y en gran parte del mundo agua para beber y un poco de comida para comer. Están estresados. No tienen energía para enfrentar las malas noticias o para averiguar qué está sucediendo. Son abandonados por los gobiernos de todo el mundo. Fuera de Rusia, China, Irán, Venezuela, ¿dónde hay un gobierno que represente al pueblo?
Incluso en Rusia, China, Irán, Venezuela y Corea del Norte, ¿hay gobiernos que realmente creen en sí mismos en lugar de en la propaganda occidental?

martes, 23 de octubre de 2018

LAS INTRIGAS PROFANAS DE LA OTAN DETRÁS DE LA RUPTURA ECLESIAL PARA DEBILITAR A RUSIA

por Redacción del diario en línea de la Fundación para la Cultura Estratégica. En diario en línea de la Fundación para la Cultura Estratégica. Traducción de Leonardo Del Grosso



La ruptura de época esta semana en la Iglesia Cristiana Ortodoxa ha hecho que algunos comentaristas lo consideren el más grande evento desde el Gran Cisma, en el siglo XI.
La última histórica bifurcación, hace casi un milenio, fue cuando la Iglesia Cristiana unitaria se dividió en los hemisferios occidental y oriental, cada uno centrado posteriormente en Roma y Constantinopla, respectivamente.
Esa escala de tiempo sugiere la magnitud y la gravedad de la ruptura de esta semana, cuando la Iglesia Ortodoxa Rusa decretó que ya no podía estar en comunión con el Patriarcado de Constantinopla.
El movimiento ruso fue motivado por el controvertido reconocimiento, por parte de Constantinopla, de las iglesias ucranianas separatistas, que han estado en cisma con el Patriarcado de Moscú desde hace varios años.
Para muchas personas en el mundo occidental, estos desarrollos pueden parecer más bien oscuros, o incluso intrascendentes. Pero son un resultado directo de la geopolítica, que está echando aún más combustible a las tensiones internacionales.
En particular, la dinámica sigue los implacables intentos de la alianza militar de la OTAN, liderada por Estados Unidos, para traer a los antiguos países soviéticos a la órbita geopolítica de Washington.
El uso de la religión como vehículo para la conquista imperial no es nada nuevo. Siglos atestiguan sobre ese asunto indecoroso.
Más recientemente, cuando la Unión Soviética se desintegró a principios de la década de 1990, el Vaticano (Roma) y los poderes políticos occidentales explotaron el desmembramiento de Yugoslavia para socavar a la Iglesia Ortodoxa serbia y para invadir la esfera de influencia de Rusia religiosamente pero, principalmente, políticamente.
Desde principios de la década de 1990 el cisma de las iglesias ucranianas con Rusia ha sido impulsado por la OTAN y la agenda política partidista de Kiev para repudiar a Moscú. La guerra fría no murió. Fue resucitada por medios religiosos.
Desde el golpe de estado respaldado por la CIA en Kiev en 2014, dado por facciones neonazis, las tensiones religiosas sectarias se han intensificado, con las iglesias ucranianas expropiando propiedades y santidades pertenecientes tradicionalmente a la Iglesia Rusa. Históricamente, el Patriarcado de Moscú ha incluido a Kiev bajo su jurisdicción religiosa.
Constantinopla (la actual Estambul) es la cabeza titular de la Iglesia Ortodoxa en general. Su movimiento a principios de este mes para otorgar reconocimiento a las iglesias ucranianas como independientes de Rusia fue reprochado esta semana por el Patriarcado de Moscú como ilegal y una violación de su autoridad clerical. Ese movimiento ahora ha llevado a la ruptura de época entre Rusia y Constantinopla, que supervisa a la Iglesia Ortodoxa Griega.
El presente cisma es una fractura extremadamente lamentable de toda la Iglesia Ortodoxa, que cuenta con unos 300 millones de personas en varios países. El Patriarcado Ruso, al anunciar la ruptura con Constantinopla esta semana, ha expresado el deseo de que el sentido común prevalezca en el futuro, y la reconciliación.
Sin embargo, hay serias implicaciones desde el último cisma. Existe un peligro real de una polarización sectaria aún más aguda en la sociedad ucraniana y, más ampliamente, en toda Europa del Este. No obstante la existencia de las Iglesias separatistas bajo Kiev, muchos ucranianos todavía profesan su adherencia a la fe Ortodoxa Rusa y al Patriarcado de Moscú.
Resulta ominoso que el Patriarcado de Kiev exija ahora a los ucranianos que repudien a la Iglesia Rusa. Eso agudizará aún más la división Occidente-Oriente dentro de ese país. Las tensiones sectarias reflejan la creciente beligerancia de la actual dirección política de Kiev hacia el pueblo étnico ruso del Este de Ucrania.
Qué deplorable que las supuestas aspiraciones religiosas están sumando para los tambores de la guerra.
Una vez más, se debe enfatizar que la agenda de Washington y la OTAN de incluir a Kiev en sus filas es un factor clave de por qué las tensiones religiosas han estallado en una ruptura. Eso, a su vez, está conduciendo a más divisiones y conflictos en Ucrania.
La ironía aquí es que Washington y otras capitales occidentales acusan a Rusia de interferencia en sus países, cuando en realidad la mucho más extendida interferencia proviene desde Occidente en Rusia y su región, como se puede ver en el trascendental cisma en la Iglesia Ortodoxa.
Otro factor es que el cisma ortodoxo está en consonancia con la agenda de Washington y la OTAN de tratar de aislar geopolíticamente a Rusia. Fomentando una ruptura en la unidad ortodoxa, se calcula que la Iglesia Rusa y el liderazgo político del presidente Vladimir Putin se verán como más aislados internacionalmente.
Este asalto inspirado por la OTAN contra la posición religiosa de Rusia está sin duda relacionado con la guerra en Siria. La intervención militar de Rusia en Siria desde finales de 2015 es vista por los cristianos ortodoxos en la región, así como por otras confesiones, como una salvación de ese país de una guerra secreta y sucia patrocinada por la OTAN utilizando proxies islámicos bárbaros.
La última intriga para socavar y fracturar a la Iglesia Ortodoxa, en particular a Rusia, es un asalto muy peligroso, por no decir reprensible, a la estabilidad interna de los países, desde Oriente Medio, África, hasta Asia.
Al socavar las instituciones religiosas y forzar la polarización sectaria, se está manipulando el tejido de las sociedades. Esa inestabilidad potencial está siendo impulsada por la agenda de Washington y la OTAN de tratar de debilitar a Rusia bajo Putin, quien es visto como un serio obstáculo para la deseada hegemonía global de Estados Unidos.
Las impías intrigas en la Iglesia Ortodoxa están invadidas por objetivos políticos completamente irreligiosos y profanos. Es una pena que los Patriarcados de Constantinopla y Kiev estén evidentemente dispuestos a hacer un pacto interesado y egoísta con el diablo de las ambiciones imperialistas extranjeras.