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martes, 16 de agosto de 2016

"LA GUERRA DE 2006 FRUSTRÓ LOS OBJETIVOS ESTRATÉGICOS ISRAELÍES"

por Sayyed Hassan Nasralá, Secretario General de Hezbolá. Exclusivo en Al-Manar. Selección del Equipo de Al-Manar

 

Es éste uno de los más significativos y profundos discursos de Sayyed Hassan Nasralá. Mientras subrayó que la era de las derrotas se ha acabado, el secretario general de Hezbolá, Sayyed Hassan Nasralá, dijo que la entidad sionista fue golpeada durante la guerra de 2006 en su espíritu, arrogancia y existencia.

Dirigiéndose a las multitudes que celebraban el 10º Aniversario de la Victoria en la Guerra de Julio en la ciudad sureña de Bint Ybeil, Sayyed Nasralá recordó su famoso dicho de que “Israel es más débil que una tela de araña”.

El secretario general de Hezbolá dijo que la Resistencia había frustrado los objetivos de la agresión israelí en la guerra del 2006 y detalló los logros estratégicos alcanzados por ella durante el conflicto.

Éstos son los principales puntos del discurso:

 

Nasralá habla a Bint Ybeil

Todo nuestro agradecimiento es para Dios, que nos ha defendido, nos ha protegido y abrigado y luego nos ha concedido la victoria.
Gracias a Dios por las buenas cosas que nos ha ofrecido: la dignidad, el honor, la soberanía, la victoria… Y gracias por sus innumerables beneficios.
Bienvenidos todos y todas a la conmemoración del 10º Aniversario de la Victoria (en la Guerra de Julio-Agosto de 2006) de nuestro país y nuestro Eje.
Saludos a todos los que fabricaron esta victoria, a todos los que participaron en ella y la apoyaron, a los hombres de la Resistencia, del Ejército, de las fuerzas de seguridad, a todos los mártires, a todos los detenidos en las prisiones israelíes, a todos los desplazados, a los dirigentes políticos, a los partidos políticos, a los medios… y a todas las gentes de buena voluntad del mundo árabe e islámico y del mundo entero.
Queremos expresar también todo nuestro agradecimiento a los estados que apoyaron a la Resistencia, en especial a Siria y a la República Islámica de Irán por su posición histórica al lado del Líbano y de su Resistencia en aquella guerra.

Una guerra que hace hablar todavía a los israelíes
Años han pasado desde aquella guerra, pero parece que el interés hacia ella persiste, sobre todo entre los israelíes, mucho más que entre los árabes y ciertos libaneses.
Los responsables de la entidad sionista, comenzando por el presidente y pasando por el primer ministro y todos los responsables militares, de seguridad, de inteligencia y los políticos, se han expresado largamente sobre esta guerra. La razón de ello es que esta guerra, que los israelíes llaman “Segunda Guerra del Líbano”, se convirtió en un punto de inflexión histórico que dejó tras de sí hechos existenciales para esta entidad.
Por el contrario, en el mundo árabe fueron desplegados esfuerzos inmensos para hacer olvidar esta guerra y los logros estratégicos obtenidos por los libaneses y los árabes gracias a la victoria de la Resistencia en la misma.
En mi discurso hablaré en primer lugar de la guerra de 2006, luego de la situación regional y finalmente de la situación local.
La prueba principal de la victoria de la Resistencia en esta guerra es que ella logró torpedear los objetivos trazados por los israelíes y sus patrocinadores estadounidenses, y esto no debe ser olvidado.

Objetivos de la guerra de 2006

Estos objetivos, que fueron abortados por la Resistencia, fueron rápidamente anunciados en los primeros días de la guerra. Ellos fueron abordados con más detalle en el Informe Vinograd, en las declaraciones de algunos grandes responsables neocon norteamericanos y en textos israelíes y estadounidenses. Se trataba pues de:
– Aplastar a la Resistencia.
– Destruir el mayor número posible de objetivos militares de la Resistencia y matar al mayor número posible de sus dirigentes y combatientes.
– Eliminar a Hezbolá del panorama político interno libanés.
– Desarmar a la Resistencia en el Sur del Líbano y expulsarla del territorio situado al Sur del Río Litani.
– Transformar el territorio situado al sur del Río Litani en una tierra de nadie, desplazando a sus habitantes sine die.
– Enviar a fuerzas multinacionales, como las que ocupaban Iraq, y no a la FPNUL (ONU), a la frontera entre el Líbano y la Palestina ocupada y a la frontera entre el Líbano y Siria.
– Meter al Líbano en la red de seguridad creada por EEUU y sus aliados en la región.
– Restablecer la fuerza de disuasión israelí, fuertemente debilitada desde la derrota del año 2000 y la retirada israelí de la Franja de Gaza.
– Reforzar la posición internacional de Israel.
– Liberar a los detenidos israelíes.
– Al final, el objetivo más importante fue el expresado por la antigua secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, es decir, la creación de un “nuevo Oriente Medio”.
Debemos recordar que en aquel momento, EEUU ocupaba Afganistán e Iraq y su flota estaba desplegada en el Mar Mediterráneo.
Sus objetivos se extendían también a controlar Siria, atacar a la Resistencia en Palestina, aislar a Irán e imponer una hegemonía israelí absoluta durante siglos.
Sin embargo, todos esos objetivos se disolvieron en el agua.
Este hecho, por sí solo, basta para reflejar la grandiosidad de esta victoria.

Resultados de la guerra de 2006
Debemos mencionar también los resultados de esta guerra, que no fueron del todo planeados de antemano.
La Resistencia estaba en un estado de autodefensa y su propósito básico era el abortar los objetivos de la agresión israelí.
Cabe señalar que estos resultados y efectos fueron logrados gracias a la sangre de los mártires, a la gestión de esta batalla, al valor de los combatientes, al apoyo inquebrantable de la población etc.
Llamo a los investigadores y expertos a interesarse por este tema y a exponer y extraer los resultados militares, políticos, de seguridad, económicos, culturales y otros de este guerra.
Voy a referirme en detalle a estos resultados, sobre todo los vinculados a la entidad sionista. Se trata de resultados tangible y no sujetos a discusión.

1) Crisis de confianza

La institución militar israelí quedó profundamente afectada en su interior a causa de esta guerra. Hubo un estado de confusión, de casi hundimiento en sus filas. Esto se manifestó en acusaciones y contra-acusaciones entre los altos oficiales, desde el estamento bajo al alto y viceversa. Ello acabó a veces en insultos y acusaciones de traición. Se trata de un fenómeno sin precedentes en la historia militar israelí.
Esto se mantiene hasta hoy en día, cuando la institución militar está más minada que nunca por una crisis de confianza, un hecho que se reflejará en toda futura guerra.
Por su parte, la opinión pública israelí carece de confianza con respecto al Ejército y duda de que pueda conseguir una victoria. Según el actual jefe de Estado Mayor del Ejército israelí, Gadi Eisenkot, ésta es la amenaza mayor.
Esta desconfianza se deja sentir entre la clase política israelí hacia su Ejército y sus generales y lo mismo sucede con el Ejército con respecto a la clase política, que dio muestras de confusión, dudas y aprensión durante la guerra.

2) Nueva doctrina militar
La doctrina militar israelí, es decir la elaborada por Ben Gurion y que nunca había sido puesta en cuestión en las precedentes guerras árabe-israelíes, se vio fuertemente desacreditada debido a aquella guerra.
Al día siguiente de la guerra, una comisión de seguridad fue creada para desarrollar otra doctrina militar y ella celebró largas sesiones.
La anterior doctrina estaba basada en logros militares rápidos y sucesivos, en la realización de combates en el territorio del enemigo y en el mantenimiento del frente interno fuera de la batalla.
Todo esto se había acabado y los israelíes tuvieron que poner a punto una nueva doctrina, que no contemplara una victoria rápida y fácil en el campo de batalla, puesto que sabían que ya no la iban a conseguir, y que recogiera el hecho de que el escenario de los combates ya no iba sólo a estar en el terreno del enemigo. Esta doctrina contemplaba, pues, que el frente interno se vería afectado por los combates de entonces en adelante. Ya no se iba a bombardear el Líbano, mientras que los israelíes se paseaban tranquilamente por las colonias del norte, o por Haifa, o más allá de Haifa… Todo esto se había acabado.
Los israelíes reconocen que todo lo que la Resistencia promete, es capaz de ponerlo en ejecución, no sólo porque saben que es sincera, sino porque las informaciones que ellos recogen lo confirman. Todas las regiones de la Palestina ocupada pueden convertirse ahora en blanco de los misiles de la Resistencia.
Es por eso que ellos tienen necesidad de una nueva doctrina militar, que tenga en consideración que el frente interno estará de ahora en adelante incluido en la batalla. Hace ya más de diez años que trabajan en eso y, hasta el presente, aún no están listos.

3) El fin de la omnipotencia

La administración del enemigo está ahora convencida de lo limitado de sus capacidades y de su actuación y de que ella no puede hacer todo lo que quiere. Ya no hay operaciones de comandos, ya no hay descensos aquí y allá, ya no hay capitulaciones como en el pasado. Todo eso se ha acabado.
Los israelíes han tocado el techo de sus ambiciones reales. De ahora en adelante, ellos serán más modestos, con objetivos más limitados que los que anunciarán. Ellos no se atreven ahora tampoco a anunciar sus objetivos reales.

4) La reducción del papel funcional directo de Israel en lo que respecta a la puesta en práctica de los planes norteamericanos en la región

Antes de la guerra de Julio, Israel era el instrumento utilizado por los norteamericanos para ejecutar sus planes y esto se saldó con un fiasco.
Israel es una base avanzada para los norteamericanos en la región, que ellos financian, arman y entrenan desde hace décadas. Ellos han sufrido, pues, una gran decepción. Podéis leer todo eso en las memorias de George W. Bush, de Condoleezza Rice etc.

5) Dudas de la persistencia del régimen sionista
El retorno del espectro de la duda sobre la viabilidad y existencia futura del Estado de Israel ha reaparecido. Y no son los analistas del Eje de la Resistencia los que lo dicen. Son los generales y dirigentes israelíes los que han planteado la cuestión al día siguiente de la guerra de Julio y los que se preguntan si el régimen israelí puede perseverar y continuar existiendo. Todo esto comenzó después de la guerra de 2006. Y quiero recalcarlo.
La situación era totalmente diferente en Israel antes de la guerra de 2006.
Entonces, reinaba una confianza casi total en Israel en relación a su potencia, continuidad, disuasión y hegemonía, especialmente dado que los norteamericanos se hallaban en Afganistán, Iraq y los océanos y todo el escenario estratégico estaba a su favor y al de Israel.
En vísperas de la guerra de 2006, nadie se planteaba estas cuestiones en Israel.
En 2007, Netanyahu, que era entonces el jefe de la oposición, pronunció un discurso ante el Congreso de EEUU. Él dijo que Hezbolá no había cesado en sus esfuerzos para destruir a Israel.
Últimamente, él lanzó un llamamiento para unificar las filas de los israelíes frente a una posible confrontación en el futuro. Él dijo que “sabemos que la próxima guerra, si ella nos es impuesta, …”. Recordar esta frase en vuestra memoria porque es la primera vez que los israelíes hablan de una guerra “que les es impuesta”. Ellos han sido siempre los que lanzan y desencadenan las guerras.
Luego dijo: “Saldremos victoriosos de esta guerra, porque no tendremos otra oportunidad”.
¿Qué quiere esto decir? Esto significa que si los israelíes salen perdedores no habrá ya otra guerra porque el régimen israelí ya no existirá. Es una cuestión de existencia.
Netanyahu quiso decir: “Después de la Segunda Guerra del Líbano, ha habido un cambio de tendencia y está claro hoy que Israel ya no es un Estado invencible. La cuestión de la existencia se plantea ahora tanto entre los enemigos como entre los amigos”.
Numerosos de estos últimos reflexionan ahora esta posibilidad en serio, basándose en las informaciones reales de las que disponen.
Incluso el antiguo presidente israelí, Shimon Peres, dijo delante de la Comisión Vinograd, que “antes de esta guerra, el mundo árabe había capitulado, de una forma u otra, ante la inevitabilidad de la existencia de Israel. Sin embargo, luego se retractó. Las declaraciones que afirman de que no hay una solución militar significan que Israel no podrá permanecer en esta región”.

6) El reforzamiento de la fuerza de disuasión de la Resistencia en el Líbano
La disuasión israelí es tan antigua como su existencia y ella ha sido ejercida en un solo sentido frente a todos los árabes. Desde la guerra de 2006, esta disuasión se ha convertido en bilateral y la prueba de ello es lo que dicen ahora (“Si la guerra nos es impuesta…”).
Existen confesiones sobre la capacidad de disuasión de Hezbolá que todas las estrategias israelíes tienen ahora en cuenta.
Desde hace días, Netanyahu evoca la calma, frente a la calma con una parte enfrente que, según él sabe bien,  refuerza su potencia cada día en el Líbano y con la que no existe ningún acuerdo ni compromiso de seguridad. Esto emana de esta disuasión bilateral.
Es una lástima que algunos no puedan ver estos hechos evidentes a causa de su odio. Yo tomo todas estas informaciones a partir de lo que los medios y actores israelíes afirman, ya que algunos no pueden creer más que a los israelíes.

Israel tocado en el alma
La conclusión final con la que quiero concluir este tema es el denominador común entre todos estos resultados.
Israel, en esta guerra, fue tocado en su alma. La herida ha sido de las más duras y dolorosas para él. Ha alterado su voluntad, sus ambiciones y su confianza en sí mismo, en su ejército y en su capacidad para vencer a otros.
Este éxito fue el más importante en toda la historia del conflicto árabe-israelí.

Siempre, la tela de araña
En el año 2000, os dije aquí mismo, en Bint Ybeil, y en este mismo palco que Israel era más débil que una tela de araña.
La guerra de Julio confirmó esta realidad.
El primer ministro israelí ha evocado en dos discursos -uno en la Knesset y otro en un encuentro de Herzliya- la tela de araña. En uno de ellos dijo que el que crea que va a encontrarse con una tela de araña se va a topar con un puño de hierro.
Ésta la prueba de que aquel discurso ha calado profundamente entre ellos.
Yo digo a Netanyahu que tenéis hoy una sociedad más débil que la tela de una araña puesto, que todos los israelíes reconocen y admiten que están fatigados de la guerra.
Recordemos Bin Ybeil: el propósito de esa batalla para los israelíes fue el de colocar su bandera en este lugar.
La batalla de Bint Ybeil hizo caer el puño de hierro de Israel y confirmó la teoría de la tela de araña.

Calma frente a calma
Hoy en día ya no hay ofensivas contra el Líbano y esto no es debido ni a la ONU, ni a los occidentales ni a los árabes.
Esto es debido a la Guerra de Julio, a la ecuación de la disuasión bilateral impuesta por el Líbano y su Resistencia y por el Eje de la Resistencia. Eso es por lo que llevamos 10 años de calma con Israel y eso sin ningún acuerdo ni compromiso de seguridad.
Los israelíes están disuadidos porque enfrente de ellos existe una poderosa Resistencia que se refuerza día tras día.
Los israelíes tenían siempre la iniciativa en sus manos. En las colonias fronterizas con el Líbano, ellos disfrutaban de una seguridad perfecta mientras que nosotros, en el Sur del Líbano, en las regiones próximas a la frontera con la Palestina ocupada, no tuvimos nunca la posibilidad de construir casas ni de cultivar nuestras tierras.
Desde la guerra de 2006, la situación ha sido la contraria. Son las colonias israelíes próximas a la frontera las que están vacías y han sido abandonadas.
En el pasado, no había más que alambre de espino en la frontera, pero los israelíes se han puesto últimamente a construir muros, puesto que su doctrina militar ha cambiado. Ellos temen que las gentes de Bint Ybeil se lancen al ataque contra Galilea. Ellos se inquietan por la posibilidad de sufrir un ataque, como nosotros nos inquietamos también por nuestra parte. Ellos ponen a punto planes defensivos, como nosotros también ponemos a punto planes defensivos. Al igual que nosotros tememos por nuestras localidades, ellos deben preocuparse ahora por sus colonias.
Éste es el resultado de la guerra de Julio.

El EI y Al Nusra: fabricaciones estadounidenses
En lo que respecta a la situación regional, yo invito a los libaneses y los pueblos de la región, a los dirigentes y los partidos a seguir las declaraciones pronunciadas en EEUU, especialmente sobre la responsabilidad de la Administración norteamericana en la creación y en el apoyo al EI.
En los sitios de Internet, hay confesiones de ministros y generales estadounidenses que están en la actual administración y que reconocen que EEUU ha fabricado al EI.
Ellos infiltraron a Al Qaida en Iraq, algunos de cuyos líderes estaban en sus prisiones, como Abu Bakr al Bagdadi, que fue rápidamente reclutado. Luego, se convirtió muy rápidamente en el emir de Al Qaida en Iraq y, más tarde, fundó el Estado Islámico en Iraq y Siria.
Abu Mohammad Yulani, jefe del Frente al Nusra, estuvo al servicio de Bagdadi en Iraq. Cuando ellos fueron enviados a Siria llegaron juntos. Ellos cayeron en el desacuerdo por la cuestión del mando, pero ambos tienen el mismo proyecto.
Los norteamericanos recurrieron a ciertos estados, incluyendo Arabia Saudí, y a los medios, a los religiosos, a las cadenas por satélite y utilizaron miles de millones de dólares, sin contar la ayuda de sus socios occidentales.
Según un estudio alemán, 360.000 extranjeros vinieron a Siria. Quizás no hayan venido todos de un solo golpe, sino en veces. En todo caso, decenas de miles vinieron a la región.
¿Podéis imaginar que EEUU, que persigue a bancos, sigue a aquellos que tienen cuentas bancarias en ellos o que no tienen, y sabe hacia donde los fondos son dirigidos, ignora dónde, cómo y entre quiénes las transacciones de armamento son realizadas, o no está al corriente del paso de miles de toneladas de armas o de los cursos de formación y de entrenamiento que ha recibido el Estado Islámico en Iraq, que luego se convirtió en el Estado Islámico en Iraq y Siria, del cual se desgajó el Frente al Nusra, al que se han aliado otros grupos que tienen la misma ideología?

Golpear al Eje de la Resistencia
¿Por qué los norteamericanos han hecho esto?
Para golpear al Eje de la Resistencia y, en particular, a Hezbolá.
Esto no es porque Hezbolá sea más importante que Siria o Irán, sino porque está considerado como la punta de lanza de este Eje de la Resistencia en las líneas del frente y es un movimiento de resistencia que tiene un margen de actuación más amplio.
Hacía falta, pues, aportar elementos para “vencer a Hezbolá”.
Estas palabras no proceden de análisis sino de hechos que han salido finalmente a plena luz y que se sitúan en el marco de los objetivos de la guerra de Julio.
Este tema forma parte de la campaña electoral. Es una de las armas más importantes de la campaña de Trump, que acusa a Obama y a Clinton de haber creado al EI y otros grupos terroristas.
No es que él se preocupe por los pueblos iraquí, afgano, sirio, egipcio, palestino u otros, sino que sabe que la opinión pública norteamericana y occidental es hostil al EI por sus crímenes.

Retorno a la guerra a través de terceros
Son ellos los que apoyaron a estos grupos takfiris, como el EI y el Frente al Nusra, llegados de los cuatro extremos del mundo, después del fracaso del proyecto para un Nuevo Oriente Medio.
En 2011, durante el encuentro anual de Herzliya, los responsables israelíes decían que estaban en la peor situación estratégica, tanto así que ellos ya no podían llevar a cabo una guerra.
El Ejército norteamericano no era tampoco capaz de cambiar la ecuación sobre el terreno.
Es por eso por lo que recurrieron a una guerra a través de terceros y acudieron para ello a sus antiguos amigos, los saudíes, para combatir a sus enemigos en Siria y en Iraq, que se negaron a aceptar sus condiciones humillantes, incluyendo la destrucción de Hezbolá en el Líbano y de la resistencia palestina, para hacer que toda la coyuntura árabe se preocupara exclusivamente del tema de la seguridad, y no de la libertad y la prosperidad económica, y acabara aceptando cualquier régimen… y para sembrar el caos destructivo en la región.
Sin embargo, parece que este plan está ya en las últimas.
Hoy en día, la presencia del EI en Mosul y Raqqa tiene un efecto en las elecciones norteamericanas y es por esto por lo que Obama insiste en poner fin a esta batalla para salvar al Partido Demócrata.
El propio Frente al Nusra está ahora en el punto de mira, ya que hay un acuerdo ruso-norteamericano para desembarazarse de él y destruirlo.

Mensaje al EI, el Frente al Nusra y compañía
Es el momento de la recapitulación.
Yo he dicho en el pasado que estos individuos, que pretender ser combatientes que quieren instaurar un estado islámico, habían sido llevados por EEUU a la guerra para conseguir sus objetivos y que un día vendría en que sus patrocinadores querrían desembarazarse de ellos.
En este día, yo me dirijo de nuevo a ellos. Algunos se han mostrado sorprendidos de que, en esta conmemoración del 10 Aniversario de la Victoria de la Guerra de 2006, yo vaya a dirigir un mensaje a los miembros del EI, al Frente al Nusra y a todos estos grupos que operan en Siria, en Iraq, en Yemen, en Libia, en Egipto… para ver si a ellos les queda todavía un poco de cordura.
Vosotros habéis sido explotados y manipulados durante estos cinco años para destruir al Eje de la Resistencia y a todos los pueblos de la región y sus esperanzas y para que sean edificados sobre las ruinas regímenes débiles, sumisos, colaboracionistas y que se plieguen a los deseos de los norteamericanos y los israelíes.
Si tenéis algún amor hacia el Islam y hacia los profetas del Corán, cesad este combate que sirve a los intereses de EEUU en la región. Deponed las armas y podremos hablar de compromisos y de reconciliación.

Estaremos allí donde debemos estar
Un poco de reflexión os permitirá descubrir que habéis sido explotados y que la hora se acerca para algunos de vosotros, principalmente el EI. Y luego vendrá el turno de los otros.
Hace falta desplegar todos los esfuerzos para poner fin a este derramamiento de sangre. Todos aquellos que tengan la oportunidad, como los religiosos, los políticos, los activistas etc, deben hacerlo.
Si esto no se produce, no tendremos otra alternativa de proseguir los combates. En tanto que la explotación de los acontecimientos por parte de norteamericanos e israelíes continúe, no tendremos otra opción que estar allí donde debemos estar, en Alepo y en todas partes.
Día tras día, nuestra opción de combatir en Siria demuestra ser más correcta. En cuanto a los norteamericanos, si ellos quieren atacar al EI lo harán con reservas porque su explotación del grupo en este conflicto todavía no ha terminado.
El llamamiento de hoy es a la reflexión, al razonamiento y la evaluación objetiva de lo que sucede en nuestra región.

Berri como jefe del próximo parlamento
En relación a la cuestión libanesa, está claro que todos están a la expectativa, esperando ver lo que pasa en la región.
Todos están convencidos de la necesidad de elegir a un presidente.
Yo aseguro también desde esta tribuna de Bint Ybeil que, sean cuales sean los resultados de las próximas elecciones parlamentarias, nuestro único candidato para presidir el Parlamento será Nabih Berri, que es, junto a su movimiento (Amal), socio en nuestro combate.
Nuestro país desea que las fuerzas políticas prosigan el diálogo a pesar de los llamamiento de algunos para ponerle fin calificándolo de “absurdo”.
Por el contrario, el diálogo es una fuente de calma y seguridad.

El gas y el petróleo libaneses serán defendidos
El gobierno, por su parte, debe asumir todas sus responsabilidades en el dossier del petróleo y del gas, entre otros.
Parece que hay una decisión de ciertos agentes locales de torpedear la conclusión de acuerdos en este tema.
Nos tememos que los norteamericanos y los israelíes son los que están detrás de estos retrasos.
Todo el mundo sabe que hay petróleo aquí y allá. El mensaje debe ser claro: el Líbano es capaz de proteger sus hidrocarburos.

Nunca seremos humillados
Permitidme concluir refiriéndome a una intervención mía en una noche de Ashura durante aquella guerra, y que vincula aquella guerra y nuestra situación actual.
Desde nuestra tierna infancia hemos participado en las conmemoraciones del martirio del Imam Hussein.
Una de las palabras que más conmueve a nuestra alma es, sin duda, la que pronunció el Imam Hussein el día 10 del mes de Muharram, el día de su martirio: “Este tirano, hijo de tirano, nos propone la guerra o la humillación. Nunca seremos humillados”.
Fue durante la guerra de Julio que yo sentí haber comprendido la esencia de tal declaración.
En los primeros días de aquella guerra, algunos mediadores nos hicieron una proposición: dado que Israel y una gran parte del mundo habían decidido aplastarnos, la única solución que nos quedaba para parar la guerra era eliminar las armas de la Resistencia, disolver todas sus formaciones, aceptar el despliegue de una fuerza multinacional, como en Iraq, en la frontera y liberar a los dos prisioneros israelíes.
Ese día, miles de ataques caían sobre nosotros y una gran parte del mundo estaba contra nosotros.
Cabe señalar que tal propuesta significaba el fin de la Resistencia, la continuación del encierro de los prisioneros libaneses en Israel y la capitulación del Líbano ante EEUU.
Ese día, cuando estábamos hablando con nuestros hermanos, nos sentíamos en presencia del Imam Hussein… Nuestra respuesta fue decirles (a aquellos mediadores) que Dios nunca aceptará que seamos humillados, ni tampoco su Profeta, ni los creyentes ni las almas generosas.
Algunos de entre nosotros cayeron mártires y Dios nos dio la victoria.
A todos aquellos que planifican, conspiran y apuestan por dañar la moral de nuestros seguidores, nuestra voluntad y nuestra confianza en Dios, en nuestro pueblo y en nuestra capacidades les digo: sabed que éste espíritu (del Imam Hussein) es el que habita en el cuerpo de nuestros niños, de nuestras mujeres y de nuestros hombres. Nada podrá cambiarlo.
Hemos estado en esta región desde el inicio de la resistencia. Hemos decidido cual será nuestra opción y proseguiremos nuestra vía en el Líbano, en Siria y en cualquier parte donde debamos estar.
Os aseguro al final de esta ceremonia bendita que hemos entrado en la era de las victorias y que el tiempo de las derrotas ya ha pasado para siempre. Todos estos proyectos hostiles acabarán por desintegrarse uno tras otro. El futuro de la región, de Siria, del Líbano, de Palestina y de toda la nación es y será la resistencia.

sábado, 23 de julio de 2016

EL ESTADO ISLÁMICO DE IRAK Y EL LEVANTE: UNA CAMPAÑA GENOCIDA - PARTE 3: LA MISIÓN WAHABÍ SE PROPAGA A NIVEL MUNDIAL

por Aram Mirzaei. Traducción de Leonardo Del Grosso (@LeonardoDGrosso), en Comunidad Saker Latinoamérica


Alepo, Siria. Cuidad destruída por la agresión zionista-takfirí


En los artículos anteriores hemos explorado los orígenes de la ideología sectaria en los primeros días del Islam, los Khawarij. También hemos examinado la oleada de la misión wahabí, una ideología takfirí similar que se originó en el siglo 18, y que sigue viviendo hasta el día de hoy gracias al apoyo de diferentes potencias imperiales, el Imperio Británico y los Estados Unidos. En esta parte final, vamos a examinar la globalización de la ideología wahabí después de los ataques del 11 de septiembre y su último pico en la organización terrorista que hoy asola el mundo, el Estado Islámico de Irak y el Levante.

El Islam político y sus diferentes versiones
La era de la presidencia de George W. Bush se caracterizó por los ataques del 9/11, las invasiones a Afganistán e Irak en lo que se llamó una guerra global contra el terrorismo. El resentimiento musulmán por las ambiciones imperiales de Estados Unidos en la región ha sido durante mucho tiempo una parte esencial de la políticas de Oriente Medio, principalmente debido al apoyo al Estado de Israel, que es considerado por los habitantes de la región como un punto de apoyo colonial de las grandes potencias en la región. El Islam político o islamismo que se desarrolló durante el siglo 20 se expresó en una variedad de formas. En primer lugar, están las versiones wahabíes y de la Hermandad Musulmana, que se oponen a los movimientos nacionalistas árabes seculares de la región, enemigos de los poderes imperiales que tratan de dominar las regiones. Estos movimientos islamistas han dependido durante mucho tiempo de la ayuda exterior para deponer a los nacionalistas seculares indígenas, donde los wahabíes han extendido su doctrina altamente sectaria a diferentes partes del mundo islámico, y los Hermanos Musulmanes han lanzado varias insurgencias, principalmente en Egipto y Siria. La segunda versión del Islam político está representado por Irán, que desarrolló una firme postura antiimperialista popular contra Occidente como resultado de la experiencia de una monarquía, apoyada por Occidente, y del derrocamiento de un gobierno democrático laico por un golpe de Estado de Estados Unidos en 1953 ( ver operación Ajax).
Esta última versión del Islam político ha sido desde 1979 una espina en el costado de las ambiciones imperiales de Estados Unidos en tanto Irán rápidamente se involucró en la guerra civil del Líbano con la creación de la poderosa milicia Hezbolá, tanto para contrarrestar la invasión israelí como para difundir los ideales de la revolución iraní. Hezbolá sigue siendo un poderoso movimiento de resistencia contrarrestando la amenaza israelí en el sur del Líbano hasta el día de hoy, a pesar de los requerimientos de todas las milicias involucradas en la guerra, de disolverse después del Acuerdo de Taif en 1990.
Los EE.UU. fueron rápidos para usar a su entonces aliado Saddam Hussein para invadir Irán en 1980 por lo que le ofrecen una gran cantidad de asistencia militar, incluyendo lo que muchos creen en Irán que fueron armas químicas tales como el gas mostaza, para su uso sobre las fuerzas iraníes. La guerra terminó en un desastre tanto para Irán como para Irak, que sufrió severas pérdidas económicas. Más tarde, este último se vió obligado a invadir Kuwait, un estrecho aliado de Estados Unidos, con el fin de compensar la drástica disminución del nivel de vida que la guerra con Irán había causado en Irak. De esta manera, Saddam Hussein ya no era un aliado de los EE.UU., sino un enemigo. Una vez más, los Estados Unidos y los wahabíes saudíes se situaron espalda con espalda en la lucha contra la misma persona a la que sólo unos pocos años antes habían respaldado contra el Irán revolucionario.
Como se explica en el artículo anterior, la asociación estadounidense-wahabí fue crucial en los esfuerzos para desangrar a la Unión Soviética durante la guerra en Afganistán. El fin de la guerra fría se pensó como el comienzo de una nueva era en el Oriente Medio, donde los EE.UU. y sus aliados regionales podrían pasear libremente para dominar la región. Múltiples insurgencias terroristas sobrevinieron, principalmente en el Cáucaso y Asia Central después de la caída de la Unión Soviética (insurgencias en Tayikistán, Uzbekistán y Chechenia), todas ellas fuertemente financiadas por el estado wahabí y su principal patrocinador, los EE.UU.
Irán, sin embargo, con su incondicional postura antiimperialista, era una nueva amenaza emergente para la dominación de los EE.UU. y los saudíes. En la década de 1990 Irán logró recuperarse relativamente bien de la devastación causada por la larga guerra de ocho años con Irak, que ahora plantea una amenaza mayor no sólo para las ambiciones imperiales de los Estados Unidos, sino también para la misión wahabí. Los saudíes sentían que su posición como los "custodios de las dos mezquitas santas" fue desafiada por el Irán chií, que dio apoyo a varias organizaciones musulmanas chiítas en el mundo islámico, a menudo en minoría y duramente reprimidas por los regímenes en el poder, que no tan casualmente a menudo eran aliados de Estados Unidos, por supuesto (véase Pakistán, Bahrein y Yemen). Este desafío a la posición saudí también plantea un desafío similar a la hegemonía de Estados Unidos sobre la región desde que los wahabíes y los EE.UU. se hicieron estrechos aliados durante décadas.

La era de George W. Bush
La era de George W Bush profundizaría aún más los lazos entre Arabia y los Estados Unidos a raíz de los ataques del 9/11. A pesar de que quince de los diecinueve atacantes eran de origen saudí, la culpa de los ataques fue atribuida a Afganistán e Irak, y ambos países fueron invadidos. La razón oficial dada para invadir Irak fue que el régimen de Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva (ADM) y que había patrocinado al terrorismo a pesar de que ninguna evidencia real se presentó para respaldar cualquiera de estas afirmaciones.
Irak bajo Saddam llevaba la mayor parte de dos décadas en que había sido útil para mantener el Irán chiita bajo control, su odio hacia los iraníes y los chiítas fue visto como una razón para dejar que él mantenga su gobierno en Irak, a pesar de la confrontación entre Irak y los saudíes durante la primera Guerra del Golfo. El punto de vista de los iraníes es que las invasiones de Afganistán e Irak en realidad sirvieron para rodear a Irán, en lugar de luchar contra el terrorismo, el cual, según la visión de muchos iraníes, fue creado y fomentado por los propios Estados Unidos (ver los talibanes y Al Qaeda). Otra razón para deponer a Saddam fue el hecho de que él tenía profunda animosidad contra Israel, amenazándolo varias veces con ataques de misiles y desde la perspectiva de Irán, la seguridad de Israel es y ha sido siempre el interés más importante de Estados Unidos en la región. No obstante la profunda enemistad entre Irán y Saddam, Irán, junto con Siria bajo Bashar Al-Assad, se opuso a la invasión de Estados Unidos en 2003.
Los EE.UU., junto con sus aliados regionales, habían esperado reemplazar a Saddam con un gobierno amigo de Occidente para "la introducción de la democracia" en Irak. La política en ese entonces era dar poder a la mayoría chií del país, la que durante mucho tiempo habían sido oprimida por Saddam y su régimen. Sin embargo, lo que los EE.UU. no habían comprendido eran los estrechos vínculos entre la población chiíta en Irak y la nación chiíta de Irán. La "reconstrucción de Irak" no sólo se vio afectada por los movimientos insurgentes sunitas en el oeste de Irak, sino también por los enfrentamientos hostiles por parte de las milicias chiítas, como la Organización Badr y el Ejército Mahdi.
La población chiíta de Irak no dió la bienvenida a los ocupantes que los EE.UU. esperaban, por el contrario, varios años de insurgencia dirigida por los líderes chiítas prominentes como Muqtada Al-Sadr y respaldada por la Guardia Revolucionaria Iraní (Sepah-e Pasdaran), prolongaron la ocupación de los Estados Unidos y lo pusieron en una posición difícil.
El gobierno del país estaba ahora fuertemente dominado por los políticos chiítas y líderes que se negaron a iniciar relaciones hostiles contra sus hermanos en Irán, a pesar de la presión estadounidense. Los EE.UU. no habían podido entender que muchos de los políticos iraquíes como Nouri Al-Maliki estaban profundamente afiliados al establecimiento político iraní, un hecho que enfadó a los saudíes. Un cable de Wikileaks reveló la insatisfacción de los saudíes con Al-Maliki.
El rey dijo que no tenía "ninguna confianza en Maliki, y el embajador (Fraker) es muy consciente de mis puntos de vista." El rey afirmó que él había rechazado los ruegos del ex presidente Bush para que él se reuniera con al-Maliki. El rey dijo que había conocido a al-Maliki a principios de mandato de al-Maliki, y el iraquí le había dado una lista escrita de los compromisos para la reconciliación en Irak pero, según el saudí, había fallado en cada uno de ellos. Por esta razón, el Rey dijo que al-Maliki tenía poca credibilidad. "No confío en este hombre", declaró el Rey, "él es un agente iraní". El rey dijo que le había dicho a Bush y al ex vicepresidente Cheney "¿cómo puedo reunirme con alguien en el que no confío?" Al- Maliki ha "abierto la puerta a la influencia iraní en Irak" desde que asumió el poder, dijo el rey, y que "no estaba en absoluto esperanzado" por al-Maliki, "o me habría reunido con él".
De hecho, los EE.UU. habían entregado Irak a Irán en una bandeja de plata y creado un estrecho aliado de Irán, para disgusto de los saudíes. Los temores fueron creciendo ahora en Riad y entre sus aliados por la creación de una "media luna chiíta", un término acuñado en 2004 por el rey jordano Abdullah II en referencia al eje sirio-iraquí-iraní y el poderoso partido Hezbolá en el Líbano.

La "primavera árabe" y la globalización del wahabismo
¿Hasta dónde estaban dispuestos a llegar los saudíes para parar esta amenaza que ellos perciben? De acuerdo con el ex jefe del Servicio Secreto de Inteligencia Británico, MI6, Sir Richard Dearlove, el príncipe Bandar bin Sultan, que una vez fue el poderoso embajador saudí en Washington y jefe de la inteligencia saudí, le había dicho: "El tiempo no está muy lejos en el Oriente Medio, Richard, cuando literalmente ocurra que 'Dios ayude a los chiítas'. Más de mil millones de sunitas simplemente han tenido suficiente de ellos".
No hay dudas acerca de la exactitud de la cita del príncipe Bandar, secretario general del Consejo de Seguridad Nacional de Arabia Saudí desde 2005 y jefe de inteligencia general entre 2012 y 2014, los cruciales dos años cuando yihadistas del tipo Al Qaeda en Irak y Siria causaron estragos en los países. Disertando en el Instituto Real de Servicios Unidos, Dearlove, que encabezó el MI6 entre 1999 y 2004, enfatizó en la importancia de las palabras del príncipe Bandar, diciendo que constituían "un comentario escalofriante que recuerdo muy bien, exactamente".
Cuando la así llamada "primavera árabe" recaló en Siria, no fue casualidad que los saudíes estaban a la vanguardia de la oposición al gobierno secular del presidente Assad, con Riad proporcionando rápidamente armas y fondos a los grupos yihadistas sumamente sectarios que luchan contra el Ejército Sirio. Aquí es donde el proyecto imperial estadounidense llamado Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL) entra en la escena. Desde el inicio de la "guerra civil" siria, la así llamada oposición fue totalmente dominada por los yihadistas sectarios que comparten la misma ideología wahabí que sus patrocinadores en Riad, y que deseaban acabar con las comunidades minoritarias en el país y declarar un emirato wahabí .
Estos Takfiris a menudo se unen a miles de otros extranjeros Takfiris (grupos en Siria como Jaysh Al-Muhayirin Wal Ansar, un grupo de Chechenia y el Partido Islámico del Turkestán, que consisten principalmente en uigures de China) que vinieron de todas partes del mundo, un testimonio de lo extendida que había devenido la ideología wahabí.
Por supuesto, todo esto se hizo posible a través del armamento y la financiación de los terroristas no sólo por el estado wahabí, sino también mediante el apoyo de los EE.UU. y sus aliados en Europa y Oriente Medio, especialmente los Hermanos Musulmanes dominados por Turquía, bajo el disfraz del respaldo al fantasma de una oposición moderada para derrocar al gobierno sirio.
Al echar un vistazo más de cerca a la retórica de los militantes takfirís que operan en Siria e Irak, no es difícil entender que sus principales enemigos son las poblaciones chiítas de estos países, y en última instancia, el bastión chiíta de Irán. El hecho de que el Estado Islámico de Irak y el Levante usa el término "la Safawiyya", una referencia a la dinastía Safavid de Irán que convierte el país para el chiísmo en el siglo 16, principalmente usado por los takfirís como un insulto para referirse a los ejércitos de Irak y Siria, es un testimonio de su odio por los chiíes. En su magazine online llamado "Dabiq", ISIL deja claro terminantemente este punto al declarar que los "Rafidah (un término despectivo para los chiítas) son apóstatas que deben ser eliminados a través de los más brutales medios". Por otra parte, muftíes saudíes, entrando ilegalmente en Siria han declarado en varias ocasiones que el asesinato de chiítas es considerado halal, y que todo lo que hay que hacer es proferir la palabra "Bismillah" (en el nombre de Dios) antes de "cortarlos como perros". Los chiítas que son víctimas de este grupo terrorista siempre son asesinados de la manera más brutal, como hemos presenciado principalmente en Irak, pero también en Siria, a través de decapitaciones, ahogamientos, puñaladas y así por el estilo.
Sin embargo, esto nunca habría sido posible sin el enorme apoyo de los EE.UU. Los documentos de la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) muestran que los EE.UU. sabían muy bien que el armamento de los "moderados" resultaría en el pertrechamiento de los terroristas takfiris, pero optó por seguir con el plan previsto a pesar de las consecuencias catastróficas. Los documentos indican:
"AQI (Al-Qaeda de Irak) apoyó a la oposición siria desde el comienzo, tanto ideológicamente como a través de los medios de comunicación".
"Si la situación se desenreda existe la posibilidad de establecer un declarado o no declarado principado salafista en el este de Siria (Hasakah y Der Zor), y esto es exactamente lo que las potencias que apoyan a la oposición quieren, con el fin de aislar al régimen sirio".
"ISIL también podría declarar un estado islámico mediante su unión con otras organizaciones terroristas en Irak y Siria, lo que creará un grave peligro en lo que respecta a la unificación de Irak y la protección de su territorio"
, expresa el informe de la DIA, con fecha de agosto de 2012.
Por otra parte, Joe Biden también admitió sobre el hecho de que sus aliados crearon la plaga terrorista en la región declarando que "el 'mayor problema' de América en Siria son sus aliados regionales".
"Nuestros aliados en la región serían nuestro mayor problema en Siria", dijo, explicando que Turquía, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos están "tan determinados a acabar con Assad" que en un sentido comenzaron una "guerra proxy entre sunitas y chiítas" vertiendo "cientos de millones de dólares y decenas de miles de toneladas de armas" hacia cualquiera que luchara contra Assad. (1)
Como el sacrificio de ISIL debilita tanto a Irak como a Siria, inflamar las tensiones sectarias en un mundo musulmán alguna vez pluralista, brinda el pretexto a Estados Unidos para, con sus militares, arrasar y reocupar los territorios.
El proyecto ISIL es utilizado para dividir Siria e Irak en países sectarios, para el deleite de la misión wahabí. No es casualidad que los EE.UU. hoy favorecen a las "tribus sunitas" en Irak para hacer la lucha principal en su nombre contra los terroristas de ISIL en el oeste de Irak, y no es ninguna casualidad que los EE.UU. quieren armarlos a ellos y a los kurdos hasta los dientes, y así someter a presión al gobierno iraquí para que ceda, o el control, o de hacer frente a la amenaza del separatismo en la región dominada por los sunitas de la región de Anbar de Irak occidental. Un Irak y una Siria divididos romperían el eje Teherán-Damasco-Bagdad y Hezbolá y severamente debilitarían a Irán en su lucha contra los ocupantes sionistas en Israel, y además también daría a Arabia Saudita mucha influencia en la región y el apretar el lazo alrededor de la población chií de la región.
El principal enemigo que se mantiene de pie entre los wahabíes y su afán de control total sobre el mundo musulmán, son las personas seculares de la región y la población chiíta, que durante siglos se han resistido a los intentos de los wahabíes de exterminarlos. A medida que las guerras en Siria e Irak continúan, el estado wahabí ha fijado su mirada tanto sobre Yemen (donde se está llevando a cabo una campaña masiva para destruir a los chiitas Houthi), como sobre Pakistán y Afganistán, con minorías chiíes importantes que se niegan a aceptar la ideología wahabí. Por lo tanto, la misión wahabí se ha convertido en una campaña para destruir a los que se considera herejes, es decir, cualquier persona que no sea compatible con la misión wahabí de exterminar a los chiítas. Recuerde que todo esto está sucediendo bajo la égida de Washington.


(1) -https://www.rt.com/news/192880-biden-isis-us-allies

EL ESTADO ISLÁMICO DE IRAK Y EL LEVANTE: UNA CAMPAÑA GENOCIDA - PARTE 2: EL CRECIMIENTO DEL WAHABISMO Y LA FORMACIÓN DE UN BASTIÓN DEL TERROR

por Aram Mirzaei. Traducción de Leonardo Del Grosso (@LeonardoDGrosso), en The Saker, en Comunidad Saker Latinoamérica


Abdelaziz Ibn Saud y Winston Churchill: dos criminales imperialistas


En el artículo anterior analizamos la historia del concepto de Takfir, los musulmanes que practican la excomunión de otros musulmanes. También examinamos la historia de la primera gran división dentro del Islam. En esta parte analizaremos la segunda oleada de Takfir, la originada en la Península Arábiga durante el siglo 18. Antes de examinar más de cerca este ascenso, es necesaria una breve introducción a la jurisprudencia islámica, también conocida como Fiqh.

Fiqh
La Jurisprudencia Islámica es la comprensión humana o, más bien, la interpretación, de la Sharia, la ley divina. La Sharia se desarrolla a través de las interpretaciones del Corán y de la Sunna (las enseñanzas y prácticas del profeta Mahoma) por los juristas islámicos (ulema). En la medida en que la comunidad islámica atravesó varias Fitnas (divisiones), varias escuelas de jurisprudencia (madhab) se desarrollaron con diferentes interpretaciones del concepto de Sharia. Entre las escuelas sunitas de pensamiento, cuatro ramas principales ganaron preeminencia en el seno de la comunidad suní. Estas ramas son: escuelas de pensamiento Hanafi, Maliki, Shafi y Hanbali.
La escuela Hanbali de pensamiento se destaca en que no sólo es la más pequeña de las cuatro escuelas principales, sino también la más extrema. Fundada por Ahmad Ibn Hanbal (780-855), quien fue discípulo de Al-Shafi (fundador de la escuela Shafi), él estaba profundamente preocupado con "reinterpretaciones" de la doctrina del Corán y del Hadiz. Ibn Hanbal fue un firme defensor de volver a la interpretación literal del Corán y de los Hadices, rechazando varios dictámenes religiosos a los que consideraba ser meras especulaciones. En la medida en que se ganó adeptos (hanbalitas), las relaciones con el califato abasí se hicieron cada vez más tensas en tanto que sucesores de Ibn Hanbal tales como Al-Hasan Ibn Ali Al-Barbahari abogaron por la violencia contra aquellos considerados pecadores. Pronto, turbas armadas se formaron, atacando a los correligionarios chiítas y sunitas que eran sospechosos de comportamiento pecaminoso.
A medida que el caos comenzó a extenderse en el Califato, el califa Ar-Radi condenó públicamente a la escuela Hanbali y terminó su patrocinio por parte de los organismos religiosos estatales. Por lo tanto, la escuela Hanbali había sido marginada.

Siglo 18: el crecimiento del wahabismo
El Wahabismo lleva el nombre del predicador y erudito del siglo 18, Muhammad Ibn Abd Al-Wahhab, que inició lo que él vio como una ideología de resurgimiento en la región árabe de Nejd, hoy parte de Arabia Saudita. Su ideología abogó por una purga de prácticas que él consideró idólatras (shirk) y "culto a los santos", en referencia a la visita de santuarios y tumbas de figuras importantes del Islam, algo que él considera impurezas e innovaciones. Por lo tanto, se convirtió en su principal misión el difundir lo que él cree que es una convocatoria a la restauración de la verdadera adoración monoteísta.
Abd Al-Wahhab comenzó a atraer seguidores, incluyendo el gobernante de Uyayna (un pueblo en la región Nejd), Uthman Ibn Muamar. Abd Al-Wahhab llegó a un acuerdo con Ibn Muamar, de apoyar las ambiciones políticas de Ibn Muammar de expandir su dominio sobre Nejd y más allá, a cambio del apoyo de Ibn Muammar a las enseñanzas religiosas de Abd al-Wahhab. Abd Al-Wahhab comenzó a poner en práctica sus ideas en la región, prohibiendo lo que él consideraba la tumba de culto, organizando la lapidación de las mujeres que fueron acusadas de adulterio y destruyendo la tumba de Zayd Ibn al-Jattab, un compañero del profeta Mahoma.
Estas acciones, sin embargo, no pasaron desapercibidas para otros gobernantes influyentes en la región de Nejd, siendo uno de ellos Suleiman Ibn Muhammad Ibn Ghurayr, que amenazó a Ibn Muamar con denegarle la capacidad de recaudar impuestos en la región Nejd si no mataba o desterraba a Abd al-Wahhab. Por lo tanto Ibn Muamar obligó a Abd Al-Wahhab a irse de Nejd.
Abd Al-Wahhab no detuvo sus afanes allí, y en cambio fue invitado por un gobernante de un pueblo cercano en Diriyah, Muhammad Ibn Saud. En 1744 se reunieron e hicieron un pacto donde Ibn Saud protegería y propagaría las doctrinas de Abd Al-Wahhab, mientras que a su vez él proclamaría campeón a Ibn Saud para que gobernara toda la Península Arábiga. Este acuerdo fue confirmado con un juramento mutuo de lealtad (bayah) y ese mismo año marcó la emergencia del primer estado saudí, el Emirato de Diriyah.

La doctrina wahabí y el movimiento salafista
El movimiento wahabí se puede decir que se inspiró en los escritos de Ahmad bin Hanbal, fundador de la escuela Hanbali de pensamiento. Aunque esta cuestión está en su mayor parte en debate ya que los wahabíes no se consideran a sí mismos como parte de ninguna escuela de pensamiento. Los wahabíes siempre han rechazado toda la jurisprudencia que, en su opinión, no se adhirió estrictamente a la letra del Corán y del Hadiz, no obstante esta afirmación, ellos siguen la metodología Hanbali de conservadurismo extremo en la aplicación de la ley de la Sharia.

El movimiento salafista
El salafismo es un movimiento ultra conservador dentro de la rama sunita del Islam. La doctrina del salafismo es una que toma un enfoque fundamentalista del Islam, centrándose en la emulación del profeta Mahoma y sus primeros seguidores de Al-Salih Al Salaf (piadosos antepasados). Al igual que el wahabismo y la escuela Hanbali, rechazan las innovaciones y garantizan una aplicación estricta de la ley de la sharia. Aunque comparten muchas similitudes con la doctrina wahabí, los salafistas, más aún, rechazan el término wahabí, lo consideran un agravio. Aún así, los salafistas modernos tienden a considerar Abd Al-Wahhab como un salafista, y su libro Kitab al-Tawhid todavía se lee y es citado frecuentemente por los seguidores y eruditos salafistas. Aunque tienen un pasado diferente, ya que el wahabismo se originó en la Península Arábiga y el salafismo se originó en Egipto, comparten la misma doctrina de purgar las prácticas consideradas por ellos como idolátricas, tales como las visitas a los santuarios y tumbas, y otras "impurezas".
Se podría desglosar la doctrina wahabí en estos aspectos definitorios:
1- El cumplimiento estricto del Corán y las tradiciones proféticas. Esto significa una interpretación literal del Corán y la oposición a Tawil, que significa interpretaciones metafóricas.
2- Estricta oposición al acto de Tawassul a través de otro que no sea Alá, lo que significa pedir a Alá por algo a través de la utilización de un santo difunto u hombre piadoso como intermediario. Esta parte se refiere a su oposición a la visita de tumbas y a la fe en el "culto a los santos". Este acto es visto por los wahabíes como Shirk (politeísmo).
3- Abrazar las ideas de Ibn Tayyima, que permiten declarar no-musulman a un musulmán confeso que no sigue la ley islámica -de tal manera que el "verdadero musulmán" justifica su guerra y conquista sobre aquellos a los que se considera como no musulmanes.

La misión wahabí
Cuando Ibn Abd Al-Wahhab pactó con los gobernantes de Diriyah con la perspectiva de difundir sus herejías fácilmente a través de ellos, de buen grado cooperaron con él con la esperanza de extender sus territorios y aumentar su poder. Se esforzaron plenamente para difundir sus ideas en todas partes.
Ellos declararon la guerra contra los que rechazaron unirse al ejército de Muhammad Ibn Saud cuando se declaró que es halal saquear y matar a los no wahabíes. Muhammad Ibn Saud y Muhammad Ibn Abd Al-Wahhab llegaron a la conclusión que aquellos que no aceptarían el wahabismo serían kafirs y mushriks (politeístas) y que era halal matarlos y confiscar sus posesiones, anunciando públicamente esta declaración siete años más tarde.
Esta nefasta alianza entre la ideología wahabí y la familia Al-Saud ha perdurado por más de dos siglos y medio, sobreviviendo tanto la derrota como el colapso. Las dos familias (la de Abd-al-Wahhab y Al-Saud) se han desposado varias veces a través de generaciones y no es ninguna casualidad que en la actual Arabia Saudita el ministro de religión es siempre un miembro de la familia Al-Sheikh, descendientes de Ibn Abd-al-Wahhab.
Uno de los ataques más notables y crueles de los wahabíes ocurrió en Karbala en 1802. Allí ellos entraron en la ciudad y mataron a la mayoría de su población en los mercados y en sus hogares. Destruyeron la cúpula colocada sobre la tumba del Imam Hussein, el tercer Imam infalible en la fe chiíta, y saquearon la tumba por completo. Este acto fue y sigue siendo considerado como uno de los crímenes más atroces cometidos contra la ciudad de Karbala y la población chiíta en su conjunto. También es de destacar que este acto fue legitimado por los agresores wahabíes en que no consideraron a la población de Karbala como musulmanes en absoluto. Este crimen fue seguido por otros varios asaltos nefandos a lo largo de la región, incluyendo el ataque a Taif, en la región de Hiyaz en la Península Arábiga, donde en 1803 masacraron a toda la población masculina y esclavizaron a las mujeres y niños de la ciudad.
Al-Saud logró establecer su dominio sobre el suroeste de Siria entre 1803 y 1812 antes que fuera expulsado por las fuerzas egipcias actuando bajo el Imperio Otomano, lideradas por el bajá Ibrahim. En 1818 derrotaron a Al-Saud, arrasaron la capital Diriyah y ejecutaron el emir Al-Saud. Sin embargo, no llegaron a destruir el liderazgo político y religioso de la Casa de Saud y la ideología wahabí. Un segundo estado saudí pronto se levantó de sus cenizas (Emirato de Nejd) y duró de 1819 a 1891. Desde que fue aislado dentro de la región de Nejd, un lugar desolado carente de recursos y con escasa comunicación y transporte en el momento, los otomanos no se vieron motivados a llevar a cabo más campañas en la región, y de esta manera la ideología wahabí sobrevivió, aunque muy debilitada.
Pero todo esto cambiaría con la caída del Imperio Otomano después de la Primera Guerra Mundial cuando los administradores británicos buscarían colaboradores divisionistas en el mundo árabe, como lo habían hecho en el subcontinente indio en años anteriores. Encontraron a los colaboradores perfectos en la sectaria doctrina wahabí. Los saudíes horrorizaron y fascinaron a los británicos, al mismo tiempo que Winston Churchill escribía que los wahabíes "mantienen como una prenda del deber, así como de la fe, el matar a todos aquellos que no comparten sus opiniones y hacer esclavos a sus esposas y niños. Las mujeres han sido ejecutadas en los pueblos wahabíes por simplemente salir a la calle". (1)
Sin embargo, Churchill también expresó su admiración por Ibn Saud por su "lealtad inquebrantable" a los británicos. Un memorando del gobierno británico a partir de mediados de 1940 señalaba que "la influencia de Ibn Saud en el Oriente Medio es muy grande, y se ha utilizado consistentemente durante varios años en respaldo a nuestra política". (2)
Con el ascenso del presidente egipcio Jamal Abdul Nasser, un héroe del nacionalismo árabe, los EE.UU. también comenzaron a interesarse en la casa de Saud. El presidente estadounidense Eisenhower también estaba buscando un plan para dividir a los árabes y derrotar los planes de sus enemigos (la Unión Soviética), mediante la proyección del rey saudí como contrapeso de Nasser. Esta estrecha relación entre Estados Unidos y los saudíes tuvo un gran éxito durante la intervención soviética en Afganistán, donde los saudíes y los EE.UU. cooperaron cerradamente en armar, respaldar, entrenar y promover el yihadismo contra los "infieles" soviéticos. Esta relación es la que el profesor Tim Anderson describe como "no sólo una relación entre una potencia global y un proveedor de petróleo, sino más bien la de la gran potencia con un colaborador político principal en la región, y uno con un largo historial de sectarismo". (3)
Esta alianza se mantiene en pie hoy y en la siguiente parte de esta serie de artículos, vamos a explorar su colaboración en el conflicto sirio y el proyecto que se llama "El Estado Islámico de Irak y el Levante".


(1) Tim Anderson, “La guerra sucia en Siria”, capítulo 5, página 42.
(2) Ibid.
(3) Ibid.